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La miniserie de seis episodios, escrita por Dolly Alderton, llegará el 3 de diciembre y recuperará el vínculo entre Elizabeth Bennet y el señor Darcy
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"Quienes alquilan lo hacen porque no pueden ser propietarios", esa es una de las ideas más instaladas en el mercado inmobiliario argentino, donde tener una vivienda propia suele considerarse sinónimo de estabilidad económica, mientras que ser inquilino se asocia con una situación de mayor vulnerabilidad. Y aunque para muchos hogares el alquiler responde a la imposibilidad de acceder a una propiedad, los datos muestran una realidad bastante más compleja. No solo quienes alquilan no necesariamente tienen menos ingresos que los propietarios, sino que en las zonas del país con mayor nivel educativo hay una proporción más alta de inquilinos. De acuerdo al último Monitor de Asequibilidad de la Vivienda, elaborado por el Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda en Argentina (OFAVA), correspondiente a octubre de 2026, se analiza cómo acceden los hogares argentinos a la vivienda y encuentra una relación que impacta de lleno en una de las creencias más arraigadas en el mercado: las ciudades con mejores ingresos, mayores niveles de escolaridad y más oportunidades laborales tienden a concentrar también una mayor cantidad de inquilinos y menos propietarios.Según el relevamiento, cada año adicional de escolaridad promedio se asocia con una caída de entre cuatro y cinco puntos porcentuales en la proporción de propietarios y un aumento de relevancia similar en la de inquilinos.Es importante aclarar que esto no significa que estudiar más lleve a una persona a alquilar en lugar de comprar, sino que la investigación aclara que se trata de una correlación y no de una relación causal. En realidad, el nivel educativo funciona como un indicador del desarrollo económico y urbano de cada departamento: los lugares donde la población tiene más años de formación suelen ser también aquellos que concentran mejores empleos, salarios más altos y una mayor circulación de personas.Es precisamente esa dinámica la que ayuda a explicar por qué tener más inquilinos no necesariamente refleja un problema habitacional, del mismo modo que tener más propietarios no garantiza mejores condiciones de vivienda.1) La relación entre educación y alquileres en la ArgentinaDe acuerdo al relevamiento, que utiliza datos del último Censo y los años promedio de escolaridad de las personas de 25 años o más en cada departamento del país, en donde la población tiene menos de ocho años de escolaridad promedio, la proporción de propietarios supera, en la mayoría de los casos, el 75% de los hogares, mientras que los inquilinos generalmente representan menos del 10%.Mientras que, en el extremo opuesto, en las zonas donde la población acumula más de 13 años de escolaridad promedio, el porcentaje de propietarios se ubica entre el 45% y el 60%, y los inquilinos representan entre el 30% y el 40% de los hogares. Incluso, en algunos departamentos, la proporción de quienes alquilan se acerca a la mitad.De esta manera, "el resultado refuerza el argumento: los departamentos con población más educada tienen, en promedio, una menor proporción de hogares propietarios y una mayor proporción de hogares inquilinos".¿Por qué ocurre esto? Según el informe, los departamentos con mayor escolaridad suelen coincidir con las capitales provinciales y los grandes centros urbanos, donde se concentran las mejores oportunidades laborales y los mayores ingresos, y por eso atraen a personas que llegan para estudiar y/o trabajar. Y para muchos de esos hogares, especialmente durante los primeros años, el alquiler representa la forma más inmediata de acceder a una vivienda, sin necesidad de realizar la inversión que implica comprar una propiedad.En cambio, en los departamentos con menor nivel educativo, principalmente en el norte del país y en las zonas rurales, la elevada proporción de propietarios está más relacionada con la transmisión hereditaria de las viviendas, la autoconstrucción y la falta de un mercado de alquileres desarrollado.Además, un mercado