El enfrentamiento virtual fue compartido en TikTok y provocó felicitaciones por la original idea de los futuros padres
Cinco posturas que pueden ayudar a reducir el esfuerzo.Qué recomiendan dos sexólogas para disfrutar sin forzar el cuerpo.
La exmilitante del M-19 y lideresa política sostuvo que las mencionadas en las acusaciones habrían formado parte de un "programa especial" orientado a mejorar sus condiciones laborales y ampliar sus oportunidades, aunque no precisó quién lo administraba
El nombre de la mujer, que no tendría mayor reconocimiento ante la opinión pública, figura en una conversación con un perfil que la denunciante asocia al expresidente, además de documentos sobre labores legislativas y operaciones financieras
Anna Von Kass afirmó en una carta que su designación en 2025 respondió a experiencia y requisitos técnicos, sin intercambios con Gustavo Petro ni personas de su entorno durante el proceso de vinculación laboral
Las acusaciones, que el expresidente rechazó, motivaron indagaciones preliminares de la Fiscalía General de la Nación, la Procuraduría y la Comisión de Acusación de la Cámara, y reactivaron la confrontación entre el exjefe de Estado y el que fue uno de sus ministros más cercanos
En su libro 'El sueño lo cura todo', la autora sostiene que dormir mal no siempre es el origen del problema, sino la señal de una vida marcada por el estrés y la autoexigencia
Una de las voces más audaces de la literatura del siglo XX, se atrevió a explorar el deseo femenino cuando aún era un territorio dominado por la mirada masculina.Erotismo, emociones y conexión profunda, en una frase que encierra las claves de su teoría del deseo.
Quiero tu sexo 6 puntos
En 1983, Foucault dejó a sus entrevistadores sin palabras con cuatro palabras: "El sexo es aburrido".Lo que dijo después es la clave de uno de los proyectos filosóficos más ambiciosos del siglo XX.
Quiero tu sexo (I Want Your Sex, Estados Unidos/2026). Dirección: Gregg Araki. Guion: Karley Sciortino, Gregg Araki. Fotografía: Tucker Korte. Música: James Clements. Elenco: Olivia Wilde, Cooper Hoffman, Mason Gooding, Johnny Knoxville, Margaret Cho y Charli XCX. Calificación: no informa. Distribuidora: Diamond Films. Duración: 90 minutos. Nuestra opinión: buena. 3 starsErika Tracy (Olivia Wilde), artista de gran prestigio, prepara una exposición de obras propias, cuyo contenido gira alrededor del sexo. Un joven en sus veinticortos de nombre Elliot (Cooper Hoffman) comienza a trabajar en esa galería, y pronto se convierte en una suerte de juguete sexual de su empleadora. Inicialmente ambos se sienten a gusto en esa dinámica; él porque puede explorar una vida sexual que solo era posible en sus fantasías, y ella porque encuentra placer en someter a su empleado. Hasta que eventualmente la situación tiende a agotar a Elliot, que intenta encontrar el modo de ponerle un freno a los excesivos pedidos íntimos de Tracy, a medida que ella canaliza en el sexo un abanico de emociones que solo sabe expresar a través de variados fetiches. De una u otra manera, el cine contó innumerables veces historias de sometimiento a partir del sexo (sin ir más lejos, este film remite por momentos a La secretaria), pero es en la firma de su director que Quiero tu sexo encuentra su rasgo distintivo y atractivo. Aunque cuente con 66 años a cuestas, Gregg Araki no deja de ser un enfant terrible del cine. Ícono absoluto del cine queer de los 90, Araki estrenó en esa década una trilogía ineludible, compuesta por Totally F***ed Up, The Doom Generation y Nowhere. Esas películas tenían como eje a distintos jóvenes que