Polo Agüero, coordinador del Plan de Emergencia frente al fenómeno El Niño de Sedapal, afirmó que las mejoras ejecutadas permitirán evitar las restricciones de agua que afectaron a Lima durante los huaicos de 2017
En esta edición, los espacios dedicados al paisajismo proponen áreas para la contemplación y el relax.La exposición se realiza en la exfábrica Alpargatas, hoy reconvertida en el Palacio Molina.
Algunas variedades pueden producir follaje, tallos extensos o flores durante gran parte del año si reciben la iluminación, el espacio y los cuidados acordes a sus requerimientos
Son dos plantas de la compañía Rio Tinto en el Salar del Hombre Muerto.Estuvieron Caputo, Santilli y Jalil.
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El Presidente participó del acto de Río Tinto en el salar del Hombre Muerto, donde la compañía amplía su capacidad de producción de carbonato de litio con una inversión de US$530 millones bajo el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones. Leer más
El especialista explica cómo cuidar esta planta para que se mantenga sana y crezca con vitalidad
Algunas variedades toleran períodos secos, mientras otras requieren sustrato húmedo, iluminación filtrada y mayor humedad ambiental
La familia García Ruiz convirtió el cultivo de flores en un trabajo compartido que hoy reúne producción, venta directa y turismo rural en Catarina
La automotriz ajustó su actividad en Buenos Aires y Córdoba ante la retracción de las ventas y el retroceso de las exportaciones
La psicología plantea que existe una relación entre el hábito de ponerles nombre a los objetos y una forma particular de percibir lo que nos rodea.
El experto español detalló a principiantes los traspiés más frecuentes al cuidar las especies de interior.Por qué algunas recomendaciones habituales pueden terminar perjudicándolas.
Los agentes descubrieron los dos predios junto a un secadero durante patrullajes preventivos
El estudio sometió a los modelos a casi 17.000 pruebas, de las cuales 2.520 consistieron en intentos de elaborar planes de ataque completos contra sistemas industriales
Un allanamiento ordenado en el contexto de una causa por violencia de género derivó en el secuestro de tres armas de fuego, municiones y 52 plantas de marihuana en una vivienda del barrio porteño de Parque Chacabuco. El procedimiento fue realizado por efectivos de la Policía de la Ciudad, que habían concurrido al lugar para retirar el armamento que, según la denuncia, tenía en su poder el hombre investigado.La medida había sido dispuesta por el Juzgado Nacional en lo Civil N° 23, luego de una presentación que derivó en una prohibición de acercamiento y en una orden para secuestrar todas las armas de fuego que tuviera el denunciado. La intervención judicial buscaba dar cumplimiento a esas medidas preventivas.El operativo se llevó a cabo en un departamento de la calle Salvigny al 1800. Allí, los agentes de la Comisaría Vecinal 7B identificaron a un hombre de 32 años que se encontraba junto a su pareja.Durante la inspección, los policías encontraron tres armas de fuego de distintos calibres, junto con sus respectivas municiones. Entre el armamento había un revólver Taurus .357 Magnum, una pistola Glock 17 calibre 9x19 y una escopeta semiautomática Hatsan Escort calibre 12.El hallazgo de las armas se produjo en cumplimiento de la orden judicial vinculada con la denuncia de violencia de género. La disposición contemplaba el secuestro de todo el armamento que estuviera en poder del hombre, como parte de las medidas adoptadas por la Justicia.Hallazgo inesperadoDurante el procedimiento, los efectivos también descubrieron una plantación de cannabis en dos habitaciones del departamento. En esos ambientes había 52 plantas de marihuana distribuidas en sistemas de cultivo interior, conocidos como indoor.De acuerdo con la información policial, el hombre contaba con una autorización del Registro del Programa de Cannabis (Reprocann) para cultivar ocho plantas. Sin embargo, durante el allanamiento se encontraron más de seis veces esa cantidad.El Reprocann es el registro nacional que contempla autorizaciones para el cultivo controlado de cannabis con fines medicinales, terapéuticos o paliativos, de acuerdo con las condiciones previstas en la normativa vigente. Tras el hallazgo, los policías consultaron con la Justicia y le notificaron al hombre la prohibición de acercamiento dictada en su contra. Las tres armas de fuego, las municiones y las plantas de marihuana fueron incautadas.
La gastroenteróloga Robynne Chutkan recomienda comer 30 plantas diferentes por semana para favorecer la salud intestinal. La especialista sostiene que incorporar una mayor variedad de alimentos de origen vegetal contribuye a la diversidad de las bacterias que habitan en el intestino. ¿Por qué Robynne Chutkan recomienda consumir 30 plantas diferentes por semana?Durante una entrevista en The Mel Robbins Podcast, la médica explicó que su recomendación se basa en los resultados del proyecto American Gut, cuyos resultados se publicaron en 2018 en la revista científica mSystems. Según señaló, el estudio identificó que las personas que consumían al menos treinta alimentos vegetales distintos por semana presentaban una mayor diversidad de microorganismos intestinales. Es importante destacar que por tratarse de un estudio observacional, los resultados no permiten establecer una relación directa de causa y efecto.La investigación citada por la especialista reunió información de más de 10.000 participantes de cuarenta países. "Lo que encontraron es que la etiqueta no tenía ninguna importancia: carnívoro, omnívoro, vegano, pescetariano. Simplemente era la cantidad de alimentos vegetales diferentes que consumían las personas", afirmó.Chutkan destacó que este patrón alimentario no exige abandonar por completo los productos de origen animal. "No hace falta ser vegano. Ni siquiera hace falta ser vegetariano. Simplemente hay que comer más plantas", sostuvo. Los alimentos que cuentan para alcanzar la cantidad semanal recomendadaLa propuesta de la gastroenteróloga no se limita a las verduras. Durante la conversación, Mel Robbins le preguntó si existían algunos productos más beneficiosos que otros. "treinta plantas diferentes por semana. Y cuando digo plantas, cuentan las frutas, verduras, frutos secos, semillas, hierbas, frijoles y cereales integrales. Todos", respondió.La médica explicó que la variedad es importante porque cada alimento aporta diferentes compuestos fitoquímicos. Por ese motivo, sugirió incorporar productos de distintos colores y aprovechar las opciones de temporada. "Comer el arcoíris siempre es una buena manera de hacerlo", señaló. Como ejemplo, mencionó las diferencias entre los compuestos presentes en los vegetales anaranjados, rojos y verdes, incluido el licopeno. También aclaró que no es necesario consumir grandes porciones de cada ingrediente. Qué come Robynne Chutkan durante el día para cuidar su microbiota intestinalAl describir sus hábitos cotidianos, la especialista explicó que suele comenzar la mañana con un batido verde elaborado con col rizada, espinaca, apio, perejil, menta, manzana verde, limón y agua de coco sin azúcar. "Cuando lo tomo, es como una ensalada líquida por la mañana", comentó.Si todavía tiene hambre, incorpora alguna fuente de proteínas, como huevos o salmón ahumado. Otra de sus opciones es una preparación de batata con col rizada. Para el almuerzo, generalmente elige sopas de guisantes partidos o lentejas. También prepara una receta con puerro, cebolla, ajo y cebolla de verdeo, a la que agrega caldo y, ocasionalmente, curry.En la cena, combina proteínas, almidones, vegetales y ensalada. Entre sus ingredientes habituales mencionó el arroz integral, las legumbres, las verduras de hoja verde, la calabaza, el ñame y la yuca.La importancia de la fibra y los alimentos fermentados para el intestinoLa gastroenteróloga también abordó las diferencias entre los prebióticos y los probióticos, dos componentes relacionados con el funcionamiento de la microbiota. "Los probióticos son bacterias y los prebióticos son el alimento que comen las bacterias", explicó.Entre las principales fuentes de fibra prebiótica mencionó los espárragos, el apio, la avena y las hojas de diente de león. Además, destacó las propiedades de productos fermentados como el kimchi y el chucrut, debido a los microorganismos y compuestos que se generan durante su elaboración.Qué otros hábitos recomienda la especialista para mejorar la digestiónAdemás de incorporar diferentes fuentes vegetales, Chutkan identificó la hidratación y el movimiento como dos factores importantes para el funcionamiento del aparato digestivo.La médica explicó que la actividad física puede estimular el tránsito intestinal y relacionó el sedentarismo con determinadas molestias, entre ellas la hinchazón y el estreñimiento.