de alquileres más desarrollado tiende a tener menor cantidad de jóvenes que viven con sus padres. La Ciudad de Buenos Aires es uno de los ejemplos más claros, en donde aproximadamente uno de cada tres hogares alquila, menos de una cuarta parte de los jóvenes continúa viviendo con sus padres. En cambio, en provincias como Santiago del Estero y Chaco, donde los inquilinos representan apenas el 9% de los hogares, esa proporción llega en algunos casos a la mitad.La diferencia se explica, en parte, porque un mercado de alquileres más amplio permite que los jóvenes accedan a una vivienda sin necesidad de comprarla o esperar a heredar una propiedad.2) Las grandes ciudades tienen más inquilinosA nivel nacional, la Argentina continúa siendo un país mayoritariamente propietario: el 68% de los hogares tiene vivienda propia y el 20% alquila. Sin embargo, esa composición cambia considerablemente según la provincia.En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, uno de cada tres hogares alquila. Se trata de uno de los mercados de alquileres más desarrollados del país, donde conviven jóvenes que se independizan, familias y profesionales que llegan a la ciudad por motivos laborales. El informe señala que, en estos mercados consolidados, el alquiler funciona como una alternativa habitual de acceso a la vivienda y reúne hogares de diferentes niveles socioeconómicos.En cambio, en Santiago del Estero y Chaco, por ejemplo, apenas el 9% de los hogares alquila, mientras que en Catamarca la proporción alcanza el 10%. Son provincias donde el mercado locativo es mucho más reducido y el alquiler puede quedar concentrado en un grupo más acotado de hogares de ingresos relativamente altos, como profesionales o trabajadores que se trasladan por motivos laborales.De hecho, en Santiago del Estero los inquilinos tienen un ingreso per cápita familiar un 120% superior al de los propietarios: $1,53 millones frente a aproximadamente $695.000. En Chaco, la diferencia llega al 94% ($1 millón frente a $523.000), y en Catamarca, al 64%.Esto muestra que el alquiler cumple funciones distintas según el contexto económico de cada provincia: mientras que en las grandes ciudades es una alternativa extendida entre diferentes grupos sociales, en los mercados pequeños puede concentrarse entre hogares con mayor capacidad económica. La Patagonia presenta un tercer escenario, marcado especialmente por la movilidad laboral vinculada con la energía, la minería, la industria y el sector público.Santa Cruz y Tierra del Fuego registran algunas de las proporciones más altas de hogares inquilinos del país, con el 37% y el 34%, respectivamente. En Neuquén, donde el 25% de los hogares alquila, quienes lo hacen registran un ingreso per cápita cercano a los $2 millones, el más alto del país entre los inquilinos, posiblemente asociado, entre otros factores, con la demanda laboral de Vaca Muerta.3) Alquilar no es sinónimo de menores ingresosSegún el relevamiento, tomando información de la Encuesta Permanente de Hogares del primer trimestre de 2026, el ingreso total familiar promedio de los hogares inquilinos alcanza los $2,9 millones, mientras que entre los propietarios es de $2,6 millones.Mientras que los hogares propietarios tienen, en promedio, tres integrantes, los inquilinos cuentan con 2,5. Por lo tanto, al dividir los ingresos entre sus miembros, la ventaja económica de los inquilinos se amplía. En concreto, el ingreso per cápita familiar de quienes alquilan alcanza los $1,3 millones, un 34% más que los $983.000 registrados entre los propietarios.Esta relación también varía según la edad, ya que entre los hogares con jefes de 25 a 34 años, por ejemplo, los inquilinos registran ingresos familiares promedio de $2,8 millones, frente a los $2,1 millones de los propietarios (alrededor de un tercio más).Situación que se reduce a medida que aumenta la edad: entre los 45 y los 65 años, los ingresos totales de ambos grupos son prácticamente iguales con $3,1 millones entre los inquilinos y $3 millones entre los propietarios.Recién después de los 65 años aparece una desventaja en el ingreso total de los hogares inquilinos, que perciben en promedio $1,8 millones frente a los $2 millones de los