sobornó

Fuente: Infobae
16/07/2024 16:16

Tribunal estudia apelación interpuesta por la defensa del expresidente Uribe por caso de presunto soborno a testigos

El caso será estudiado por el magistrado Manuel Antonio Merchán Gutiérrez

Fuente: Infobae
10/07/2024 15:13

Jueza suspende audiencia en el caso de fraude y soborno de Álvaro Uribe: ahora deben estudiar una solicitud de nulidad interpuesta por la defensa

El equipo legal del expresidente alega contradicciones fundamentales en los principios del proceso penal actual y busca invalidar las actuaciones previas

Fuente: Infobae
10/07/2024 11:08

Revelaron la identidad del asesor de la Ungrd que habría llevado los 4.000 millones de soborno: Fiscalía lo tiene en la mira

Juan Camilo Llanos recibió esta suma en enero 2024, proveniente de un soborno de Luis Eduardo López Rosero para quedarse con el millonario contrato que resultó en un desfalco de más de veinte mil millones de pesos

Fuente: Perfil
09/07/2024 23:00

Carla Bruni-Sarkozy fue imputada por manipulación de testigo y soborno en la investigación contra su marido

La exprimera dama está envuelta en la investigación sobre la presunta financiación libia de la campaña presidencial de 2007 de Nicolas Sarkozy. Leer más

Fuente: Infobae
03/07/2024 12:23

Procuraduría metió mano en el caso de soborno a testigos contra Álvaro Uribe: pidió que eliminen una prueba que incrimina a Diego Cadena

La procuradora Margarita Cabello ha pedido a la Corte Constitucional revisar una tutela presentada por Diego Cadena, quien enfrenta cargos por soborno y fraude procesal relacionado con Álvaro Uribe

Fuente: La Nación
02/06/2024 10:18

Stormy Daniels, la actriz porno que acusó a Donald Trump de soborno, pidió que vaya a la cárcel

Luego del fallo que declaró al expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, culpable de los cargos de fraude contable por 34 delitos de falsificación de documentos contables para encubrir un escándalo sexual, Stormy Daniels -la mujer que lo denunció por sobornos- habló por primera vez. "Creo que debería ser sentenciado a cárcel y a algún servicio comunitario trabajando para los menos favorecidos, o siendo un saco de boxeo voluntario en un refugio para mujeres", aseguró el sábado en una entrevista con el diario británico Daily Mirror.La exactriz, guionista y directora de películas pornográficas -cuyo nombre real es Stephanie Gregory Clifford- confesó que en 2006 mantuvo un encuentro sexual con Trump, cuando este ya estaba casado con su actual esposa, Melania, algo que él siempre negó. Debido a esto, en el tramo final de la campaña que luego lo consagró como presidente en 2016, el magnate empresario habría falsificado una serie de documentos para esconder el pago de US$130.000 que realizó a la víctima para evitar qu contara lo sucedido y provocara un "escándalo sexual"."Estar ante el tribunal fue muy intimidante para mí, con los miembros del jurado mirándome. Como siempre dije, yo dije la verdad todo el tiempo", contó la mujer de 45 años y siguió: "Esto no terminó para mí. Para mí, esto nunca se va a terminar", dijo la mujer, que sostuvo que aunque Trump sea declarado culpable, ella tiene que convivir para siempre con este "legado".Esta se trató de la primera entrevista que dio Daniels desde que el jurado de Nueva York declarara culpable el jueves al republicano de 77 años, que calificó al proceso en su contra de "injusto". Asimismo, tras ser liberado sin fianza tras la audiencia de esta semana, se supo que Trump podría ser condenado a cuatro años de cárcel por cada cargo, pero lo más probable es que sea sentenciado a libertad condicional, ya que no tiene antecedentes.Pese a tener una condena en su contra, no está inhabilitado para continuar su campaña electoral para noviembre de este año, incluso en el -bastante improbable- caso de que vaya a la cárcel.El juicio contra TrumpTrump fue declarado culpable de los 34 cargos que le imputaron los fiscales. El juez que llevó el caso, Juan Manuel Merchan, fijó como fecha para anunciar su sentencia el próximo 11 de julio, días antes del inicio de la Convención Nacional del Partido Republicano, en Milwaukee, Wisconsin.El día del juicio, y tras una deliberación rápida, el jurado anunció su veredicto unánime, poniendo punto final al juicio penal -el primero del largo prontuario judicial de Trump- por el pago de dinero subrepticio, un desenlace que llega en medio de una nueva campaña presidencial en Estados Unidos, en la que Trump volverá a enfrentar a Joe Biden, quien lo derrotó en 2020.En total, la Fiscalía dijo que se emitieron 11 cheques con fines falsos. Nueve de esos cheques fueron firmados por Trump. Cada cheque fue procesado por la Organización Trump, "y disfrazado ilegalmente como un pago por servicios legales prestados de conformidad con un acuerdo de retención inexistente", indicó la Fiscalía. "El acusado Donald Trump orquestó un plan criminal para corromper las elecciones presidenciales de 2016. Luego encubrió esa conspiración criminal y mintió en sus registros comerciales de Nueva York una y otra vez", dijo fiscal Matthew Colangelo, al inicio del juicio.Trump y sus abogados adelantaron que apelarán la decisión, pero de todas formas el magnate deberá cumplir la sentencia que le imparta Merchan mientras dure ese proceso. Los cargos acarrean una sentencia máxima de cuatro años de prisión, pero al ser la primera vez que Trump es declarado culpable de un delito penal y por su edad, es improbable que tenga que cumplir la condena.Asimismo, el ex jefe de Estado enfrenta otras tres causas judiciales. Dos de ellas fueron presentadas por el Departamento de Justicia: una por haberse llevado documentos clasificados de la Casa Blanca, algo prohibido por las leyes federales; y otra por su papel en el asalto al Congreso el 6 de enero de 2021 y sus posteriores acusaciones falsas de fraude electoral en la elección presidencial de 2020.La tercera causa está radicada en el estado de Georgia, y tiene que ver con una supuesta "interferencia electoral" debido a sus esfuerzos para intentar revertir su derrota contra Biden. Por trabas y demoras procesales, es poco probable que alguno de estos casos llegue a juicio oral antes de las elecciones programadas para el próximo 5 de noviembre.