Puede estar en un espacio luminoso y en una maceta adecuada en el lugar correcto y, a pesar de eso, una planta puede no prosperar. En los balcones, muchas veces el problema no está arriba, sino abajo: en las raíces, el sustrato, el drenaje y ese pequeño clima propio que se arma entre paredes, viento y radiación.Hay plantas que llegan al balcón con todas las condiciones para funcionar. Les gusta el sol, toleran el calor y, en teoría, el lugar parece perfecto. Sin embargo, después de unas semanas se empiezan a ver hojas con los bordes secos, brotes que no avanzan, un color amarillo preocupante o una planta que simplemente deja de crecer. Entonces aparece la pregunta inevitable: si tiene buena luz, ¿qué está fallando?La respuesta suele estar en una combinación de factores que a simple vista pasan inadvertidos. Es necesario entender que un balcón no es un jardín reducido: es un ambiente mucho más extremo, donde una planta puede pasar de varias horas de radiación intensa a una corriente de aire seca, mientras sus raíces viven confinadas en unos pocos litros de sustrato.La luz es apenas el comienzoQue un balcón sea luminoso es una ventaja, pero no alcanza para definir si una planta va a funcionar ahí. Importan la orientación, la cantidad de horas de sol directo, el momento del día en que recibe esa radiación y qué sucede con la temperatura alrededor de la planta. Dos balcones igualmente luminosos pueden ofrecer condiciones completamente distintas. Uno orientado al este recibe el sol de la mañana; otro orientado al oeste concentra buena parte de la radiación durante la tarde, cuando las paredes y los pisos ya acumularon calor. Una terraza abierta y ventosa tampoco se comporta igual que un balcón protegido entre edificios.La planta recibe luz, pero también recibe un contexto, y ese contexto puede ser decisivoEl balcón tiene un microclima propioEn un jardín, el suelo funciona como una enorme reserva: las raíces pueden explorar, encontrar humedad y alejarse de las zonas más calientes o secas. En cambio, en una maceta, las posibilidades son mucho más limitadas.El recipiente define el territorio de las raíces y, con él, la cantidad de agua, aire y nutrientes disponibles. Si además está expuesto al sol y al viento, el sustrato puede calentarse y perder humedad con mucha rapidez. Por eso, una especie que crece sin problemas en un cantero puede sufrir en un balcón aun cuando allí reciba más luz.El factor vientoHay un factor que suele quedar fuera de la ecuación: el viento. Las plantas pierden agua a través de sus hojas mediante la transpiración. Es un proceso normal y fundamental para su funcionamiento, pero cuando la atmósfera es seca, cálida y ventosa, esa pérdida puede acelerarse considerablemente.En un balcón alto, una corriente de aire constante puede hacer que el sustrato se seque antes y que las hojas pierdan agua a mayor velocidad. El resultado puede ser una planta decaída, con puntas secas o follaje que pierde calidad, incluso aunque se riegue con cierta frecuencia.El tamaño de la macetaUna maceta pequeña tiene poca capacidad para almacenar agua y nutrientes y, además, puede calentarse rápidamente cuando recibe sol directo. En verano, esa combinación obliga a las raíces a trabajar en un volumen de sustrato que cambia de temperatura y humedad con mucha velocidad.Esto explica por qué algunas plantas parecen estar perfectas durante la primavera y empiezan a deteriorarse cuando llega el calor. No necesariamente cambiaron sus necesidades de manera radical; cambió el ambiente que las rodea.En esos casos, pasar de regar una vez por semana a regar todos los días puede no ser la solución. A veces el problema es que la planta necesita más volumen de sustrato para sostener un crecimiento saludable.Atención con el sustratoUna planta puede estar recibiendo agua de manera regular y, sin embargo, sus raíces sufrir por exceso de humedad. En un recipiente, el drenaje es fundamental porque las raíces necesitan agua, pero también oxígenoCuando el sustrato permanece saturado durante demasiado tiempo, el agua ocupa los espacios que deberían contener aire. Las raíces funcionan peor y pueden debilitarse. Por eso una planta con hojas amarillas o aspecto decaído no siempre está pidiendo más agua; a veces está pidiendo que el agua pueda salir.Un buen sustrato para macetas necesita conservar humedad sin permanecer empapado y mantener una estructura suficientemente porosa para que circule el aire. La idea no es que el agua desaparezca rápidamente, sino que pueda moverse y el exceso tenga una vía de salida.Otro error frecuente es llenar la maceta con tierra extraída del jardín. En el suelo abierto puede comportarse perfectamente, pero dentro de una maceta el mismo material puede compactarse, perder porosidad y dificultar el movimiento del agua y del aire.Las raíces necesitan un medio estable, pero también necesitan espacio. Por eso, los sustratos formulados para cultivo en contenedores suelen incorporar materiales que mejoran la aireación y el drenaje y, al mismo tiempo, permiten conservar una determinada cantidad de humedad.La composición debería adaptarse a la especie. Una suculenta no necesita el mismo sustrato que una planta tropical y una aromática mediterránea tampoco debería cultivarse como si fuera una especie de sotobosque húmedo.En un balcón, muchas veces la diferencia entre una planta que prospera y otra que fracasa está en lo que ocurre alrededor de sus raíces.
Se trata de vehículos automatizados que recorren rutas fijas para transportar materiales dentro de las fábricas de semiconductores, generalmente bajo supervisión humana
Flores blancas, aromas intensos y pétalos que se abren al anochecer pueden transformar un jardín en un espacio vivo durante la noche
El secreto para limpiar una planta sin dañarla depende del tipo de hoja
La firma de la familia Espileria debe más de $16.000 millones entre entidades financieras y cheques rechazados.Su fábrica de Lehmann, en Santa Fe, podría volver a funcionar procesando leches para terceros.
Solo se puede visitar con un guía especializado. Está prohibido tocar, oler y comerse las plantas.