propietarios. Sin embargo, como los hogares de quienes alquilan son más pequeños, su ingreso per cápita continúa siendo superior.Esto no significa que los inquilinos tengan necesariamente una mayor capacidad de ahorro o una mejor situación patrimonial. El relevamiento compara los ingresos de ambos grupos, pero esa medición no contempla el impacto diferencial que representa pagar un alquiler todos los meses frente a contar con una vivienda propia.4) Tener más propietarios no significa tener mejores viviendasUno de los puntos más interesantes del informe es que cuestiona otra asociación habitual: la idea de que las ciudades con mayor proporción de propietarios necesariamente tienen mejores condiciones habitacionales y en muchos casos ocurre lo contrario:Formosa, por ejemplo, tiene una de las tasas de propiedad más altas del país: el 86% de los hogares es dueño de su vivienda. Sin embargo, registra un déficit habitacional superior al 50%.En el extremo opuesto aparece Santa Cruz, donde apenas el 53% de los hogares es propietario, pero el déficit habitacional afecta a algo más de una cuarta parte de los hogares.Esto responde a que, en gran parte del norte argentino, muchas familias son dueñas del lugar donde viven, pero no necesariamente cuentan con los recursos para ampliarlo, mejorarlo o mudarse a una vivienda que se adapte a sus necesidades.A esto se suma la situación de quienes se consideran propietarios, pero no cuentan con la documentación correspondiente. En Santiago del Estero, por ejemplo, el 25% de los hogares declara ser propietario de su vivienda, pero no tiene documentación que lo acredite. En la mayoría de las provincias del norte, más del 10% de los hogares se encuentra en esa situación, mientras que en CABA representa apenas el 3%.5) Un mercado de alquileres más desarrollado, ¿puede ser parte de la solución?El informe concluye que el desarrollo del mercado de alquileres puede desempeñar un papel importante en el funcionamiento de las ciudades y en las posibilidades de acceso a la vivienda. La explicación es que, cuando existe una oferta de alquileres suficientemente amplia, las familias no dependen exclusivamente de la compra, la herencia o la autoconstrucción para resolver dónde vivir.Esto permite que los jóvenes se independicen, que los trabajadores se trasladen hacia ciudades con mejores oportunidades y que las personas puedan cambiar de vivienda de acuerdo con las necesidades de cada etapa de su vida.La importancia de contar con alternativas es todavía mayor en un país donde el financiamiento para acceder a una propiedad continúa siendo limitado. Según los datos recuperados por el informe de la Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares 2017/2018, apenas el 14% de los hogares había obtenido alguna vez financiamiento para comprar, refaccionar, ampliar o mejorar su vivienda. Por eso mismo es que el crédito hipotecario es un factor fundamental en la decisión de la vivienda. En septiembre se dieron, aproximadamente, 3600 créditos hipotecarios en todo el país, con lo que los primeros nueve meses del 2026 acumularon 20.900 créditos, 37% menos que en el mismo periodo de 2025. El periodo junio-septiembre, sin embargo, muestra una tendencia claramente positiva con una marcada recuperación que permitiría registrar variaciones interanuales positivas a partir de noviembre, aunque el total anual sería inferior al de 2025. Esto se da porque las tasas de los préstamos UVA volvieron a bajar a partir del inicio de las colocaciones de recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) en plazos fijos, lo que genera que más personas puedan acceder y se vería un desembolso mayor de lo que se venía entregando.En resumen, la discusión no pasa únicamente por cuántos argentinos son propietarios y cuántos alquilan, sino por las posibilidades reales que tienen los hogares de elegir dónde y cómo vivir.
En Casino Deluxe, el conductor repasó su salida de Luzu, el camino que lo llevó a impulsar sus propios emprendimientos y su manera de responder a los cuestionamientos ajenos. Además, se refirió a cómo imagina la crianza de sus futuros hijos y a los aspectos de su vida que busca modificar antes de ese momento
