La colección Prism recupera un diseño popular de los años 90 y permitirá reservar los nuevos mandos de PS5 desde noviembre de 2026
Carlos Sersale di Cerisano propuso una presencia militar conjunta en el archipiélago entre Argentina, Estados Unidos y el Reino Unido. "Hay que evitar la utopía retrospectiva", definió
Entre los protagonistas del video figuran el cantante Tay Zonday, conocido por su canción Chocolate Rain, y Chuck Testa, otro de los rostros de la era dorada de los memes
Explorar el espacio puede transformar la manera de mirar el lugar del que partimos. Para Christina Koch, astronauta de la NASA e integrante de Artemis II, la posibilidad de viajar cada vez más lejos convive con una certeza: la Tierra ofrece condiciones extraordinarias para la vida que difícilmente puedan encontrarse en otro destino.Antes de recibir el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2026, la ingeniera estadounidense conversó con el diario asturiano La Nueva España sobre la exploración lunar, los desafíos de una presencia sostenible fuera de nuestro planeta y el papel de las empresas privadas en la carrera espacial.Durante la entrevista, realizada en Oviedo, también describió la emoción que le provoca observar la Luna después de haber viajado hasta sus inmediaciones. "Sí, siento nostalgia de la Luna", expresó. Sin embargo, sostuvo que uno de los mayores logros de esas expediciones debería ser aprender a valorar y proteger nuestro hogar. Por qué la Tierra sigue siendo el mejor lugar para vivirConsultada sobre cómo podrían cambiar los seres humanos si pasaran muchos años en el espacio, Koch consideró que se trata de un escenario todavía lejano. Reconoció que vivir durante períodos prolongados en otro entorno podría modificar a las personas, del mismo modo que las transformaciones tecnológicas influyeron sobre nuestra especie.Pero puso el foco en otra enseñanza: "Lo más importante es que estamos descubriendo lo perfecto que es nuestro hogar, el planeta Tierra".La astronauta diferenció la posibilidad de subsistir fuera de nuestro mundo de las condiciones que permiten desarrollarse plenamente en él. "Habrá maneras de sobrevivir en otros lugares, pero no habrá ningún sitio mejor para vivir y florecer que la Tierra", afirmó. Para explicar esa diferencia, mencionó los cuidados específicos que exige permanecer en el espacio, como los suplementos y los ejercicios destinados a preservar la fortaleza de los huesos. Desde su perspectiva, explorar otros destinos también permite reconocer todo lo que nuestro planeta ofrece de manera natural."Para mí, el mejor resultado de la exploración espacial sería que aprendiésemos a amar y cuidar nuestro planeta", resumió.La nostalgia de la Luna y su "jardín secreto" Koch recordó que, después del regreso, las nubes le impidieron ver la Luna durante los primeros cuatro días. Cuando finalmente pudo observarla desde el patio de su casa, la imagen le produjo una impresión particular: parecía pequeña y conservaba el aspecto familiar de siempre, aunque para ella había adquirido un significado distinto."Pero la Luna es un lugar real. Tiene un jardín secreto, la cara oculta, que puedes ver si vas allí", describió.La experiencia le permitió pensar en ese cuerpo celeste como un mundo que existe y se transforma independientemente de la mirada humana. Mencionó su distancia, los impactos de meteoritos y los cambios que atraviesa como parte de esa realidad."Es la prueba de que el universo existe, lo veamos o no", sostuvo. Ahora, explicó, todas esas ideas aparecen cada vez que vuelve a mirar el cielo.Volver a la Luna para avanzar hacia MarteLa valoración de la Tierra no reduce su interés por continuar las expediciones. Por el contrario, Koch defendió la necesidad de ampliar los límites de la exploración y vinculó el regreso a la Luna con futuras misiones a Marte."Tenemos que ir cada vez más lejos. Por eso queremos volver a la Luna, para quedarnos allí", señaló.Según explicó, ese recorrido puede ayudar a responder preguntas fundamentales sobre quiénes somos, cómo llegamos hasta aquí y si existe vida en otros lugares del universo. Los conocimientos obtenidos en el entorno lunar, añadió, servirán para preparar el siguiente paso.También valoró la participación de compañías privadas. Consideró que las agencias gubernamentales pueden impulsar objetivos colectivos que todavía no resultan económicamente viables, mientras las empresas aportan innovación y amplían las posibilidades de acceso al espacio. "No veo la competencia como algo necesariamente negativo; nos gusta y lo fomentamos", concluyó.