Para sumar vegetación y contraste a los ambientes domésticos, las plantas de tonos rojos son una alternativa que combina impacto visual con cuidados simples
Estas seis especies requieren pocos cuidados, se adaptan a los interiores y pueden aportar aromas, textura y una sensación de calma al espacio destinado a dormir
Hay terrazas que parecen tener el doble de plantas de las que realmente tienen y el secreto no está necesariamente en comprar más, sino en hacer que cada ejemplar se luzca mejor dentro de la composición.La primavera es un buen momento para lograrlo porque las plantas comienzan a crecer, aparecen las primeras flores y una terraza que durante el invierno podía verse bastante desnuda recupera volumen y movimiento. La clave está en dejar de pensar las macetas como objetos aislados y empezar a mirarlas como una composición.El truco de trabajar en alturaCuando todas las macetas están apoyadas en el piso, la superficie disponible se termina rápidamente. En cambio, si algunas plantas ocupan distintos niveles, el espacio empieza a multiplicarse visualmente.Una maceta grande puede funcionar como estructura. Sobre ella, otras más pequeñas pueden generar distintos planos y, en los sectores superiores, las plantas colgantes aportan una cuarta dimensión: el espacio aéreo.La paisajista Agustina Anguita lo resume así: "Las plantas colgantes aportan interés a espacios que, si no fuera por ellas, quedarían vacíos".Canastos suspendidos, estantes, macetas colgadas de una estructura o plantas que caen desde una repisa permiten sumar verde sin ocupar superficie de piso. Y además generan algo fundamental en un espacio pequeño: profundidad.Una maceta que hace el trabajo de variasOtro recurso para no gastar de más es elegir algunas plantas de mayor porte que funcionen como protagonistas: un arbusto florido, una gramínea o una especie de follaje abundante pueden aportar más presencia que varias macetas pequeñas desperdigadas.La idea es combinar ejemplares que tengan diferentes funciones: una planta que dé altura, otra que ocupe el plano medio y algunas especies que se "derramen" hacia abajo. En terrazas expuestas al viento, las gramíneas pueden ser especialmente interesantes. Anguita señala que su follaje ofrece poca resistencia al viento y que, en general, toleran bien el sol, por lo que resultan apropiadas para terrazas soleadas y ventosas.El efecto terraza llenaUna composición interesante no necesita que todas las plantas estén florecidas al mismo tiempo. De hecho, mezclar follajes, texturas y momentos de floración puede hacer que el conjunto resulte más atractivo durante más meses.En primer plano pueden aparecer plantas bajas y floridas; detrás, ejemplares de mayor volumen y hacia arriba, trepadoras o colgantes. El resultado es parecido al de un cantero tradicional, pero trasladado a contenedores.Flores con estrategiaPara conseguir color sin gastar demasiado, conviene elegir especies que tengan una floración generosa y que puedan mantenerse atractivas durante buena parte de la primavera y el verano.Salvias, lantanas, verbenas y algunas herbáceas de flor pueden funcionar muy bien en contenedores, siempre según la exposición y las condiciones particulares de la terraza.La lantana, por ejemplo, es una de las especies recomendadas por Anguita para balcones y terrazas: necesita sol y buen drenaje, y sus flores pueden aportar color durante largos períodos, además de atraer mariposas a la terraza.No todo tiene que ser florUna gramínea, una planta de follaje persistente o una especie de hojas grandes puede aportar estructura cuando las flores desaparecen.Y ahí está uno de los secretos para gastar menos: comprar plantas que tengan más de una temporada de interés.Otra manera de ampliar una composición sin convertir la primavera en una excusa para salir de compras es aprovechar plantas que pueden dividirse o reproducirse. Muchas herbáceas perennes pueden multiplicarse mediante división de matas cuando las condiciones son adecuadas y también existen especies que pueden propagarse fácilmente mediante esquejes.Esto permite empezar con pocos ejemplares y, con el tiempo, obtener más plantas para distribuir en distintas macetas. El efecto no es instantáneo, pero permite construir una terraza vegetal de manera progresiva.Macetas con personalidadComprar todo el conjunto de macetas de un mismo estilo puede resultar caro y, además, hacer que el espacio se vea demasiado uniforme. Una terraza puede ganar personalidad mezclando recipientes de distintos materiales y tamaños, siempre que exista algún elemento que los conecte visualmente.Mezclar macetas de distintos materiales y tamaños suma personalidad y evita que la terraza se vea uniforme, sin perder armonía visualEl color, por ejemplo, puede repetirse en algunas macetas. También puede mantenerse una misma gama de tonos en el mobiliario mientras las plantas aportan variedad.Incluso recipientes recuperados pueden convertirse en parte del diseño, siempre que sean adecuados para el cultivo, tengan drenaje y puedan soportar las condiciones de exterior.Hay que tener en claro que no es necesario llenar cada centímetro disponible. Una buena composición necesita espacios vacíos para que las plantas puedan destacarse y para que el conjunto no termine pareciendo un vivero improvisado.La sensación de abundancia se consigue combinando alturas, texturas, follajes y flores, no acumulando macetas.
Una manera diferente de aprovechar los árboles naturales.Las dunas cumplen una función ambiental destacada en las playas.
Qué potencial tiene este preparado y por qué su uso no debería hacerse al azar.
Estas especies pueden cultivarse en macetas y aportar hojas, flores o tallos a distintas preparaciones, siempre que reciban las condiciones adecuadas de luz, riego y drenaje
Festival de Macetas llevará Vivero Boutique a Galería Alterna con una propuesta que combinará plantas, arte contemporáneo, música en vivo y gastronomía durante tres días en Ciudad de México
El predio ocupa 30 hectáreas y conserva ambientes característicos de la región rioplatense. La recuperación incluyó miles de ejemplares nativos, senderos y espacios destinados a observar fauna.
Aprieta los párpados con muchísima fuerza hasta que de pronto desarma el bollito en el que había convertido su cara, abre los ojos inmensos y dispara ese brillo celeste que confirma que se acordó: "¡Patxarán!", exclama con alegría, "así se llamaba el digestivo que hacían en el pueblo español de mi familia. Usaban una frutita divina: silvestre, redonda, de un color espectacular". Parece que ahora mismo la estuviera viendo y cuando se lleva los dedos unidos hacia la nariz es como si fuera a oler una endrina otra vez. Chola López Varela se volvió famosa en la segunda mitad de su vida, cuando abrió el vivero La Terraza en Benavídez y se convirtió en la reina de las "plantas raras", la consultora obligada para las paisajistas de mayor prestigio y, además, en una entrañable figura del barrio. Hoy, a los 95 años, está a punto de cerrar el ciclo. Su empleado histórico se jubila y el vivero está vendiendo los últimos ejemplares ya que dejará de funcionar en noviembre. Hablar de esto hace llorar a Chola con la misma intensidad con que relatar la historia de su vida hasta aquí recorrida la lleva a reír con ganas y a reconfortarse. â?? ¿Cómo empezó esta manera de vincularte tan sensible y profundamente con las plantas? â?? No sé si empezó en algún momento, fue de toda la vida. Mi madre decía que cuando yo tenía apenas cinco años ya andaba pidiéndole gajos a las vecinas para hacer mis plantitas y ponerlas en nuestro jardín. Vivíamos en General Villegas, que era una tierra de campo. En ese pueblo del noroeste de la provincia de Buenos Aires, donde supo ser gran amiga de su vecino Manuel Puig, Chola López Varela pasó la infancia. En su caso, la referencia del amor por la jardinería provino por la línea masculina: fueron primero su abuelo y luego su hermano las dos personas clave que le mostraron un camino a seguir. "Adoraba a mi abuelo â??cuentaâ??. En la época en que no tenía colegio, durante las vacaciones, me iba a su casa. Él se