Andrea Estévez supo a los 4 años que quería ser artista y se anotó en la escuela del Teatro Colón. Además, estuvo dos años en el American Ballet de Nueva York, hizo teatro de revistas con Gerardo Sofovich y Carmen Barbieri, fue notera de Chiche Gelblung, hizo decenas de comedias en teatro y también mucha ficción. Hace seis años decidió ir a Miami, pero no con la intención de quedarse a vivir sino para cambiar un poco de aire, junto a su hija Hannah y a su mamá Adriana, porque su papá Alfredo había fallecido recientemente y la familia necesitaba un cambio.A la semana de estar allí la convocaron para hacer un programa de televisión y después surgió otro proyecto y otro más y ya no volvió a la Argentina; sus muebles todavía están guardados en un depósito. En estos días recibió una mención especial en el Brisk Festival de Los Ángeles por la obra Confesiones, con la que tiene funciones en Miami. Además, está en Despierta América, por Univisión, y pronto inaugura un canal de streaming. LA NACION conversó con ella sobre su gran cambio de vida, su familia, el amor y las divertidas anécdotas laborales. "Si hace seis años me decías de continuar mi carrera en los Estados Unidos, no me hubiera imaginado este hermoso presente. Es un gran logro. Trabajé muchos años en la Argentina y recogí los frutos, y volví a empezar de cero en otro país donde nadie me conocía y hoy hago televisión, teatro... Todo inimaginable. Estoy viviendo un momento súper lindo profesionalmente", dice Estévez con orgullo.-¿Acaban de ganar un premio en un festival de teatro en Los Ángeles?-Sí. Hace un tiempo que estamos con funciones de Confesiones en la ciudad de Miami, y la comedia fue elegida para participar del Brisk Festival, así que fuimos con mis compañeras, Catalina Watson y Constanza Espejo, y Leo Zimbrón, que es el director. Después de 10 días y 4 funciones pasamos varias etapas y llegamos a la final. Se presentaron 49 obras y más de 220 artistas este año, y decidieron entregar dos premios; uno fue al mejor espectáculo y el otro fue la mención especial para Confesiones. Así que fue hermoso todo. En octubre y noviembre vamos a tener funciones en Miami, en Casa Studios, una sala en la que también manejo la programación; hace tres años que produzco teatro. -¿Qué más estás haciendo?-También colaboro con Despierta América, donde tenemos un segmento que se llama "Conversaciones de mujeres". Despierta América es un programa que ya lleva 29 años de aire, y es el más visto de habla hispana; sale para todos Estados Unidos y México. Y en teatro estoy produciendo espectáculos de otros artistas también, y recibo elencos de la Argentina que están en gira. Y en breve inauguramos un canal de streaming con toda su programación hecha por argentinos fuera de Argentina y que se llama Argento Internacional; estoy con dos socios, amigos muy queridos, que conocen mucho el tema. Va a ser la primera de diferentes franquicias, porque el año que viene montaremos una en Madrid. La idea es tener varios canales de streaming Argento Internacional. Ya tenemos el workhouse rentado, y empezaron con las remodelaciones; calculo que el 15 de octubre estaremos al aire. -Te fuiste hace seis años a Miami, ¿por qué?-Me fui después de los momentos más duros de mi vida, después que falleció mi papá en 2020, un mes antes de la etapa del COVID. Luego entramos en la etapa de pandemia y encierro total. Fue un año muy difícil. Terrible. Y en octubre mi mamá me sugirió que fuéramos unos meses a Miami para cambiar de aire. De ella fue la idea de venir para acá. En ese momento tenía dos locales de ropa, que cerré en plena pandemia, dejamos en venta la casa en la que estábamos viviendo, guardé todos mis muebles en un depósito y nos vinimos las tres a Miami. A los 15 días me convocaron para sumarme a un programa de una productora independiente y dije que no tenía papeles. Inmediatamente tramité la visa de trabajo, y a partir me llamaron para hacer teatro y después apareció otra propuesta y así llevo seis años. No volví más a Argentina, no porque no quiera sino porque no pude.