Fuente: La Nación
01/06/2024 21:18

El equipo de Trump busca opciones para revertir su histórica condena por soborno

NUEVA YORK.- "Esto recién empieza", desafió el expresidente norteamericano y actual condenado Donad Trump momentos después de que un jurado de Manhattan lo declarara culpable de 34 delitos de falsificación de documentos contables para encubrir un escándalo sexual.Trump, el candidato de los republicanos para las próximas elecciones presidenciales, apuesta a que el jurado no tenga la última palabra en el caso. Y ya delineó un plan para apelar el veredicto, que calificó de "fraude".Pero aunque el expresidente -con posibilidades de volver a serlo- pueda persuadir a sus votantes de ignorar su condena, la corte de apelaciones podría no ser igual de empática. Varios expertos legales plantearon dudas respecto de sus chances de éxito y señalaron que el caso podría demorarse años en los tribunales. Pero, en cambio, aseguraron que Trump seguirá estando condenado cuando se celebren las elecciones presidenciales del 5 de noviembre. Así que después de cinco años de investigación y un juicio de siete semanas, la odisea legal de Trump en Nueva York recién comienza.Quienes apoyan al expresidente piden la intervención de la Corte Suprema de Estados Unidos, aunque es muy poco probable que eso ocurra. Lo más probable es que Trump presente una apelación en un tribunal de Nueva York, donde tendría recursos para atacar la condena, dicen los expertos, pero mucho más reducidos de lo que él mismo asegura.La apelación será un referéndum para el juez Juan Merchan, que condujo el caso a través de un campo plagado de minas legales y políticas, mientras Trump profería invectivas contra él y toda su familia.Merchan, un exfiscal que de imprudente no tiene nada, señaló que tenía total consciencia de los derechos del magnate inmobiliario, como el de "defenderse contra los ataques políticos".Mark Zauderer, un experimentado abogado litigante de Nueva York que integra un comité que analiza demandas en el mismo tribunal que recibirá la apelación de Trump, dice que Merchan evitó cualquier tropiezo que pudiera echar por tierra la condena."Este caso no contiene ninguno de esos puntos oscuros que permiten una revocación del fallo", señala Zauderer. "La conducta del juez fue impecable", añade.Si bien Trump tiene poco para discutir respecto del desempeño de Merchan, sí podría cuestionar las bases de la acusación del fiscal. Los abogados de Trump señalan que Alvin Bragg, el fiscal del distrito de Manhattan, utilizó una teoría novedosa para acusar a Trump con 34 cargos por falsificación de registros comerciales.Esa falta es un delito menor en Nueva York, salvo que los registros hayan sido falsificados para ocultar otro delito. Para elevar los cargos al rango de delito grave, Bragg sostuvo que Trump había falsificado los registros para encubrir violaciones a una ley estatal poco conocida que prohíbe conspirar para ganar una elección por "medios ilegales".ArgumentosLa conspiración de Trump ocurrió durante su primera campaña por la Casa Blanca. Cuando el líder republicano llegó a un acuerdo para comprar y enterrar relatos perniciosos sobre su vida sexual, incluido el de una cita con una estrella porno, Stormy Daniels, según Bragg, intentaba influir en la elección presidencial de 2016, que le ganaría a Hillary Clinton.Es probable que los abogados de Trump sostengan en la apelación que Bragg