se relacionaban mediante el sexo, chicas y principalmente chicos que vivían en los márgenes y que encontraban en la desnudez de los cuerpos una fuente de placer o un instrumento de sufrimiento. No había rótulos ni títulos, solo había atracciones desmedidas que se materializaban mucho más allá de los géneros. Por esa época, Araki tenía poco más de 30 años y sus largometrajes eran trincheras de placer que interpelaban a los espectadores, a medida que él se consagraba como el cineasta que contaba historias a las que Hollywood no podía ni siquiera acercarse. Irónicamente, la historia del cine pegó la vuelta y hoy, en 2026, el sexo vuelve a ser un verdadero tabú en Hollywood, y este realizador nuevamente cuenta una historia inclasificable. En Quiero tu sexo, Araki desarrolla el drama de dos adultos pertenecientes a generaciones distintas, que se encuentran enfrascados en dilemas inherentes a sus épocas y sensibilidades. Erika se obsesiona por ser una artista de vanguardia y sufre las consecuencias de una vida plástica atrapada en frivolidades absurdas, mientras que Elliot padece el pertenecer a una generación joven más dedicada al celular que al placer de los encuentros presenciales. Ninguno de los dos sabe cómo lidiar con sus frustraciones ni cómo resolver sus conflictos, entonces se distraen con una sexualidad que es refrescante, pero que también les significa un placebo de corto efecto. De esa manera, Araki mata dos pájaros de un tiro: disfruta de sus personajes pero los pone en crisis, sin perder de vista que a fin de cuentas, el sexo desnuda mucho más que solamente el cuerpo.
El comediante y su esposa anunciaron la llegada de su tercer bebé y la emoción de empezar nuevamente esta etapa juntos
La vida que importa es la segunda novela de Luis Novaresio y vuelve sobre algunos personajes de su libro anterior. Publicada por Planeta, combina erotismo, filosofía y conflictos morales para explorar los acuerdos amorosos y las decisiones personales.
El 22 de octubre, Wanda Nara debuta en la pantalla grande con ¿Querés ser mi hija?, dirigida por Hernán Guerschuny. Su personaje es Lucía, una mujer de 42 años que, tras descubrir que su pareja le es infiel, regresa a su departamento de soltera. Allí conoce a Javier -interpretado por Agustín Bernasconi-, su joven vecino de 23 años, a quien le pide que se haga pasar por su hijo para ayudarla a conseguir el trabajo de sus sueños. Sin embargo, los sentimientos empiezan a mezclarse y su vínculo dejará de ser solo por conveniencia. En su primera experiencia como actriz, la conductora tuvo que no solo besarse con su coprotagonista, sino también grabar escenas de sexo, lo cual significó uno de los mayores desafíos del proyecto.En diálogo con Catalina Dlugi para Agarrate Catalina (La Once Diez), Wanda Nara y Agustín Bernasconi contaron cómo fue el rodaje de las escenas de sexo para su primera película. "Para mí era todo nuevo, todo me daba vergüenza. Él estaba más acostumbrado", reconoció la conductora de MasterChef Celebrity (Telefe). "Por ahí los ves de afuera y parece una bo***ez, pero no. Hay que estar ahí desnudándose y una cosa y la otra", coincidió el cantante frente a lo que Dlugi acotó: "La gente la ve y empieza a soñar; sin embargo, cuando se filma, es lo más antierótico del mundo".