La chef mexicana Isabel Coss abrió Pascual el 15 de febrero de 2024 en Washington D. C., junto con Matt Conroy y The Popal Group. El restaurante, especializado en cocina de México al fuego de leña, combina recetas familiares, recuerdos de su infancia e ingredientes de productores locales de la costa este de Estados Unidos.¿Quién es Isabel Coss, la chef mexicana detrás de Pascual en Washington?Nacida en Ciudad de México, Isabel Coss comenzó su carrera como panadera en Pujol, el restaurante del chef mexicano Enrique Olvera, explicó Vogue. Forma parte de una generación de cocineros que trabajaron con Olvera y posteriormente impulsaron sus propios proyectos gastronómicos en Estados Unidos.En Washington D. C., su labor al frente de la cocina de Pascual recupera preparaciones tradicionales de México y les incorpora ingredientes de la región. Los recuerdos de su infancia y las recetas familiares también ocupan un lugar central en su propuesta.¿Por qué el restaurante de Isabel Coss se llama Pascual?El restaurante recibe su nombre de San Pascual, considerado en México el santo patrono de los cocineros y las cocinas. Las referencias a la cultura mexicana también están presentes en la decoración del establecimiento.En el centro del local se encuentra una reproducción enmarcada de Estudio de las manos, una obra de Diego Rivera que representa la mano de una mujer. Coss explicó a Vogue el significado personal de esta imagen: "Son manos fuertes, grandes y hermosas que me recuerdan lo poderosos que son nuestros cuerpos y la fuerza que tienen las mujeres para crear y dar forma a nuestros mundos".Los platos de la infancia de Isabel Coss que inspiraron la cocina de PascualEn declaraciones a Vogue, Coss destacó dos preparaciones de su menú relacionadas con su infancia:Mole de Michoacán: elaborado a partir de una receta de su abuela, que recupera sabores de la cocina familiar.Sorbete de mango: acompañado de una pasta dulce de chamoy de membrillo, inspirado en un dulce que consumía durante su niñez."Gran parte de mi vida está en este menú", afirmó la chef al explicar la importancia de estas recetas. Para Coss, la recuperación de los sabores familiares también permite mostrar la diversidad regional de la gastronomía de su país. "La comida mexicana no es barata, rápida ni intercambiable; es una de las cocinas más complejas, regionales y con mayor riqueza histórica del mundo", sostuvo.El objetivo de Isabel Coss en Pascual: que los mexicanos se sientan como en casaAdemás de recuperar las recetas de su infancia, Coss busca que Pascual sea un punto de encuentro para la comunidad mexicana que vive en Washington. "Mi sueño es que los mexicanos se sientan como en casa o más cerca de ella cuando coman con nosotros", explicó la cocinera a Vogue.Su intención también es recibir a visitantes de otros orígenes interesados en descubrir las particularidades de la cocina y las bebidas tradicionales de México. En ese sentido, la chef aspira a que Pascual sea "un lugar feliz y acogedor", donde la experiencia gastronómica permita acercarse a los sabores que marcaron su vida.De Pujol a Estados Unidos: otros chefs mexicanos que abrieron restaurantesLa trayectoria de Isabel Coss está vinculada con otros antiguos colaboradores de Pujol que desarrollaron proyectos gastronómicos en distintas ciudades estadounidenses.Entre ellos se encuentran Pancho Ibáñez, exjefe de cocina de Pujol, y Eli Martínez Bello, quien trabajó en el área de mezcal del restaurante. Ambos son originarios de Veracruz y participaron en la apertura de Bistro Ocho, un restaurante inaugurado en enero de 2025 en Little Havana, Miami, por el grupo ShÅ?wa Hospitality.Su propuesta reinterpreta recetas tradicionales mexicanas mediante técnicas contemporáneas y combinaciones de ingredientes. Entre los platos mencionados por Vogue figuran chalupas