extendió inapropiadamente el alcance de una ley electoral estatal para cubrir una campaña a nivel federal. Y podrían argumentar que la propia ley de documentos falsos no se aplica al caso de Trump.Ninguna de estas críticas sorprenderá a Bragg, un fiscal de carrera que demostró sentirse cómodo aplicando el derecho de maneras innovadoras. El jefe de apelaciones de Bragg, Steven Wu, asistió a gran parte del juicio. Cuando se leyó el veredicto, estaba sentado en la segunda fila, a la derecha de Bragg.Ahora, el trabajo de Wu es garantizar que Trump no escape a su condena. Trump, cuya vida en materia legal siempre ha sido opaca, aprendió a retrasar o esquivar las consecuencias judiciales. Cada vez que las autoridades parecían arrinconarlo y sus adversarios entendían que estaba contra las cuerdas, Trump se salía con la suya.En sus cuatro años como presidente, sobrevivió a dos juicios políticos, una investigación federal y una investigación de un fiscal especial. En su vida pospresidencial, fue acusado cuatro veces en cuatro ciudades diferentes, pero tres de esos casos están prácticamente estancados, en parte gracias a la Corte Suprema norteamericana.Pero ahora, al igual que para cualquier otro individuo declarado culpable de un delito en Nueva York, las cartas están en su contra. Las cortes de apelaciones por lo general se rehúsan a revertir los fallos de los jurados, salvo algún error flagrante o falta de ética profesional.Merchan sentenciará a Trump el 11 de julio, días antes de que el condenado asista a la Convención Nacional Republicana para ser nombrado candidato presidencial del partido. El juez podría darle una sentencia de hasta cuatro años de prisión o simplemente dictar la libertad condicional.La sentencia le dará 30 días a Trump para presentar una notificación de apelación. El exmandatario entonces tendrá que montar la apelación en la División de Apelaciones del Estado de Nueva York. Lo más probable es que el panel de jueces de la corte de apelaciones recién escuche los argumentos el año que viene, y su fallo podría hacerse esperar hasta principios de 2026. Y ese no será necesariamente el punto final del resonante caso. Trump o Bragg podrían solicitar que la Corte de Apelaciones de Nueva York, el más alto tribunal del estado, revise el fallo.Trump también podría elegir la opción final: la Corte Suprema. El magnate, que ya probó y no logró trasladar el caso al tribunal federal, podría volver a intentarlo si fuera elegido presidente.Pero es una posibilidad remota. El proceso indica que es extremadamente difícil que un acusado de un estado acceda a la Corte Suprema sin antes agotar todas las instancias del estado.Así que el destino político de Trump estará sellado mucho antes de que se conozca el fallo sobre su apelación. Desde que el jurado lo condenó, las donaciones para su campaña se dispararon, y Trump dice que "el verdadero veredicto" será el día de las elecciones presidenciales, por parte del "pueblo".Su rival, el presidente Joe Biden, dijo que la condena por sí sola no evitaría la llegada de Trump a la Casa Blanca. "La única manera de mantener a Trump alejado del Salón Oval es en las urnas", advirtió el mandatario demócrata.Ben Protess, William K. Rashbaum y Jonah E. BromwichTraducción de Ignacio Mackinze

Fuente: Infobae
31/05/2024 19:10

Donald Trump habló tras la condena por ocultar el soborno a una actriz porno: "Esto fue organizado por Biden"