¿Querés ser mi hijo? - Avance Durante el rodaje, ambos trabajaron con una coach de intimidad que los ayudó a prepararse para cuando llegara la hora de grabar escenas románticas y saber con qué iban a encontrarse y qué iba a aparecer en cámara. En este sentido, Nara destacó que Bernasconi, que tenía más experiencia actoral, la acompañó y cuidó durante todo el proceso. A su vez, contó que cuando filmaron las escenas de alto voltaje, el equipo se redujo y terminó integrado en su mayoría por mujeres. "Quedó bueno", aseguró orgullosa al tiempo que admitió: "Era un tema importante para mí también, difícil". Así fue el primer beso entre Wanda Nara y Agustín Bernasconi en ¿Querés ser mi hijo?Cuando comenzó a hacer las primeras pruebas para el personaje de Javier, Bernasconi no sabía que trabajaría con Wanda Nara. Tuvieron poco tiempo para conocerse, ensayar y, sobre todo, trabajar en la química de su personaje. En mayo, LA NACION viajó a Montevideo, Uruguay, para presenciar una jornada de rodaje de la película y la conductora reconoció que, si bien para ella todo fue un desafío porque se trataba de una experiencia completamente nueva, la escena que más le costó fue la del primer beso entre ellos."Estaba re nerviosa porque él es actor y yo no. Me decía que el beso iba a ser lo menos importante, pero la escena era muy fuerte y yo sentía que iba a llegar y no iba a poder seguir. Fue tremendo. Fue una traba que tuvimos. Le decía: 'Creo que no sé besar, porque nunca me filmé besando. ¿Para qué lado pongo el cuelloâ?¦?'. Le transmitía a él todas mis inquietudes", expresó. La noche anterior a filmarla salieron a cenar con todo su equipo y ella les expresó sus inquietudes. "Estaba acelerada y en un momento se levanta una chica que estaba en la mesa de al lado, me saluda y me dice: 'Que te vaya bien mañana con tu primer beso con Agus'. ¡Todo el restaurante había escuchado que yo estaba re preocupada!", reveló Nara.
"Pasé de todo en la cárcel de Caseros, pero prefiero contarte una anécdota divertida de entrada. 'El Embrollo' era el lugar donde se tenían relaciones sexuales. Venían los internos y me decían 'mi novia quiere conocerte, ¿por qué no venís?'. Querían presentármelas y compartirlas, poliamor, una locura, jejeje", arranca Guillermo Coppola con la primera de tantas anécdotas que recordará a lo largo de la charla con La Nación. Se cumplen 30 años del caso que conmocionó a la Argentina y lo colocó tras las rejas desde el 9 de octubre de 1996 hasta el 15 de enero de 1997, cuando recuperó la libertad."Te juro que es verdad eso de que tachás los días de a uno con una rayita, fueron 60 en la prisión de Dolores y 37 en Caseros, estuve en 'la tumba' como la llaman muy bien a la gayola en la jerga, porque la verdad que ahí te sentís muerto, nada más que estás vivo", dice.-¿Cómo resolvió estas situaciones que vivió en ese 'Embrollo'?-Me invitaban porque yo era como un mono rojo en la cárcel, llamaba mucho la atención de todos, el caso Coppola era lo máximo. Yo no iba ni en pâ?¦ Era un patio donde se armaban espacios con sábanas y frazadas. Lo que me divertía era que yo pasaba y con el pie les corría la cortina... La situación que se vivía era como la de una fiesta, iban con los equipos de música, las parejas preparaban tortas, de película. Se lo contaba a Diego (Maradona) cuando me venía a visitar y pasábamos un rato divertido. Nos matábamos de risa.Guillermo Coppola se entregó el 9 de octubre de 1996 al comisario Emilio Azzaro -fallecido- muy cerca de su domicilio de Avenida del Libertador, que había sido allanado la noche anterior. En el living de su departamento, dentro de un jarrón que todavía conserva, la policía encontró un paquete cilíndrico con 403 gramos de cocaína de escasa pureza, que tiempo después la justicia determinó que fue "plantado".De Maradona a Tinelli y Luis MiguelPrimero lo trasladaron a la comisaría de Castelli, donde fue a parar a un calabozo. Su primer