levantaba, desayunaba y se iba directo a trabajar la tierra en una quinta que a mí de chica me parecía inmensa. Yo corría detrás de él, aunque no le gustaba mucho que anduviéramos molestando atrás porque llevaba herramientas peligrosas. Mi abuelo era español; muchos años después, cuando viajamos a visitar a los parientes de ese lado de la familia, vimos que todos se dedican a temas de agricultura y ganadería. Es un amor por las plantas que viene en el linaje familiar. Es algo que se lleva en la sangre, esa emoción por ser partícipe del crecimiento de algo". â?? ¿Cómo fue tu relación con el escritor Manuel Puig? â?? Éramos muy amigos de jóvenes, cuando teníamos unos 14, 15 o 16 años. Él venía todos los días a mi casa a tomar la tarde. En ese entonces él todavía no escribía, pero siempre se diferenció. Era alguien que llamaba la atención. Después vinimos a Buenos Aires y dejamos de vernos totalmente porque él vivía en la zona oeste y yo siempre viví en la zona norte. Echar raíces a los 50Chola se mudó a Buenos Aires, se casó, tuvo cuatro hijos y, hasta los 50 años, llevó un estilo de vida que luego iba a cambiar por completo. "Me casé joven, a los 24 años. Durante mucho tiempo me dediqué a criar a mis hijos y a la casa, un trabajo mucho más difícil que el trabajo con las plantas", asegura y agrega: "Me volqué a la jardinería de manera autodidacta, nunca hice un curso de nada porque en aquella época no existían los cursos que hay ahora; las mujeres estaban más en sus casas y se ocupaban de cuidar sus jardines de forma más artesanal. Pero siempre fui muy charleta y curiosa. El trabajo empezó espontáneamente, porque mis amigas me decían: "Ay, vos que hacés el jardín en tu casa, decime qué pongo acá, vení y ayudame a comprar la planta". Así arranqué, yendo a ayudar a alguna amiga a comprar plantas y a ver qué se podía poner en las entradas de los edificios o casas. Yo andaba de acá para allá en un Citroën haciendo jardines, trabajando un montón, pero sin tener nunca un peso encima. Era un trabajo, pero no es que estaba haciendo negocio", ríe. â?? ¿Cómo aparece la idea de fundar el vivero propio y, de alguna manera, "echar raíces"? â?? No fue una idea mía sino de mi hermano Martín, que era dos años mayor que yo. Él siempre estuvo metido en el mundo de los viveros; de hecho, vivió en Panamá y en Estados Unidos criando plantas. Mi hermano vino a visitarnos y vio el ritmo de trabajo que yo llevaba, levantándome tempranísimo para atender a la familia y después salir a las corridas a hacer jardines. Creo que le dio lástima verme andar así, como una "brújula loca" decía mi marido, de un lado para el otro. Un día me dijo que tenía que hacer algo conmigo y me llevó a una escribanía: me regaló el terreno en Benavídez para que yo pusiera el vivero. Nunca en la vida había pensado en tener un vivero, estaba contenta haciendo obras. Pero me entusiasmó la idea de dejar de andar tanto en la calle todo el día. Además, él tenía razón: era una manera más rentable de hacer mi trabajo. ¡Llegué a tener hasta siete empleados en la época de mayor expansión! â?? Te dedicaste mucho tiempo a traer plantas raras del exterior, ¿cómo eran esas experiencias de "contrabando"? â?? Yo viajaba a Sudáfrica, a Europa, y siempre volvía con la valija llena de plantas envueltas en papel de diario y metidas en bolsas. En el avión rezaba el rosario y le pedía a Dios que no me las sacaran en la Aduana. Por suerte, nunca me sacaron nada, siempre tuve suerte. No sé si por mis rezos o por qué. Una vez traía una valija entera de plantas y pasamos con total tranquilidad porque los controladores estaban distraídos con un partido de fútbol de esos importantísimos. Decían "pase, pase" a todo el mundo sin mirar. Otra vez, llegué y había una huelga, entonces no nos revisaron. â?? ¿Te sentías una traficante? Porque, de hecho, transgredías las regulaciones de la Aduana...â?? ¡Es verdad! Pero no, no me importaba nada porque era una ley que sentía que no llegaba a mí; yo estaba trayendo plantas, que es lo más hermoso del mundo. Además, tenía el cuidado de traerlas completamente limpias, sin una gota de tierra y con las raíces bien lavadas, porque lo que contamina y trae pestes no es la planta en sí, sino la tierra. Mi única misión era multiplicarlas, reproducirlas acá y ver si se adaptaban o no. Nunca sentí que lo que yo estaba haciendo, y de la manera en que lo hacía, pudiera estar mal. Traía únicamente cosas raras, especies que acá no existían; jamás un agapanto o algo vulgar. Cuando veía una planta lindísima no me aguantaba, me la tenía que llevar, hacerla crecer, multiplicarla. Tuve suerte: hoy con los sistemas que revisan las valijas eso ya no es posible.â?? ¿Qué tiene que tener una planta para que vos digas "esta es una planta lindísima"? â?? Para mí, una planta lindísima es la que no ves vulgarmente en todos lados; la rara, la diferente y que tiene belleza, ya sea por su follaje, por sus flores, por sus hojas o por su perfume. La planta tiene tantos valores que te conmueve descubrir esa novedad. Chola aprendió todo de manera completamente autodidacta, impulsada por una curiosidad insaciable, una profunda observación diaria y una gran devoción por los libros. A pesar de haber dejado la escuela a los 15 años (estudió hasta tercer año de la secundaria), leía e investigaba por su cuenta, a tal punto que de uno de sus viajes a España se trajo una valija repleta de libros de botánica. Además, contaba con una memoria prodigiosa para la taxonomía: le bastaba escuchar una sola vez el nombre científico en latín de una planta para que no se le borrara nunca más de la cabeza.Su verdadera "Biblia botánica" fue un volumen enorme y exhaustivo, de esos textos de consulta complejos que se utilizan en las cátedras universitarias y que reunía las distintas especies botánicas. El ritual de lectura era uno de sus pasatiempos preferidos: consistía en sentarse a leerlo detenidamente durante dos o tres horas seguidas; con total paciencia, marcaba la página exacta hasta donde había llegado para luego retomar el estudio desde ese punto exacto.Llegar temprano a los terrenos inexploradosMientras Chola habla se hace evidente que ella también fue una criatura exótica en su ambiente. Y lindísima. La conmovía la innovación, la sorpresa, y sentía la impostergable misión de desafiar la característica principal del reino vegetal: la imposibilidad de traslado. Llevaba y traía, difuminaba, distribuía. Soñaba con un jardín en el que estuvieran juntas todas las plantas del mundo y, como una empedernida coleccionista, se propuso traer a estas latitudes la mayor cantidad y variedad de especies. Y siempre, haciéndolo a su manera. â?? Fuiste una visionaria al introducir especies que hoy están de moda o se usan muchísimo, pero antes ni se conocían... â?? Sí, fui la primera que trajo la equinácea al país, y fue por pura casualidad. Una vez, como a fines de los 80, un muchacho que era cliente vino y me dijo: "Tengo esta planta con la que me estoy curando, ¿cómo podemos hacer para reproducirla?". Tenía SIDA él. Me interesé enseguida, le pedí que me la diera y la empecé a multiplicar a lo loco. ¡Llegamos a tener cinco hectáreas de equinácea cultivadas! Sabíamos de sus propiedades medicinales y anduvimos recorriendo laboratorios para ofrecérselas. Pero me sacaban carpiendo. Como llegamos demasiado temprano antes del boom medicinal, esas hectáreas terminamos vendiéndolas como flores cortadas. â?? Cuentan que hace mucho también recorrías verdulerías ofreciendo kiwis que nadie sabía qué eran ni compraba, ¿es verdad? â?? ¡Sí, tal cual! El kiwi lo trajimos gracias a unos alemanes que vivían entre Alemania y San Pedro. El señor era botánico y había traído plantas de kiwi para reproducir. Un día, la mujer de este botánico, que vendía rosas, se quedó "hecha bolsa" porque se le rompió la camioneta de trabajo y le cobraban una fortuna para arreglarla que ella no tenía. Yo era clienta de ella y me pidió ayuda. Hablé con mi marido, le prestamos la plata para el arreglo y ella, como garantía y pago, nos prometió darnos en marzo unas plantas de kiwi que nadie conocía todavía acá. Nos dio