El ex presidente de Estados Unidos y actual candidato republicano calificó su proceso penal en Nueva York de "muy injusto" y apuntó contra el actual mandatario y rival en las elecciones: "El juicio fue manipulado y el juez se prestó a esa manipulación", expresó

Fuente: Infobae
30/05/2024 18:12

Caso Álvaro Uribe: Fiscalía imputó cargos a Enrique Pardo Hasche y Samuel Sánchez, implicados en supuesto soborno

Los señalados estarían implicados en supuestas presiones a los exparamilitares Juan Guillermo Monsalve y Carlos Enrique Vélez, para torcer sus versiones con respecto a los presuntos nexos del ex jefe de Estado con las organizaciones al margen de la ley

Fuente: Infobae
27/05/2024 14:03

Álvaro Uribe pidió cambiar el fiscal que lo llamó a juicio por presunto fraude procesal y soborno a testigos

El expresidente Uribe aseguró que el fiscal Gilberto Villarreal no le ofrece garantías en su proceso

Fuente: Clarín
15/05/2024 18:36

La Justicia investiga si la titular de la Aduana recibió un soborno encubierto como un préstamo para comprarse una casa

La fiscal Alejandra Mangano hizo un requerimiento de instrucción ante una denuncia de la diputada Marcela Campagnoli. Y la jueza Eugenia Capuchetti ordenó una serie de medidas de pruebas para comprobar si un crédito de 250 mil dólares de una empresa investigada por contrabando había encubierto una coima.

Fuente: Infobae
03/05/2024 19:55

José Manuel Gnecco quedó en libertad: es investigado por soborno a testigos y la muerte de su esposa

El abogado es sospechoso de la muerte de María Mercedes Gnecco Serrano. Presuntamente, habría ofrecido dinero a un testigo para que se declarara culpable de los hechos

Fuente: La Nación
02/05/2024 13:18

Soborno y deslealtad. Cómo se filtraron las imágenes del hundimiento del General Belgrano que hicieron historia