baño tras las rejas dispara una nueva anécdota: "Estaba en la ducha y apareció uno de los policías que me habían detenido, un tal Daniel Diamante. Vino y me arrancó la ducha. Quedé desnudo, muerto de frío, viendo cómo el agua chorreaba por la pared porque él había sacado el caño de un manotazo... Me miró desafiante y me empezó a gritar: 'Ahora estás sopre, chabón. Coppola, acá se te acabaron los privilegios. Se te acabó la joda. Nosotros tomamos de la buena". Me parecía estar soñando.A mis compañeros de causa, los otros imputados por narcotráfico, Yayo Cozza, Claudio Coppola y Paco Simonelli, los conocí en el camioncito del Servicio Penitenciario. El juez que no quiero nombrar (por Hernán Bernasconi) iba por todo: quería salir en los diarios para llegar a ser, un día, ministro de Justicia. Ya había detenido también a Gustavo Palmer, al Conejo Tarantini, y en el expediente aparecían nombrados Maradona, Tinelli y Luis Miguel, un delirio total"."Yo sabía que iban a ir a allanarme el departamento, por eso le dejé las llaves al encargado. Pensé: 'Declaro, así no me rompen más las pelotas y me vuelvo a casa' -explica Guillermo-. Me habían recomendado no entregarme con ese juez (Bernasconi). El comisario Mario Naldi, que lo conocía porque había trabajado a su lado, me decía que no era un tipo normal. 'No te va a ir bien con él, entregate con Marquevich (Roberto), juez de San Isidro'. Todo esto me lo decía mientras estuve prófugo, que fueron solo unas horas. Yo le respondí: 'Perdón, me entrego con el que me está buscando'. Pensaba: 'Este Naldi está equivocado, qué historia le vendieron'. Confié en la Justicia, en un juez federal, nunca creí que este hombre podía ser lo que fue. Mis abogados de ese momento, Gené, Munrabá y Da Rocha, estuvieron de acuerdo. Al final, terminé en un calabozo por pelâ?¦"."Desnúdese"Finalmente, Guillermo Coppola se entregó ante Hernán Bernasconi. Después de algunos minutos, luego de completar todos los trámites burocráticos, el juez lo miró fijo y definió su destino en dos palabras:-Unidad 6.-¿Qué es Unidad 6?, preguntó Guillermo.-La cárcel. A ver si usted va a elegir el lugar de detención, fue la respuesta.Apenas llegó a la prisión, le pidieron que se desnude. Cuenta Coppola: "Me llevan a una oficina, había un escritorio y cuatro personas. El jefe del penal, Rolando Fracchia, me increpa: 'Sáquese la ropa'. Me quedo en slip y me indica que me saque todo. Le digo 'perdón, hay dos señoras'. Me responde: 'No se haga problema, no vinieron a verlo a usted, una de ellas es mi esposa, así que desnúdese'. Así fueron mis primeros momentos preso. Ahí pido permiso, llamo a mi hermano, desesperado, y le digo: 'Me quiero matar, esto no lo voy a aguantar, tráeme algo que me liquido'. Él me pidió que pensara en mamá y papá, por eso no lo hice. La primera noche estaba decidido a terminar con todo, después me acomodé".Recuerda que durmió sobre un colchón lleno de chinches y que amaneció con todo el cuerpo con sarpullido: "Un asco. En Dolores prácticamente no me relacioné con el resto de la población. Estaba aislado en una oficina que la hicieron celda. El primer día, cuando me fui a bañar, el capo del pabellón me ve y me dice: '¿Coppola, me dijeron que a vos te gusta ponerte crema después de bañarte'. 'Me encanta', le contesté. 'Guardá un poco que vamos a venir a encremarte nosotros', me contestó. Por suerte nunca más apareció. Y yo no usé más crema: soy guapo pero no bolâ?