tantas plantas que comíamos kiwis a lo loco en casa. Yo misma salía a la mañana en la camioneta con un cajón de kiwis a ofrecerlos personalmente por hoteles y verdulerías de San Isidro, Vicente López y Belgrano. ¡Nadie me compraba nada porque no los conocían! El único que me compró un cajón para probar, y al que siempre le estaré agradecida, fue el Gato Dumas, con quien a raíz de eso entablamos una amistad divina hasta el final de su vida. Era tan arriesgado él. Un loco medio chiflado, pero una excelente persona. â?? ¿Y la historia detrás de la famosa "Salvia Chola"? â?? Su verdadero nombre es Indigo Spires (índigo de España). Una chica que trabajaba en agricultura en Estados Unidos se trajo un gajito escondido en el avión y me lo dejó en el vivero para que yo lo reprodujera. Empecé a hacer gajos, vendía las plantitas y, como la gente no sabía el nombre científico, la empezaron a llamar "Salvia Chola". Es una planta que todavía hoy muchos buscan con ese nombre. Secretos del cielo y de la tierraâ?? También fuiste una visionaria en algo que, sin ser una práctica estrictamente moderna, hoy está muy de moda: la de organizar el trabajo en el vivero siguiendo las fases de la luna. ¿Cómo surgió eso? â?? En el vivero siempre respetamos el calendario lunar para los gajos, las podas, los trasplantes y el mantenimiento en general. Nosotros comprobamos en la práctica, con más de 30 años de experiencia, que funciona de verdad. Hacer los gajos en el momento lunar adecuado marca una diferencia enorme en el porcentaje de prendimiento de las plantas. Son saberes tradicionales que nacen de observar la naturaleza durante años, equivocarse y volver a probar. En el avión rezaba el rosario para que no me sacaran las plantas de la valija. Pero no sentía culpa, porque era una ley que sentía que no llegaba a mí: estaba trayendo la cosa más hermosa del mundo y traía las raíces bien lavadas sin una gota de tierra.â?? ¿Existe verdaderamente la "mano verde" para las plantas? â?? Existe, totalmente. Yo creo que es una cuestión de temperatura. Hay personas que tienen los dedos calientes y otras que tienen la mano fría; hay gente que planta algo con cierto cuidado y todo se le muere, y a otros les prende enseguida. Tuve empleadas en el vivero que planta que tocaban, planta que me secaban. A los dos o tres días ya me daba cuenta por cómo reaccionaban las plantas y las tenía que echar. â?? ¿También funciona en serio eso de hablarles a las plantas? â?? Sí, claro que es verdad. Hay que hablarles, ponerles música y darles un buen ambiente. La planta es un ser vivo, responde al cariño. Lo que pasa es que las plantas no hablan nuestro idioma y nosotros tenemos que aprender el lenguaje de ellas. â?? ¿Cómo se aprende el lenguaje de las plantas? â?? Mirándolas todos los días. Pero de verdad. Si las observás, te das cuenta de que si tiene exceso de agua se pone para abajo, si tiene el agua justa está contenta y para arriba. La planta te habla a través de su estado, solo se requieren tres segundos de tu mirada diaria. â?? Dicen que tenías un carácter muy particular para vender: si veías que un cliente no iba a cuidar la planta, preferías no vendérsela. â?? Claro, yo le decía directamente a la gente: "No gaste plata en esa planta porque se le va a secar y se le va a morir". Si venían buscando una planta solo por decoración o para tapar al vecino, sin verdadero amor por la planta, prefería quedármela, que no se la llevaran. También me pasaba que, si tenía una planta muy rara que me había costado muchísimo reproducir y me la querían comprar, yo decía: "No, esta planta es mía y no se vende". Incluso en una época no dejaba entrar al vivero a algunos clientes con los que no tenía afinidad ideológica o que me parecían muy cuadrados. No era una cuestión política, sino que no entendía cómo alguien con esa mentalidad podía dar amor a las plantas. ¡No soy tan buena como parezco en las fotos! La mística de La Terrazaâ?? Lograste en tu local algo que ahora los negocios intentan generar: comunidad. El vivero se convirtió en un punto de encuentro donde la gente se quedaba a tomar el té, hacía picnics y se armaba una verdadera "ronda". ¿Cómo lo hiciste? â?? Eso se armó de forma totalmente espontánea. El mundo de las plantas es muy especial, vincula a la gente de una manera diferente. Venían paisajistas, alumnas, amigos. Gabi Crook traía a sus alumnas, organizaban almuerzos y picnics bajo el gran arbolado del predio. Se armaban tardes enteras de charlas, té y amistad, donde las plantas muchas veces eran solo la excusa para encontrarnos y compartir. Hice amigos entrañables en el vivero, como Andrés Percivalle, Clara Billoch, Lucía Cané y María Thays, que venía todos los sábados al mediodía a llevarme a comer a su casa para que cortara un rato. El verdadero patrimonio del vivero no fueron solo las plantas, sino los vínculos y el conocimiento que pudimos compartir. â?? El vivero te llevaba mucho tiempo y ocupaba una gran parte de tu vida; ¿cómo se llevaba la profesión con tu faceta familiar? â?? Mirá, con mi marido estuvimos 62 años casados, hasta que él murió, hace más de diez años. Era muy diferente a mí; no tenía ninguna inquietud por las plantas y casi nunca iba al vivero. Ese siempre fue mi espacio. Era un hombre buenísimo y especial, me dejaba ser libre. Se divertía conmigo porque éramos agua y aceite: yo era un caos financiero, tiraba cheques sin mirar y él se desesperaba, me ordenaba el desastre y pagaba las cosas. Él era feliz esperándome en casa los fines de semana con el té listo y scons. Muchas veces me decía con cariño: "Yo me jubilé para estar con vos y vos te fuiste al vivero", porque yo trabajaba los sábados y domingos. Hasta que empecé a cerrar los domingos para quedarme en casa y compartir ese día entero con él. Me imponía quedarme en casa sin salir, y la pasábamos muy bien, cocinábamos juntos. Tuvimos una armonía llamativa dentro de lo diferentes que éramos. â?? Dijiste que es muchísimo más fácil criar millones de plantas que criar hijos... â?? Pero por supuesto, ¡muchísimo más fácil! Las plantas se quedan quietas, no andan correteando de acá para allá. A mí me encantan los bebés cuando se quedan quietos, pero los hijos crecen y te vuelven loca. Prefiero criar millones de plantas antes que hijos, ¡y te ahorrás la terapia de toda la vida! Las plantas no hablan nuestro idioma y nosotros tenemos que aprender el de ellas. No hacen falta horas de estudio: requiere únicamente tres segundos de tu mirada diaria para ver si está contenta o si le falta algo.â?? Ahora que no estás trabajando, ¿extrañás meter las manos en la tierra? â?? Mucho. Extraño hacer los gajos, preparar el almácigo y, sobre todo, ver nacer las semillas. Es algo emocionante ver la vida nacer ahí, tener esa comunicación con la tierra. Ahora estoy viviendo en una residencia que tiene jardín, pero está hecho pelota. Las chicas me dijeron que lo van a arreglar, y yo ya les estoy dando ideas para mejorarlo. â?? Hoy, a tus 95 años, se está cerrando el vivero La Terraza. ¿Cómo vivís este momento? â?? Es difícil. A veces me da un poco de arrepentimiento haber tomado la decisión, porque hice todo con tanta ilusión y tanto cariño durante 45 años. Pero la realidad es que después de la pandemia me agarró una neumonía muy grande, sufrí de problemas pulmonares y quedé con una insuficiencia respiratoria que me impide ir físicamente al vivero. Ahora mi colaborador histórico, Oscar Cabrera, quien estuvo conmigo desde que abrimos casi al principio, ya se jubila. No podíamos seguir solos. Tomamos la decisión de vender y sacar todas las plantas que quedan hasta noviembre. Verla a Chola desarmarse y lagrimear produce un impacto de tristeza que ella misma se encarga de disipar enseguida. Lo consigue cuando se recompone e inmediatamente dice: "No me fue nada mal en la vida, no me quejo. Conocí plantas divinas y personas maravillosas. Lo lindo de este cierre es que la gente se está llevando las últimas plantas a sus casas; es como si se llevaran un pedacito de la historia de La Terraza y de mí misma a poblar nuevos jardines. Las plantas nos sobreviven y siguen la historia".