Un enorme animal prehistórico agonizante y silencioso, ése era el aspecto del crucero General Belgrano en aquellas fotos borrosas tomadas momentos antes de que se fuera a pique. Cuando las proyectaron, nuestra reacción fue la sorpresa y el silencio. Nadie sabía que esas imágenes existían. Ni quién las había tomado. Las vimos por primera vez la tarde del 8 de mayo de 1982, en la antigua redacción del diario The New York Times, a pasos de Times Square. Seis días antes, dos torpedos disparados por el submarino británico Conqueror habían condenado al Belgrano a su último destino, un valle montañoso en el oscuro abismo marino que se extiende más allá de la plataforma continental, a cuatro mil metros de profundidad.El azar y la generosidad de un colega norteamericano me permitieron estar ese día en la redacción del Times y ser testigo de una de las trágicas primicias de la Guerra de Malvinas: la foto de la catástrofe que más vidas costó en el conflicto. Al día siguiente, la imagen del barco, escorado a babor, con la proa amputada por el primer torpedo, los cañones inútiles apuntando al cielo, convertido en el ataúd de centenares de marinos, fue la noticia dominante en los periódicos y las pantallas de todo el mundo, y quedó para siempre como una cicatriz en la memoria de los argentinos.Un diálogo al pasar, mientras se diseñaba la portada histórica, fue la primera señal de que algo no encajaba en aquellas fotos. Todo indicaba que eran auténticas, pero no había manera de confirmarlo, ni con quién. Mostrar en medio de una guerra inconclusa el documento de un ataque que había costado 323 vidas resultaba demoledor para el gobierno militar, para quienes todavía combatían en las islas y para millones de argentinos esperanzados con la causa de Malvinas. La decisión final del diario fue que la foto llevara sólo el crédito de Gamma, la agencia que la había vendido. Pero no habría mención alguna del fotógrafo. Vista en perspectiva, resultó una medida premonitoria: cuando las rotativas empezaron a imprimir la edición del domingo 9 de mayo, ya circulaba en la redacción el rumor de que las fotos habían sido obtenidas mediante el pago de un soborno de varios miles de dólares. El rumor mencionaba a un oficial de la Armada como el supuesto destinatario del dinero. En las antípodas de las trincheras, un nuevo escándalo se ponía en marcha.Llamé a Buenos Aires para alertar al director de la revista Siete Días, de la cual era corresponsal, y su respuesta me recordó de inmediato el clima de temor, censura y paranoia extendida en que se ejercía el periodismo bajo el gobierno militar, situación que se había agudizado con el conflicto. Escuchó la historia y pidió dos o tres precisiones sobre la foto del Belgrano. Después lanzó la pregunta: "¿Vos también vas a colaborar con el servicio de inteligencia inglés?". Era el típico caso de argumentación precoz: la noticia no podía ser otra cosa que una operación del enemigo, un montaje con el que la prensa norteamericana hacía su aporte a la Task Force. El origen espurio de las fotos era, según él, la confirmación de que se trataba de un caso de fotos fraguadas. Fin de la conversación.Las tres llamadas que recibí más tarde fueron, en ese orden, de la Secretaría de Información Pública de la Presidencia, de la Misión Argentina ante las Naciones Unidas y de la embajada en Washington. Las consultas, que parecían calcadas, revelaban el nerviosismo del gobierno por el impacto que tendría la noticia, pero también exponían una enorme ingenuidad. ¿Existe alguna posibilidad de que The New York Times acepte postergar la publicación de esas fotos?La hermandad del marEl teniente de fragata Martín Sgut sintió rabia al ver las fotos del Belgrano en la tapa de La Nación. En realidad, era rabia y humillación lo que sentía. Eso fue lo que le confesó a su familia.El 2 de mayo, a las 16.01, cuando el primer torpedo del submarino Conqueror impactó en el crucero y arrancó de la estructura del barco más de quince metros de proa, el teniente Sgut subió como pudo hasta la cubierta, entre el humo, las explosiones y los gritos. La cubierta parecía un campo de batalla por el que deambulaban sin rumbo los heridos. En el momento en que escuchó la orden de abandonar el barco, Sgut reconoció entre los caídos al cabo Escobar, que yacía inmóvil, con quemaduras graves. Bajó entonces otra vez a la cabina, se puso un anorak y tomó una manta para abrigar a Escobar.Sgut quedó al mando de una balsa salvavidas ocupada por cinco hombres moribundos y otros seis con golpes menores y quemaduras. Acomodó a su lado a Escobar para evitar que se durmiera y, al hacerlo, sintió el bulto de la cámara de 35 milímetros en uno de los bolsillos. El peso de Escobar le impedía moverse, pero alzó la cámara como pudo y tomó las primeras fotos del crucero. Observó como, a unas 150 yardas de distancia, el barco se balanceaba sobre las olas enormes y oscuras mientras seguía escorándose