crujientes con salsa cruda y parmesano, wagyu con esquites de cebada y barbacoa de cordero con frijoles negros y tortillas.En octubre de 2025, Bistro Ocho también presentó un menú de degustación inspirado en la milpa, un sistema agrícola tradicional mexicano que combina cultivos como maíz, frijoles y calabaza.Otro proyecto es San Damián, abierto en junio de 2026 en Venice, California, por Enrique Olvera y su grupo gastronómico Casamata. La propuesta culinaria, a cargo de Chuy Cervantes, criado en El Paso, Texas, incluye ceviches, aguachiles, tlayudas y tacos de pescado.En declaraciones a Vogue, Olvera destacó la relación histórica entre las gastronomías de México y Estados Unidos, marcada por los movimientos migratorios y el intercambio de ingredientes y tradiciones. Para el chef, la comida "se mueve con la gente, absorbe y se transforma", un proceso que forma parte de su evolución.
Explorar el espacio puede transformar la manera de mirar el lugar del que partimos. Para Christina Koch, astronauta de la NASA e integrante de Artemis II, la posibilidad de viajar cada vez más lejos convive con una certeza: la Tierra ofrece condiciones extraordinarias para la vida que difícilmente puedan encontrarse en otro destino.En la previa de recibir el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2026, la ingeniera estadounidense conversó con el diario asturiano La Nueva España sobre la exploración lunar, los desafíos de una presencia sostenible fuera de nuestro planeta y el papel de las empresas privadas en la carrera espacial.Durante la entrevista, realizada en Oviedo, también describió la emoción que le provoca observar la Luna después de haber viajado hasta sus inmediaciones. "Sí, siento nostalgia de la Luna", expresó. Sin embargo, sostuvo que uno de los mayores logros de esas expediciones debería ser aprender a valorar y proteger nuestro hogar. Por qué la Tierra sigue siendo el mejor lugar para vivirConsultada sobre cómo podrían cambiar los seres humanos si pasaran muchos años en el espacio, Koch consideró que se trata de un escenario todavía lejano. Reconoció que vivir durante períodos prolongados en otro entorno podría modificar a las personas, del mismo modo que las transformaciones tecnológicas influyeron sobre nuestra especie.Pero puso el foco en otra enseñanza: "Lo más importante es que estamos descubriendo lo perfecto que es nuestro hogar, el planeta Tierra".La astronauta diferenció la posibilidad de subsistir fuera de nuestro mundo de las condiciones que permiten desarrollarse plenamente en él. "Habrá maneras de sobrevivir en otros lugares, pero no habrá ningún sitio mejor para vivir y florecer que la Tierra", afirmó. Para explicar esa diferencia, mencionó los cuidados específicos que exige permanecer en el espacio, como los suplementos y los ejercicios destinados a preservar la fortaleza de los huesos. Desde su perspectiva, explorar otros destinos también permite reconocer todo lo que nuestro planeta ofrece de manera natural."Para mí, el mejor resultado de la exploración espacial sería que aprendiésemos a amar y cuidar nuestro planeta", resumió.La nostalgia de la Luna y su "jardín secreto" Koch recordó que, después del regreso, las nubes le impidieron ver la Luna durante los primeros cuatro días. Cuando finalmente pudo observarla desde el patio de su casa, la imagen le produjo una impresión particular: parecía pequeña y conservaba el aspecto familiar de siempre, aunque para ella había adquirido un significado distinto."Pero la Luna es un lugar real. Tiene un jardín secreto, la cara oculta, que puedes ver si vas allí", describió.La experiencia le permitió pensar en ese cuerpo celeste como un mundo que existe y se transforma independientemente de la mirada humana. Mencionó su distancia, los impactos de meteoritos y los cambios que atraviesa como parte de esa