Esta especia puede tener un efecto beneficioso, pero su uso en macetas requiere cuidado.
Las inauguraciones se concentran en el Salar del Hombre Muerto y consolidan a la provincia con la mayor cantidad de proyectos bajo el RIGI, con presencia en seis de las 13 iniciativas aprobadas por el Ministerio de Economía
México celebra este 10 de octubre el Día Nacional de las Cactáceas y concentra la mayor diversidad de estas plantas en el mundo
Antes de regar una planta conviene revisar distintos aspectos.
Hay batatas que llegan a la cocina y, antes de terminar en una olla, empiezan a sacar brotes. Lejos de ser una señal de que ya no sirven, esos pequeños tallos pueden convertirse en el punto de partida de nuevas plantas. Con una sola batata es posible obtener varios brotes, enraizarlos y llevarlos a la huerta cuando las condiciones acompañen.La especie Ipomoea batatas pertenece a una familia de plantas de clima cálido y tiene poca paciencia con el frío. Las heladas pueden dañarla seriamente y, cuando las temperaturas nocturnas bajan de los 15 °C, su crecimiento se detiene. Por eso, en nuestro hemisferio, la primavera es el momento indicado para poner en marcha la multiplicación.Gabriela Escrivá explica que la primavera es el momento ideal y hay una buena razón: a medida que aumentan la temperatura del suelo y las horas de luz, los brotes encuentran mejores condiciones para desarrollarse.Elegir una buena batataNo hace falta que sea enorme ni perfecta. Lo importante es que esté sana, firme y sin signos de pudrición. Y, en este punto, una aclaración: la batata no se multiplica habitualmente a partir de semillas para producir nuevos cultivos, sino mediante esquejes enraizados o brotes que se obtienen a partir del tubérculo.Es decir, esa batata que quedó olvidada en la cocina puede convertirse en el punto de partida de varias plantas.El frasco con aguaEste método es probablemente la manera más entretenida de observar qué está pasando. También es la más didáctica, porque permite ver cómo aparecen las raíces y los nuevos tallos prácticamente delante de los ojos.El primer paso es elegir una batata sana y lavarla suavemente para retirar restos de tierra. Luego se la coloca en un frasco o recipiente con agua, puede disponerse en posición vertical, dejando una parte del tubérculo fuera del agua.Conviene buscar un lugar cálido y luminoso, protegido del frío porque la batata necesita temperatura para activarse; no tiene sentido ponerla a brotar en un rincón helado de la casa.Luego de unos días se empieza a observar la aparición de raíces y brotes. La humedad constante es fundamental, pero conviene evitar que el tubérculo quede completamente sumergido, porque eso favorece su deterioro.Este sistema tiene una ventaja que va más allá de producir plantas: permite entender visualmente cómo una estructura de reserva empieza a movilizar sus recursos para formar una nueva planta.Si querés más plantines, probá estoHay una segunda forma de hacerlo con agua y, según Escrivá, resulta más eficiente cuando el objetivo es obtener una mayor cantidad de plantines.En lugar de colocar la batata parada, se dispone horizontalmente, manteniendo parte del tubérculo en contacto con el agua y procurando que no quede completamente sumergido. Al disponer de más superficie expuesta, pueden aparecer brotes en distintos puntos del tubérculo. Cada uno de esos brotes puede convertirse posteriormente en material de propagación.Escrivá señala que esta modalidad es "la más eficiente ya que se obtienen más plantines".La batata necesita calor para germinar y la primavera ofrece las condiciones idealesDirectamente sobre fibra de cocoHay otra alternativa que evita tener el tubérculo flotando en un frasco: utilizar fibra de coco como sustrato. Primero se debe cortar una batata sana por la mitad.Luego se apoyan las mitades sobre fibra de coco. Se debe mantener el sustrato constantemente húmedo, no se trata de empaparlo hasta convertirlo en barro sino de que conserve humedad suficiente para que los brotes puedan desarrollarse.El recipiente se debe colocar en un lugar cálido y luminoso, siempre protegido de las bajas temperaturas. Con el tiempo aparecerán los brotes y las raíces. Este procedimiento tiene una ventaja interesante: se forma una estructura que puede trasplantarse con facilidad y permite que las plantas jóvenes comiencen a nutrirse a partir del propio sustrato.¿Cuándo pasan a la tierra?Cuando los brotes ya tienen un desarrollo suficiente y cuentan con raíces propias, pueden separarse cuidadosamente del tubérculo y llevarse al lugar definitivo.Acá conviene no apurarse. Una planta recién brotada todavía está armando su sistema radical y necesita un traslado cuidadoso. Lo ideal es manipularla por la base del tallo o por el conjunto de raíces, evitando tironear de las hojas.La batata necesita calor para crecer con fuerza, por lo que el trasplante al exterior debe hacerse cuando haya pasado el riesgo de heladas y las temperaturas sean sostenidamente templadas. En regiones donde las noches primaverales todavía son frías, conviene esperar un poco más.La gracia de este método no está solamente en ahorrar la compra de unas cuantas plantas. También permite multiplicar una variedad que nos haya gustado y observar un proceso que normalmente ocurre fuera de nuestra vista, debajo de la tierra.
Un movimiento originado en la falla de Azuero se sintió durante 40 segundos en la capital y generó más de 46 réplicas. El suministro de agua potable quedó comprometido en varios sectores del país
Relevamientos de la UIPBA muestran un fuerte ajuste laboral en las fábricas. Empresarios y sindicatos alertan por el impacto del contrabando, las importaciones express y la asfixia tributaria local. Leer más
El presidente regional de Stellantis, Herlander Zola, condicionó el futuro de las plantas a la competitividad y las reglas de juego. Martín Zuppi, CEO local, defendió la producción local, aunque admitió ajustes en la planta de Palomar
Con pocas macetas y las especies adecuadas, un balcón pequeño puede convertirse en un rincón verde.