entre las balsas de color naranja. Sgut alcanzó a ver cómo algunas de las balsas, empujadas por el viento, se estrellaban contra las planchas de acero del Belgrano y se desgarraban.Volvió a tomar la cámara y esta vez alcanzó a distinguir en el visor la pequeña silueta de dos hombres de pie sobre la cubierta. Días más tarde, al ser rescatado, supo que se trataba del comandante del Belgrano, el capitán de navío Héctor Bonzo, y de un suboficial de apellido Barrionuevo. El suboficial había recibido una orden extraña: saltar al mar con Bonzo si éste se resistía a abandonar el barco. No fue necesario. Cristina, la esposa de Sgut, recuerda, aún hoy, las palabras exactas con las que su esposo describió la escena: "Bonzo fue el último, se zambulló de palomita".El Belgrano se hundió a las cinco de la tarde, una hora después de ser alcanzado por los torpedos. La larga noche de espera sobre las balsas, para muchos, no fue otra cosa que una forma diferente de encontrar la muerte. El teniente Sgut ejerció el mando en la balsa con el rigor que imponían las circunstancias. A falta de morfina, se propuso aliviar al cabo Escobar haciéndole ingerir una pasta que improvisó moliendo los analgésicos que había en la balsa. Pero fue inútil. Escobar dejó de respirar a la madrugada. También ordenó a sus hombres orinar sobre las cantimploras para poder descongelar el agua potable. Cada tanto, estiraba la pierna y golpeaba con la bota al conscripto Chaparro para que no se durmiera. En medio de la oscuridad, cuando la fuerza de las olas empezó a desgarrar las balsas, golpeándolas y encimándolas unas contra otras, tomó la decisión más difícil: cortó las cuerdas que las mantenían unidas y las liberó a su suerte.Al desembarcar en el puerto de Ushuaia junto con otros sobrevivientes, Sgut tanteó en el bolsillo del anorak para saber si la cámara seguía allí. Estaba sana y al parecer, seca. Era un modesto milagro después de la odisea en la balsa en uno de los mares más hostiles del mundo. No se separó de ella hasta llegar a la base naval de Puerto Belgrano, donde se la entregó en mano a su superior, el comandante Héctor Bonzo. El teniente Sgut no sabía, no podía saberlo, cómo las imágenes que había tomado le cambiarían la vida para siempre. El comandante Bonzo pidió revelar el rollo en la mayor confidencialidad y lo dejó en custodia de técnicos del Servicio de Inteligencia Naval. Se trataba, después de todo, de material sensible tanto en el plano militar como en el de la acción psicológica.La primicia de The New York Times, seis días después del hundimiento del Belgrano, había disparado toda clase de recriminaciones dentro de la Armada. La Junta de Comandantes pidió que se investigara el episodio como lo que era, la violación de un secreto militar y una burla a las Fuerzas Armadas.El orgullo herido del teniente y la falta de una respuesta oficial lo impulsaron a hacer su propia pesquisa. Contrató un estudio de abogados en Nueva York, en 1984, e inició acciones legales por 2.750.000 dólares contra The New York Times, Newsweek, Associated Press y la agencia Gamma-Liasson. Un año antes, The Best of Photojournalism, uno de los referentes mundiales de la fotografía periodística, había dedicado las dos primeras páginas del catálogo a la foto del Belgrano. El crédito de la foto era una sola palabra: anonymous.Al ser interrogado por el juez, en una corte de Nueva York, el teniente aclaró que había cumplido con el deber moral al entregar el rollo a sus superiores, pero se había sentido burlado al reconocer sus fotos en los diarios argentinos. "Hice las tomas con una cámara de aficionado y son el único documento que tenemos del hundimiento. Mis superiores me devolvieron los negativos, es cierto, pero nunca aceptaron hablar de lo sucedido", le explicó al juez.En su declaración, afirmó que no tenía ningún interés económico en las fotos. El juez debe de haberle creído. Falló a su favor, pero por una suma de 20.000 dólares y le reconoció sus derechos como autor de las fotos. Cristina, la esposa, recuerda muy bien qué pasó con el dinero. "Diez mil dólares fueron para los abogados, tres mil para gastos y con los siete mil restantes compramos un Taunus de segunda mano", dice. Desde el juicio, todo lo que se recauda por los derechos de publicación de las fotos es donado por la familia a la Asociación de Amigos del Crucero General Belgrano".La Armada, sacudida por el escándalo en pleno conflicto bélico, ordenó investigar el affaire hasta dar con el responsable. El capitán de corbeta José Garimaldi fue juzgado, encontrado culpable y dado de baja por haber duplicado los negativos de las fotos y haberlos vendido sin autorización. Murió en 1994.El capitán de fragata Martín F. Sgut falleció el 4 de enero de 2010. Fue, obligado por las circunstancias, tal vez el mejor corresponsal de guerra que haya tenido la marina en sus filas.Esta nota fue originalmente publicada el 2 de abril de 2012