-Y dejaste tu carrera acá, ¿se extraña? -Cuando me vine había terminado de hacer la temporada con Germán Krauss y Georgina Barbarossa, con la obra No hay dos sin tres, estaba haciendo radio con Dani Ambrosino y trabajando en América, en el programa del mediodía; me acuerdo que ahí dimos la noticia de la primera persona enferma de COVID. Entonces, yo estaba con trabajoâ?¦ No vine a los Estados Unidos buscando eso. Pero se dio. No fue fácil volver a empezar porque, además, no conocía a nadie. Me llamaron para hacer una campaña gráfica y no tenía maquillador ni conocía a ningún fotógrafo. Si bien hay una comunidad muy grande de argentinos, lleva un tiempo comunicarte, encontrarte, formar un equipo de trabajo, contactarte con teatros. Empecé de cero. Los tres primeros años extrañé muchísimo. Y después me fui adaptando. -¿Pensás en volver?-Muchos colegas me dicen que la situación no es la mejor hoy, que no hay tanto trabajo. Estoy haciendo acá mi camino, que me costó, y tengo mi lugarcito y quiero cuidarlo. Eso no quita que vuelva a la Argentina a hacer una temporada de teatro o a hacer algo en algún momento, seguramente. -Cuando te fuiste tenías problemas legales con el papá de Hannah, ¿cómo está hoy la situación?-Desde el momento que le saqué la máscara al papá de mi nena, todo fue difícil. Hasta ahí era todo era color de rosa, por eso fue una sorpresa para todos, y para mí también. Al principio, cuando me separé, hice todos mis intentos para revincularlo con ella y para que mi hija tuviera un papá. Porque yo tuve el mejor papá del mundo y sentí que ella también se merecía uno. Frente a ese ejemplo tan fuerte para mí, deseaba y traté de hacer todo para que Hannah tuviera a su papá presente. Pero hay una realidad, y aprendí a que si la otra persona no quiere ser un padre o ni estar presente, no podés obligar a nadie. Y ahí es donde solté. -¿No hay vínculo actualmente?-Hannah no ve a su papá hace tres años, más o menos. De un día para el otro dejó de verla. Lo último que supe es que vivía a 20 minutos de donde estamos nosotras. Intenté todo y no sucedió. Y cuando tuve una charla con Hannah al respecto, ella me dijo: "Mamá, pero me crié con vos y con la abuela, yo no extraño a mi papá porque casi no lo conozco". -La tiene claraâ?¦- Sí. Fue tan claraâ?¦ Tantos años tuve tanto miedo y me di cuenta de que ella es súper feliz como está. Mi responsabilidad es la de ser mamá, estar con ella, acompañarla, apoyarla, ayudarla a crecer, cuidarla. Si a la otra parte no le interesa, no me voy a hacer cargo. Fue un proceso mío. El otro día una amiguita le preguntó si su papá iba a buscarla y ella le dijo: "No, no tengo papá; tengo mamá y abuela". Y siguió jugando como si nada. Entonces, yo solté por completoâ?¦. -¿Cuándo sentís que surgieron los problemas?-Los problemas empezaron a los 15 días del nacimiento de Hannah, cuando descubrí que me era infiel y me encontré con una persona que no lo aceptó en ningún momento, me echó la culpa a mí de la infidelidad. Después de muchos años de terapia entendí que el problema no era mío. Tampoco nunca tuve una charla, un pedido de disculpas, ni aceptar una situación. Sinceramente, no hubo forma de hablar.-¿Volviste a enamorarte?-Volví a enamorarme un tiempoâ?¦ Tuve una relación linda que corté por la distancia, por venirme a vivir a los Estados Unidos. Y desde que llegué acá no salgo ni a tomar un café con un hombre. Estoy totalmente dedicada a mi hija y a mi profesión. La paso bomba con Hannah y un sábado, en vez de cambiarme, maquillarme y arreglarme para salir a conocer a alguien, me quedo con Hannah, miramos películas, pedimos pizza, hacemos pijamadas con amigas de ellas. Tenemos planes siempre. Estoy disfrutando tanto esta etapa que no siento que necesite un amor. De todas maneras, si aparece un hombre al cual yo le puedo dar un lugar, lo haría. El amor de mi vida lo tengo en Hannah, y me gustaría tener u n buen compañero de vida, alguien que pueda hacer planes a la par conmigo y que acepte que mi prioridad es mi hija. El día que aparezca ese hombre, bienvenido sea. Hasta ahora no apareció y tampoco es que lo ando buscando. Tendría que hablar en terapia si me quedó algún trauma al respecto (risas). -Alguna vez contaste que a los 4 años querías ser bailarina, ¿cómo fueron esos inicios?