La exposición a cambios bruscos de temperatura, corrientes de aire y falta de luz puede alterar el crecimiento y el aspecto del follaje
Desde el Reino Unido hasta Sudáfrica, pasando por Francia, Estados Unidos, Brasil, Australia y Singapur, siete jardines botánicos concentran algunas de las colecciones vegetales más importantes del planeta. Entre todos suman cientos de miles de especies, invernaderos que datan del siglo XIX, bancos de semillas pensados para sobrevivir a cualquier catástrofe y reconocimientos de la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Pero detrás de cada uno hay también una historia de fundación insólita, con princesas, exploradores y científicos que transformaron un pedazo de tierra en un símbolo nacional. Jardines Botánicos Reales de Kew Los Jardines Botánicos Reales de Kew son una auténtica enciclopedia viva del reino vegetal. Ubicados al suroeste de Londres, ocupan 120 hectáreas y albergan más de 50.000 especies de plantas, un tesoro que la UNESCO reconoció como Patrimonio de la Humanidad en 2003. Su historia comenzó en 1759, cuando Augusta, princesa viuda de Gales, sembró allí un jardín de plantas exóticas que, con los años, se transformó en referencia mundial. Recorrer Kew es como viajar por distintos continentes en una sola tarde. El Invernadero Templado, el mayor invernadero victoriano que aún se conserva, resguarda 1.200 especies raras y amenazadas de Asia, África, América y Oceanía. El Invernadero de las Palmeras recrea una selva tropical bajo estructuras de hierro del siglo XIX, mientras que el Área Natural, donada por la reina Victoria, conserva su espíritu salvaje entre bosques y senderos elevados. El Paisaje Japonés, en cambio, invita a la calma con sus jardines de la paz, la actividad y la armonía. Detrás de tanta belleza hay ciencia de primer nivel: más de 350 investigadores estudian la biodiversidad vegetal y custodian el Banco de Semillas del Milenio, con 2.400 millones de semillas que resguardan el futuro de miles de especies. Jardín Botánico de Nueva York En 1888, durante su luna de miel en Londres, el botánico Nathaniel Lord Britton caminó junto a su esposa Elizabeth por los senderos de los Jardines de Kew. Esa tarde nació una idea: Nueva York necesitaba un jardín así. En 1891 la Legislatura del Estado creó el Jardín Botánico de Nueva York, sobre tierras de la finca Lorillard, en el Bronx. El proyecto contó con el respaldo de Vanderbilt, Carnegie y Morgan, que igualaron los 250.000 dólares reunidos por la ciudad. Hoy el NYBG ocupa 101 hectáreas y reúne unas 12.000 especies de casi todo el mundo. En su corazón sobrevive el Bosque de la Familia Thain, resto del bosque original de la ciudad, con robles, hayas y cerezos de más de dos siglos. El río Bronx lo atraviesa entre rápidos y un cañón fluvial, junto al viejo Molino de Rapé Lorillard, de 1840. El Jardín de Rosas Peggy Rockefeller guarda más de 650 variedades, con su mejor momento entre mayo y octubre. El jardín de rocas alpinas, de los años treinta, convive con una colección de coníferas de 15 hectáreas y un jardín de plantas autóctonas. En primavera florecen 200 cerezos. El Conservatorio Enid A. Haupt, invernadero de hierro y cristal de 1902, alberga plantas tropicales y cactus, con estanques de lotos en verano. Declarado Monumento Histórico Nacional en 1967, el jardín recibe cada año a más de un millón de visitantes. En 2024 renovó su marca bajo el lema: "Haz lo correcto según la naturaleza". Jardín de las Plantas de París El Jardín de las Plantas ocupa casi 24 hectáreas en el V distrito de París, junto al Sena. Fundado en 1626 por Guy de la Brosse, médico de Luis XIII, funcionó primero como jardín real de plantas medicinales y solo abrió sus puertas al público en 1635. La Revolución Francesa cambió su destino: en 1793 se convirtió en sede del Museo Nacional de Historia Natural, institución que hoy administra todo el conjunto. Su valor está en la historia y en la variedad de mundos que conviven en un mismo terreno. Bajo tierra duermen las plantas perennes del jardín de estilo holandés, con más de cien variedades de iris que estallan en color cada mayo. En las alturas, la colina del laberinto guarda la Gloriette de Buffon, de 1788, una de las estructuras metálicas más antiguas del planeta. Entre ambos extremos se despliegan la Escuela de Botánica, con 2500 especies clasificadas según su evolución, y el Jardín Alpino, que recrea con microclimas artificiales las condiciones de montañas de todo el mundo. Real Jardín Botánico de Sídney El Real Jardín Botánico de Sídney, inaugurado en 1816, es la institución científica más antigua de Australia y una de las históricas más relevantes del mundo. Su ubicación junto al puerto de Sídney lo convierte en una de las atracciones más visitadas de la ciudad. El complejo se organiza en cuatro zonas principales: los Jardines Inferiores, los Jardines Intermedios, los Jardines del Palacio y la zona de Bennelong, además de numerosos espacios menores y amplias áreas de césped. Alberga 23.885 plantas y 8.221 taxones diferentes. Junto a The Domain Sydney y The Australian PlantBank, suma más de 11.900 especies de más de 300 familias botánicas, entre ellas palmeras, orquídeas, cícadas, helechos y suculentas, muchas raras o en peligro de extinción. Una estrategia de colecciones vivas a 20 años guía el crecimiento y la conservación de este patrimonio para las próximas generaciones. El sistema incluye también otros dos jardines: el Jardín Botánico Australiano de Mount Annan, el más grande del país, con más de 2500 especies nativas y el Bosque de la Llanura de Cumberland, en peligro crítico; y el Jardín Botánico de las Montañas Azules en Mount Tomah, con más de 21.000 especies y el único ejemplar público del pino Wollemi, considerado extinto hasta 1994. Guías voluntarios ofrecen a diario recorridos sobre la historia, la botánica y la fauna del lugar. Jardín Botánico de Río de Janeiro El Jardín Botánico de Río de Janeiro nació en 1808, cuando el príncipe regente João VI se exilió en Brasil junto a toda la corte portuguesa. Ese año fundó el Jardim de Aclimação, luego rebautizado Real Horto, con el fin de adaptar al clima tropical especies traídas de las Indias Orientales, como la nuez moscada, la canela y la pimienta. En 1822, tras la independencia de Brasil, el espacio se abrió al público bajo la dirección de fray Leandro do Sacramento, estudioso reconocido de la flora local. Su nombre actual llegó en 1890, con la proclamación de la República. Hoy el Jardín ocupa 137 hectáreas entre bosque y áreas cultivadas, con 16 colecciones y más de 22.000 plantas vivas de 3.453 especies. Entre sus tesoros están el Bromeliario, con más de 10.000 ejemplares, y el Orquideario, con 3.000 plantas de 600 especies distintas. También alberga la mayor colección de cactus de Brasil, un jardín japonés y un sector dedicado a la Amazonía. La Aléia das Palmeiras, bordeada por palmeras centenarias de más de 30 metros, conduce hasta la antigua fachada neoclásica de la Real Academia de Bellas Artes. Declarado Patrimonio Histórico Nacional y Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1991, el Jardín recibió a lo largo de su historia a figuras como Albert Einstein y la reina Isabel II, y continúa siendo uno de los destinos más visitados de Río de Janeiro. Jardín Botánico de Singapur El Jardín Botánico de Singapur cumple un papel único en la historia del país. Sir Stamford Raffles sentó sus bases en 1822, cuando fundó en Fort Canning un primer jardín dedicado a evaluar especias y cultivos con valor comercial. La Sociedad Agrohortícola retomó la idea en 