Fuente: La Nación
02/05/2024 13:18

Soborno y deslealtad. Cómo se filtraron las imágenes del hundimiento del General Belgrano que hicieron historia

Un enorme animal prehistórico agonizante y silencioso, ése era el aspecto del crucero General Belgrano en aquellas fotos borrosas tomadas momentos antes de que se fuera a pique. Cuando las proyectaron, nuestra reacción fue la sorpresa y el silencio. Nadie sabía que esas imágenes existían. Ni quién las había tomado. Las vimos por primera vez la tarde del 8 de mayo de 1982, en la antigua redacción del diario The New York Times, a pasos de Times Square. Seis días antes, dos torpedos disparados por el submarino británico Conqueror habían condenado al Belgrano a su último destino, un valle montañoso en el oscuro abismo marino que se extiende más allá de la plataforma continental, a cuatro mil metros de profundidad.El azar y la generosidad de un colega norteamericano me permitieron estar ese día en la redacción del Times y ser testigo de una de las trágicas primicias de la Guerra de Malvinas: la foto de la catástrofe que más vidas costó en el conflicto. Al día siguiente, la imagen del barco, escorado a babor, con la proa amputada por el primer torpedo, los cañones inútiles apuntando al cielo, convertido en el ataúd de centenares de marinos, fue la noticia dominante en los periódicos y las pantallas de todo el mundo, y quedó para siempre como una cicatriz en la memoria de los argentinos.Un diálogo al pasar, mientras se diseñaba la portada histórica, fue la primera señal de que algo no encajaba en aquellas fotos. Todo indicaba que eran auténticas, pero no había manera de confirmarlo, ni con quién. Mostrar en medio de una guerra inconclusa el documento de un ataque que había costado 323 vidas resultaba demoledor para el gobierno militar, para quienes todavía combatían en las islas y para millones de argentinos esperanzados con la causa de Malvinas. La decisión final del diario fue que la foto llevara sólo el crédito de Gamma, la agencia que la había vendido. Pero no habría mención alguna del fotógrafo. Vista en perspectiva, resultó una medida premonitoria: cuando las rotativas empezaron a imprimir la edición del domingo 9 de mayo, ya circulaba en la redacción el rumor de que las fotos habían sido obtenidas mediante el pago de un soborno de varios miles de dólares. El rumor mencionaba a un oficial de la Armada como el supuesto destinatario del dinero. En las antípodas de las trincheras, un nuevo escándalo se ponía en marcha.Llamé a Buenos Aires para alertar al director de la revista Siete Días, de la cual era corresponsal, y su respuesta me recordó de inmediato el clima de temor, censura y paranoia extendida en que se ejercía el periodismo bajo el gobierno militar, situación que se había agudizado con el conflicto. Escuchó la historia y pidió dos o tres precisiones sobre la foto del Belgrano. Después lanzó la pregunta: "¿Vos también vas a colaborar con el servicio de inteligencia inglés?". Era el típico caso de argumentación precoz: la noticia no podía ser otra cosa que una operación del enemigo, un montaje con el que la prensa norteamericana hacía su aporte a la Task Force. El origen espurio de las fotos era, según él, la confirmación de que se trataba de un caso de fotos fraguadas. Fin de la conversación.Las tres llamadas que recibí más tarde fueron, en ese orden, de la Secretaría de Información Pública de la Presidencia, de la Misión Argentina ante las Naciones Unidas y de la embajada en Washington. Las consultas, que parecían calcadas, revelaban el nerviosismo del gobierno por el impacto que tendría la noticia, pero también exponían una enorme ingenuidad. ¿Existe alguna posibilidad de que The New York Times acepte postergar la publicación de esas fotos?La hermandad del marEl teniente de fragata Martín Sgut sintió rabia al ver las fotos del Belgrano en la tapa de La Nación. En realidad, era rabia y humillación lo que sentía. Eso fue lo que le confesó a su familia.El 2 de mayo, a las 16.01, cuando el primer torpedo del submarino Conqueror impactó en el crucero y arrancó de la estructura del barco más de quince metros de proa, el teniente Sgut subió como pudo hasta la cubierta, entre el humo, las explosiones y los gritos. La cubierta parecía un campo de batalla por el que deambulaban sin rumbo los heridos. En el momento en que escuchó la orden de abandonar el barco, Sgut reconoció entre los caídos al cabo Escobar, que yacía inmóvil, con quemaduras graves. Bajó entonces otra vez a la cabina, se puso un anorak y tomó una manta para abrigar a Escobar.Sgut quedó al mando de una balsa salvavidas ocupada por cinco hombres moribundos y otros seis con golpes menores y quemaduras. Acomodó a su lado a Escobar para evitar que se durmiera y, al hacerlo, sintió el bulto de la cámara de 35 milímetros en uno de los bolsillos. El peso de Escobar le impedía moverse, pero alzó la cámara como pudo y tomó las primeras fotos del crucero. Observó como, a unas 150 yardas de distancia, el barco se balanceaba sobre las