-A los 4 años empecé a pedirle a mis papás que quería ser bailarina clásica. Y entré al Teatro Colón a estudiar unos cuantos años hasta que fui elegida por Natalia Macarova para hacer coreografía. A los 16 años conocí a Héctor Zaraspe, que estuvo muchos años en la Juilliard School, y me llevó al American Ballet de Nueva York, donde estuve tres años. Cuando volví a la Argentina de vacaciones, me fracturé el pie y, mientras hacía la recuperación, me metí a estudiar teatro en la escuela de Agustín Alezzo, estuve cinco años y empecé a trabajar en Canal 7, en Un cortado, historias de café y De la cama al living. Después hice televisión con Gerardo Sofovich, estuve en Impacto con Chiche Gelblung, hice ficciones como Gasoleros, Son de Fierro, Montecristo, Campeones, Doble venganza y en Alguien que me quiera hice un personaje casi toda la telenovela, como contrafigura de Luisana Lopilato. -¿Tuviste algún padrino o una madrina que te ayudara a construir tu carrera?-Son muchas las personas que confiaron en mí. Uno de ellos fue el productor Javier Faroni, que me llamó muchísimos años para trabajar en teatro; terminaba un contrato y renovaba otro. Con Gerardo Sofovich hice televisión y teatro también. Me acuerdo que se peleaba con Chiche Gelblung por decir a quién de los dos le pertenecía yo (risas). Gracias a Nazarena Vélez, Marcelo Tinelli me llamó para el Patinando por un sueño; no sabía patinar, "pero aprendo rápido", recuerdo que le dije. El Patinandoâ?¦ me dio mucha visibilidad. Con Carmen Barbieri hice dos revistas, Bravísima y Barbierísima, y hemos hecho gira por Chile, Paraguay, Uruguay. Y ahí volví a bailar, después de muchos años. Por eso quería hacer teatro de revista... Estaba haciendo la comedia Pasión, en calle Corrientes, con Germán Krauss, Darío Lopilato y Adriana Salgueiro, cuando me convocó Carmen y me acuerdo que se lo comenté a Germán, que me sugirió que no hiciera revista: "Vos trabajas muy bien como actriz, y si vas a la revista después no hay vuelta". A las dos semanas me encontré con Norma Pons, que estaba haciendo una obra con Muscari. Ella siempre fue muy amorosa conmigo, y le conté que me habían llamado para hacer revista, pero que no iba a aceptar porque me habían dicho que después era difícil volver a la comedia. Y ella me respondió que nada que ver, y que ella misma era un claro ejemplo porque había hecho revistas y estaba en una obra hermosa de Muscari. Eso me animó y acepté. Fue un año increíble con Carmen en calle Corrientes, en Mar del Plata, metiendo tres funciones de 1.500 localidades por noche, y después giras por todo el país. Explotaba.-¿Y qué te dijo Germán Kraus?-Se venía otra revista, Barbierísima, y un día me llamó Germán para contarme que lo habían convocado para esa revista y no sabía qué hacer. Le dije que firmara y le recordé que en la película Bailemos, Richard Gere subía unas escaleras con bastón y smoking, bailando y cantandoâ?¦ Que lo tomara como una comedia musical. Germán aceptó y estuvo en la revista con un smoking blanco y un bastón, cantando entre las vedettes. Fue espectacular. -¿Cómo fue tu experiencia trabajando con Chiche?-Hice Impacto Chiche durante dos años. Yo sé que es la vida y la edad y que nos va a llegar a todos, pero me dio pena despedirlo porque, de alguna manera, fue testigo de mi vida, me abrió muchas puertas y le tenía mucho cariño. Me acuerdo que un día le dije que me gustaría hacer informes en la calle, cosa que solamente le daba a los periodistas. Se dio vuelta y me miró y me dijo: "¿Vos querés hacer informes? Bien". A los tres días, un sábado a la mañana me mandó al aeródromo de Villa Lynch para hacer un informe sobre la gravedad cero. Fui con mi papá, que me acompañaba siempre a todos lados, y me subí a un avión de acrobacia, a dar mil vueltas en el aireâ?¦ En un momento el avión subió lo más alto que pudo, apagó el motor, y en la caída libre yo tenía que tener una pelotita en la mano, y mostrar lo que era la gravedad cero, y que la pelotita se sostenía sola en el aire. Cuando estaba por llegar a tierra, encendió el motor, lo puso de cabeza y volvió a subir. Fue la única vez en mi vida que me subí a ese tipo de aviones; nunca más (risas). Después Chiche me dijo que quería saber las ganas que tenía de hacer informes. Y quedó espectacular.