1859 y estableció el jardín en su ubicación actual, en Tanglin, sobre 32 hectáreas cedidas por el gobierno colonial. En sus primeros años funcionó como parque de recreo y hasta llegó a tener un pequeño zoológico, activo entre 1870 y 1906, con leones, tigres, ciervos y monos. El giro decisivo llegó en 1888, cuando Henry Ridley asumió la dirección. Su método para extraer látex del árbol del caucho, mediante un corte en forma de V que no dañaba la corteza, transformó la economía de toda la región y la convirtió en la principal productora mundial de caucho. Décadas después, bajo la dirección de Eric Holttum, el jardín inició un ambicioso programa de hibridación de orquídeas que hoy lo distingue en el mundo entero. El Jardín Nacional de Orquídeas alberga actualmente más de mil especies y dos mil variedades híbridas, muchas de ellas bautizadas en honor a dignatarios y celebridades como Nelson Mandela, en el marco de la llamada diplomacia de las orquídeas. El recorrido completo suma 82 hectáreas con más de diez mil especies vegetales, un fragmento de selva tropical primaria y colecciones destacadas de jengibres, bromelias y plantas medicinales. En 2015 la Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad, el primer jardín tropical del mundo en recibir ese reconocimiento. Hoy combina investigación científica, conservación y esparcimiento familiar y recibe millones de visitantes cada año que encuentran un verdadero refugio natural en pleno centro urbano. Jardín Botánico Nacional de Kirstenbosch en Ciudad del Cabo El Jardín Botánico Nacional de Kirstenbosch se extiende sobre las laderas orientales de la Montaña de la Mesa, en Ciudad del Cabo. De sus 528 hectáreas, solo 36 están cultivadas: el resto es bosque natural protegido y fynbos, la vegetación característica del Reino Floral del Cabo, el más pequeño y diverso de los seis reinos florales del mundo. Allí crecen más de 7.000 especies del sur de África, entre ellas proteas, ericas y restios. Antes de convertirse en jardín, Kirstenbosch fue territorio de los pueblos khoikhoi y más tarde una finca colonial. Cecil John Rhodes la adquirió en 1895 y, tras su muerte en 1902, la legó al Estado. El botánico Harold Pearson visitó el lugar en 1911 junto a Neville Pillans y, al contemplar el paisaje, decidió que ese era el sitio ideal para un jardín dedicado a la flora autóctona. En 1913 se fundó oficialmente Kirstenbosch, el primer gran jardín botánico del mundo pensado exclusivamente para especies nativas. Hoy el recorrido incluye el Jardín de Proteas, el Anfiteatro de Cícadas, el arboreto con más de 450 especies de árboles y la Boomslang, una pasarela elevada que serpentea entre las copas de los árboles y ofrece vistas panorámicas de las montañas. También hay senderos de distinta dificultad, algunos de los cuales conducen hasta la cima de la Montaña de la Mesa. La fauna es tan rica como la flora: más de 125 especies de aves conviven con caracales, gansos egipcios, tortugas anguladas y coloridos colibríes que se alimentan del néctar de las flores del fynbos. En verano el jardín acoge conciertos al aire libre y funciones de cine y durante todo el año ofrece visitas guiadas gratuitas. Declarado parte del Patrimonio de la Humanidad de la Región Florística del Cabo en 2004, Kirstenbosch combina investigación científica, conservación y disfrute público en un entorno de una belleza singular.
La empresa ratificó las desvinculaciones tras el fracaso de las negociaciones, mientras la Justicia le ordenó explicar por qué tiene casi USD 30 millones depositados en dos bancos pese a alegar dificultades para pagar salarios
Sus propiedades aromáticas repelen a estos insectos, por lo que pueden utilizarse como complemento ante la posible presencia de chinches en casa
Con informes agronómicos y de ingeniería civil como prueba, un tribunal aplicó los límites al dominio por razones de vecindad y ordenó extraer un tronco, realizar podas correctivas y controlar los rebrotes. Además, condenó a la propietaria a pagar el 40% de los costos de reparación de las grietas y deformaciones estructurales constatadas en el muro divisorio
No todas las plantas necesitan tierra para desarrollar raíces y mantenerse durante un tiempo en el interior de la casa.Con buena iluminación y algunos cuidados, un simple frasco puede convertirse en una alternativa para sumar verde.
La propuesta busca evitar que este alimento termine en la basura y destinarlo a plantas de maceta o huertos
En primavera y verano se recomienda abonar cada una o dos semanas; en invierno las aplicaciones deben suspenderse por completo porque las plantas permanecen en reposo vegetativo
La llegada del buen tiempo exige ajustar luz, riego y poda según las necesidades particulares que presenta cada ejemplar dentro del hogar
Estas plantas destinan el invierno a asentarse, conservar o desarrollar hojas vistosas y preparar los tallos florales que irán apareciendo cuando aumenten las temperaturas
El resultado es la contaminación de ríos, quebradas y aguas subterráneas en todo el territorio, aseguran
Bogotá, Colombia.- En La vida secreta de las plantas, Peter Tompkins y Christopher Bird recopilaban investigaciones con las que se pretendía demostrar que las plantas reaccionaban a su entorno y se comunicaban entre sí. Este trabajo fue la inspiración para un documental del mismo nombre con imágenes en cámara rápida musicalizadas por Stevie Wonder. En La vida secreta de las flores, serie audiovisual de la artista argentina/peruana Julieta Tarraubella, una de cuyas exhibiciones se ve en esta imagen, la idea es registrar el ciclo de vida de las plantas e intentar representar "la influencia que se manifiesta en nuestros cuerpos por la acción de ser filmados/vigilados/representados a lo largo de nuestra vida". Sin buscar una discutible demostración científica, la artista conecta ese reino aparentemente ajeno con uno de los temas fundamentales de nuestro presente.
Conocer las especies presentes en el hogar permite tomar decisiones más seguras ante la curiosidad de las mascotas, según un listado difundido por una organización especializada en bienestar animal
Especialistas consultados recomiendan distintas especies de interior aptas para acompañar el ambiente y aportar sensación de calma. También remarcan que la ventilación adecuada y los hábitos de cuidado siguen siendo determinantes para la calidad del aire
Estas especies se adaptan a las condiciones de la estancia y permiten incorporar vegetación en distintos rincones de la casa
La propiedad estaba dominada por especies vegetales introducidas desde Asia.La recuperación de plantas nativas permitió reconstruir una cadena alimentaria basada en insectos.
Un estudiante de un doctorado encontró en 2023 una planta que inicialmente creyó que podía ser un híbrido, pero dos años de estudios confirmaron que se trataba de una especie diferente.Cómo lograron determinar que la planta era única y por qué puede haber pasado desapercibida durante tanto tiempo en los bosques de Nueva York.
El objetivo es que las plantas ayuden a recuperar zonas destinadas a insectos, aves y otros animales que intervienen en la reproducción de la flora local
Desde plantas aromáticas hasta el mítico potos de toda la vida: estas son plantas que o alegran la vista o dejan un olor agradable
El presidente aseguró que no avanzará más el plan que venía desde la administración de Gustavo Petro para solucionar el problema del agua en la ciudad
Realizarlo durante esta etapa del año permite adaptar las condiciones de cultivo a las necesidades de cada especie y detectar señales que requieren cuidado