¦", completa.En la prisión de Dolores lo encerraron en una ofician. No quisieron mezclarlo con los otros reclusos porque temían que su vida estuviese en riesgo. Sin embargo, no la pasó nada bien: "Me insultaron desde el primer minuto. Empezó cuando me fui a bañar, porque al resto de los internos los tuvieron encerrados para que no se me vinieran encima. '¡Pedazo de pu..., no te la bancás! ¡Ya te vamos a atender, vas a ver!', me hacían saber a puro grito. Yo intentaba explicarles: 'Acá no tengo banca, no mando. No pedí que los 'guarden' para estar seguro, jamás lo haría. No soy canchero ni guapo... Ojo, tampoco un cagón'. Un poco tenía que mostrarme fuerte, si no te morfaban, te hacían 'mulo' (sirviente). Creo que me salvó mi relación con Diego, si no la cosa hubiera sido de otra manera que prefiero no imaginar. Con el correr de los días me fui acomodando: usaba ojotas, joggineta, tenía mi toalla, mi jabón... intenté demostrar que era igual que ellos. Nunca me agrandé, me mimeticé, no me quedaba otra", relata Guillermo.TumberosEl juez federal de Dolores, Hernán Bernasconi, le imputó el delito de "tráfico de estupefacientes". Tres años más tarde, Guillermo Coppola fue sobreseído. La causa dio un giro de 180 grados y el juez terminó preso, sentenciado a ocho años por asociación ilícita. Los policías que lo acompañaron en la investigación también fueron a parar tras las rejas, cumpliendo condena en la ex Unidad 16, donde se filmaron series como Tumberos y El Marginal, y que el ex representante de Diego Maradona aceptó recorrer junto al fotógrafo Maximiliano Vernazza, imágenes que acompañan esta nota.Guillermo estuvo detenido a metros de allí, en el tercer piso de la Unidad 1, más conocida bajo el nombre de "Caseros Nueva", una mole de cemento que tenía veinticinco pisos y fue demolida entre 2004 y 2007 sin apelar a la implosión como se hizo con el Albergue Warnes por los inconvenientes que pudiera provocar por su proximidad al Hospital Garrahan, centro pediátrico de alta complejidad.Ahora Guillermo Coppola recuerda una situación muy particular que se repitió durante sus 30 días de encierro en Dolores. Por la mañana, después de asearse dedicaba un par de horas a la limpieza de su calabozo. Enceraba el piso, pasaba Blem a una mesita que le habían prestado, limpiaba los barrotes de la ventana, sacudía la cortina... "Hacía lo que se llama una limpieza general cada 24 horas", define. Pero luego de dejar todo reluciente, llegaba el jefe de la Unidad, Rolando Fracchia. Sigue Guillermo: "Saludaba y entraba en la celda con sus borceguíes llenos de barro. Me ensuciaba todo. Yo me volvía loco, lo insultaba por dentro. Le decía que recién terminaba de limpiar y me contestaba: '¿Qué se cree, que está en su casa?'. Me hacía sentir muy mal".El día que lo trasladaron a la cárcel de Caseros, Fracchia le dijo: "Llévese el colchón y las almohadas, porque allá no le van a dar". Entonces Guillermo aprovechó para desquitarse la bronca acumulada: "Le dije de todo. 'Ahora me viene a dar consejos, después que me hizo las mil y una ensuciándome todos los días el calabozo'. El tipo me miró fijo y me respondió: '¡Cuántas veces me insultó! Los guardias me contaban que usted decía 'Este hâ?¦ de pâ?¦ me ensucia la celda apenas la termino de limpiar'. ¿Sabe por qué lo hacía? Porque durante las dos horas que lo volvía a limpiar no se daba cuenta dónde estaba. Cantaba, silbaba... así yo lograba distraerlo'. Al tiempo le llevé un bolso lleno de ropa deportiva de regalo".Caseros: "Che Coppola, gato, acá no hay privilegios"El primer día que llegó al penal de Caseros, el director le ofreció que quedara alojado en el Departamento Médico: "Vas a tener tu cama con colchón, teléfono público para vos... acá estuvo preso Cacho Steimberg", le