olas enormes y oscuras mientras seguía escorándose entre las balsas de color naranja. Sgut alcanzó a ver cómo algunas de las balsas, empujadas por el viento, se estrellaban contra las planchas de acero del Belgrano y se desgarraban.Volvió a tomar la cámara y esta vez alcanzó a distinguir en el visor la pequeña silueta de dos hombres de pie sobre la cubierta. Días más tarde, al ser rescatado, supo que se trataba del comandante del Belgrano, el capitán de navío Héctor Bonzo, y de un suboficial de apellido Barrionuevo. El suboficial había recibido una orden extraña: saltar al mar con Bonzo si éste se resistía a abandonar el barco. No fue necesario. Cristina, la esposa de Sgut, recuerda, aún hoy, las palabras exactas con las que su esposo describió la escena: "Bonzo fue el último, se zambulló de palomita".El Belgrano se hundió a las cinco de la tarde, una hora después de ser alcanzado por los torpedos. La larga noche de espera sobre las balsas, para muchos, no fue otra cosa que una forma diferente de encontrar la muerte. El teniente Sgut ejerció el mando en la balsa con el rigor que imponían las circunstancias. A falta de morfina, se propuso aliviar al cabo Escobar haciéndole ingerir una pasta que improvisó moliendo los analgésicos que había en la balsa. Pero fue inútil. Escobar dejó de respirar a la madrugada. También ordenó a sus hombres orinar sobre las cantimploras para poder descongelar el agua potable. Cada tanto, estiraba la pierna y golpeaba con la bota al conscripto Chaparro para que no se durmiera. En medio de la oscuridad, cuando la fuerza de las olas empezó a desgarrar las balsas, golpeándolas y encimándolas unas contra otras, tomó la decisión más difícil: cortó las cuerdas que las mantenían unidas y las liberó a su suerte.Al desembarcar en el puerto de Ushuaia junto con otros sobrevivientes, Sgut tanteó en el bolsillo del anorak para saber si la cámara seguía allí. Estaba sana y al parecer, seca. Era un modesto milagro después de la odisea en la balsa en uno de los mares más hostiles del mundo. No se separó de ella hasta llegar a la base naval de Puerto Belgrano, donde se la entregó en mano a su superior, el comandante Héctor Bonzo. El teniente Sgut no sabía, no podía saberlo, cómo las imágenes que había tomado le cambiarían la vida para siempre. El comandante Bonzo pidió revelar el rollo en la mayor confidencialidad y lo dejó en custodia de técnicos del Servicio de Inteligencia Naval. Se trataba, después de todo, de material sensible tanto en el plano militar como en el de la acción psicológica.La primicia de The New York Times, seis días después del hundimiento del Belgrano, había disparado toda clase de recriminaciones dentro de la Armada. La Junta de Comandantes pidió que se investigara el episodio como lo que era, la violación de un secreto militar y una burla a las Fuerzas Armadas.El orgullo herido del teniente y la falta de una respuesta oficial lo impulsaron a hacer su propia pesquisa. Contrató un estudio de abogados en Nueva York, en 1984, e inició acciones legales por 2.750.000 dólares contra The New York Times, Newsweek, Associated Press y la agencia Gamma-Liasson. Un año antes, The Best of Photojournalism, uno de los referentes mundiales de la fotografía periodística, había dedicado las dos primeras páginas del catálogo a la foto del Belgrano. El crédito de la foto era una sola palabra: anonymous.Al ser interrogado por el juez, en una corte de Nueva York, el teniente aclaró que había cumplido con el deber moral al entregar el rollo a sus superiores, pero se había sentido burlado al reconocer sus fotos en los diarios argentinos. "Hice las tomas con una cámara de aficionado y son el único documento que tenemos del hundimiento. Mis superiores me devolvieron los negativos, es cierto, pero nunca aceptaron hablar de lo sucedido", le explicó al juez.En su declaración, afirmó que no tenía ningún interés económico en las fotos. El juez debe de haberle creído. Falló a su favor, pero por una suma de 20.000 dólares y le reconoció sus derechos como autor de las fotos. Cristina, la esposa, recuerda muy bien qué pasó con el dinero. "Diez mil dólares fueron para los abogados, tres mil para gastos y con los siete mil restantes compramos un Taunus de segunda mano", dice. Desde el juicio, todo lo que se recauda por los derechos de publicación de las fotos es donado por la familia a la Asociación de Amigos del Crucero General Belgrano".La Armada, sacudida por el escándalo en pleno conflicto bélico, ordenó investigar el affaire hasta dar con el responsable. El capitán de corbeta José Garimaldi fue juzgado, encontrado culpable y dado de baja por haber duplicado los negativos de las fotos y haberlos vendido sin autorización. Murió en 1994.El capitán de fragata Martín F. Sgut falleció el 4 de enero de 2010. Fue, obligado por las circunstancias, tal vez el mejor corresponsal de guerra que haya tenido la marina en sus filas.Esta nota fue originalmente publicada el 2 de abril de 2012




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