dijo. Coppola cuenta que le preguntó: "¿Y el resto de mis compañeros de causa, Yayo Cozza, Paco Simonelli y Claudio Coppola, dónde están?". La respuesta no se hizo esperar: "Van a un pabellón común. A usted le doy esa posibilidad por si tiene miedo de que le pase algo. La toma o la deja". Ante semejante planteo, Guillermo contestó: "Si los muchachos no vienen conmigo, no puedo aceptar otra cosa que no sea el pabellón común'.El mánager del futbolista más importante de la historia sabía lo que le esperaba en prisión: "Unos internos me limpiaron la celda, que estaba toda llena de excremento, era un asco. Yo me puse a llorar, sabía que no tenía que mostrar debilidad, pero la impotencia me llevó a eso. El jefe le aclaró a los muchachos que me había ofrecido un lugar espectacular y yo no había aceptado, eso corrió como rumor y fue positivo para mí. A la mañana siguiente voy al teléfono público, hago la fila y cantan: '¡Tercero!', porque le tocaba al tercer piso, donde yo estaba alojado. Me acerco al teléfono y desde atrás me gritan: 'Che, Coppola gato, acá no hay privilegios'. Entonces vuelvo a mi lugar de espera. Al minuto y medio el tipo viene con dos facas, tira una al piso, delante mío, y me dice: 'Arrancá si tenés nafta'. Se armó un círculo para la pelea. Yo estaba tan embroncado que quería que algo me pasara. Pensaba: 'Si este me clava se termina todo de una vez'. Pateé la faca y le respondí: '¿Sabés cuánto hace que se me acabó la nafta?'.Al preso lo conocían como El Paraguayo: "Empecé a insultarlo con ganas, quería que me matara, pero enseguida nos separaron... Diez minutos después, un preso se acercó a mi celda para decirme: 'Coppola, al paraguayo lo tienen colgado de un palo'. ¿Qué pasó? Había bajado "Paquinco" (Sergio Caccialuppi, barra de La 12, que estaba con El Abuelo) y lo estaba ahorcando contra una reja. Le dije 'vos estás loco, déjalo, hijo de pâ?¦'. Me contestó: 'Ahora decís dejalo, no ves que casi te mata, si no te separan, te acuchilla'. Mientras le apretaba el cuello le gritaba: 'Pedile perdón a Guillote, pedile perdón'. Le digo: 'Cómo me va a pedir perdón si no puede hablar, tiene la nuez apretada, se la vas a partir'. Después me fui a disculpar porque había como 20 paraguayos y yo lo había recontraputeado porque tenía ese apodo y ofendí a toda la colectividad. Nuevamente había zafé de una muerte segura".También hay lugar para el fútbol tras las rejas. Es una manera de escaparle un rato a la realidad, claro que siempre con violencia, algo infaltable en aquella prisión: "Jugábamos en un patio y los que la pasaban mal eran los 'violetas' (por los violadores), los mataban a patadas. En un partido provocaron una situación con uno que estaba de arquero. En una jugada va a buscar una pelota al piso y un rival lo empieza a patear. Después lo siguieron pateando todos, hasta los del propio equipo... Terminó internado. Son códigos, los 'violetas' la pasan pésimo"."Si se te aparecen Los Pitufos, matalos, no lo dudes""Cuando llegué a Caseros, el jefe del penal me dio un palo gigante, le pregunté para qué era y me dijo que era para matar a Los Pitufos, que eran unos lacras, piltrafas humanas, tuberculosos, enfermos, consumidos, que bajaban deslizándose por los caños y se te metían por el cuadradito del botón del baño. Quedaban trabados porque les costaba pasar. Andaban con jeringas que decían que estaban infectadas con SIDA, te robaban pastillas, tarjetas de teléfono, ropa... Una locura. El jefe me dijo que me turnara con mi compañero para dormir y que, cuando aparecieran, les pegara fuerte para que quedaran trabados", describe Coppola. Yo no entendía nada. '¿Después qué hago?', le pregunté. 'Empújelo con el pie y tírelo al pozo, salvo que prefiera que lo maten a usted', me contestó. No sabés como taponé ese botón del baño, le puse de todo, cemento, papel, tela, hice un chichón en la pared. Clausuré el inodoro, no andaba nada".-¿Tuvo relaciones en la cárcel?-Sólo en Dolores. En Caseros no, era imposible, le escapaba a 'El Embrollo'. Tenía visitas, oficiales y no oficiales, me daban un cuartito. Yo estaba en pareja con Sonia Brucki, pero a ella le daba vergüenza, entendés. Entonces buscaba en el 'banco de suplentes' y entraba a jugar alguna famosa que tampoco voy a nombrar.-¿Sufrió algún intento de violación, algo que parece frecuente en las prisiones?-Haber sido el manager de Diego me sirvió un montón. Hice bromas con eso, pero no me pasó, la verdad, me respetaron y no pregunté por qué, no soy bolâ?¦-A propósito de Maradona, él fue muy fiel con usted, lo visitó muchas veces.-Un crack, como siempre. Diego estaba indignado porque el juez también le apuntaba a él y no pudo involucrarlo. Me llevó colchón, tele... La primera vez que fue a la cárcel de Dolores no lo dejaron entrar, era mi cumpleaños. Después, cuando logra ingresar, se hace amigo de Fierrito -Carlos Ferro Viera- que estaba preso y tenía mucho manejo dentro del penal, atendía a los que llegaban. A mí Fierrito me ayudó mucho dentro de la cárcel. Cuando me llevaron a Caseros, El Diez quería pasar el 31 de diciembre conmigo. Le pidió permiso al jefe del penal, pero no lo dejó. 'Si le pego a usted, ¿me mete preso con mi amigo?', le preguntó. Un genio. Se sentó en la vereda de la cárcel dispuesto a pasar la noche ahí, lo más cerca mío posible. Y yo, desde adentro, tuve que llamar a Claudia para que lo vinieran a buscar. Amigos así no existen más.-¿Quiénes fueron los amigos incondicionales?-Mirá, aparte de mi siempre amado Diego, mis abogados, Mariano Cúneo Libarona y Coco Ballesteros, que dieron vuelta la causa, dos titanes. También me acompañó Fede Ribero, que ya no está y lo quiero tanto. Sonia, mi mujer de entonces, María Fernanda Callejón, Coco Basile, Richard Gareca, el Loco Gatti y Nacha, su esposa, Oscarcito Ruggeri, Pablito Cosentino... No quiero olvidarme de los muchachos de La Logia, como yo los llamo, que son mis hermanos, y mi amada familia, fundamental, ponélo con mayúsculas: Cori, mi mujer, su familia, y mis hijas, Natalia, Bárbara, Camila y Elisabetta (se quiebra).-Imagino que más allá de su sonrisa, siempre lista, muy dentro suyo también debe haber un gran dolor.-Diste justo en el clavo. Demasiado, por todo lo que padeció la familia, mis chiquitas, el viejo que no me pudo visitar, mi amado hermano que ya no lo tengo, igual que mi querida viejita. ¿Sabés? Yo no quería que la revisaran cuando venía, me volvía loco que la hicieran sufrir, que soportara ese atropello. Ella se aguantaba la maldita requisa. Tenía que bancarse que invadieran su intimidad, ¿me entendés? Todos saben lo que es una requisa para una mujer. Y a mí me mentía, me decía que no la revisaban. "Guillermito, no te preocupes, me dejan pasar". Esa angustia, ese suplicio, no me lo voy a poder olvidar mientras viva.Este reportaje fue originalmente publicado en 2023
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La crisis económica, la hiperconexión digital y una mayor preocupación por el bienestar están modificando las formas de divertirse, vincularse y vivir la intimidad. Bares y boliches registran una caída en el consumo, mientras las meriendas, los encuentros en casa y las salidas diurnas ganan espacio entre los jóvenes. Leer más