realidad."Es la prueba de que el universo existe, lo veamos o no", sostuvo. Ahora, explicó, todas esas ideas aparecen cada vez que vuelve a mirar el cielo.Volver a la Luna para avanzar hacia MarteLa valoración de la Tierra no reduce su interés por continuar las expediciones. Por el contrario, Koch defendió la necesidad de ampliar los límites de la exploración y vinculó el regreso a la Luna con futuras misiones a Marte."Tenemos que ir cada vez más lejos. Por eso queremos volver a la Luna, para quedarnos allí", señaló.Según explicó, ese recorrido puede ayudar a responder preguntas fundamentales sobre quiénes somos, cómo llegamos hasta aquí y si existe vida en otros lugares del universo. Los conocimientos obtenidos en el entorno lunar, añadió, servirán para preparar el siguiente paso.También valoró la participación de compañías privadas. Consideró que las agencias gubernamentales pueden impulsar objetivos colectivos que todavía no resultan económicamente viables, mientras las empresas aportan innovación y amplían las posibilidades de acceso al espacio. "No veo la competencia como algo necesariamente negativo; nos gusta y lo fomentamos", concluyó.
Pasó varias veces a lo largo de las más de dos horas del concierto en Huracán, pero se vio muy nítido en un punto cercano a la mitad del set, cuando tocaban "2 Minutes to Midnight". Pudo haber sido porque la temática de la canción (una crítica a la guerra, la carrera armamentística y los intereses políticos y económicos que alimentan estos conflictos, con el reloj del Juicio Final anunciando una catástrofe mundial inminente) de alguna manera remite a los 80 y la preocupación global por la amenaza nuclear de la Guerra Fría y a la vez parece escrita la semana pasada: ahí, en ese momento más que en cualquier otro, Iron Maiden frena el tiempo. No se tiene que hacer ningún esfuerzo: simplemente pasa que lo que "viste" a ese show que vemos, lo periférico, se desdibuja y â??siguiendo con las alegorías atómicasâ?? el núcleo queda expuesto. Y entonces se vuelve irrelevante que estemos viendo a una banda que celebra sus 50 años de historia, y que a esta altura sean próceres, y que caigamos a cada uno de sus recitales temerosos de que esa vez sí se les note la edad (y sigue sin suceder): lo que se siente es ese vértigo, esa vibración que alguna vez transmitió el rock y el metal en particular como movimiento, esa intención de ser joven aunque el DNI diga lo contrario y negarse a acatar algunas reglas básicas de domesticación que hacía que los conservadores le temieran e intentaran censurarlo. Lo que pasó en "2 Minutes to Midnight" y, varias otras veces durante el show, es que el "aparato" desapareció porque se lo comió el peligro. Porque Iron Maiden es así: tiene pasado, pero toca en presente. Hay un "miedo" recurrente entre los fans ante cada presentación de la Doncella: alguna vez, en ocasión de presentar nuevos álbumes, se han excedido en la cantidad de canciones nuevas y escatimado hits. Tampoco es que sea un problema: en 2024 tocaron cinco temas de Senjutsu (2021) y â??por ejemploâ?? uno solo de Piece of Mind (1983), pero el show igual fue más que disfrutable. Sin embargo, es de esperar que el fan prefiera la música que lo marcó en su juventud y se decepcione un poco cuando no la encuentre. En esta visita no pasó nada de eso: la lista de temas de la gira Run for Your Lives comprende el período entre Iron Maiden (1980) y Fear of the Dark (1992), precisamente esa etapa en la que tiraban y no hacían otra cosa más que embocar. Así nos encontramos con joyas de la primera época (cantadas originalmente por Paul Di'Anno) como "Murders in the Rue Morgue", "Wrathchild" o "Phantom of the Opera", esta última eslabón perdido entre la crudeza de su obra inicial y el despliegue de teatro musical y estructuras progresivas al que le darían entrada ya avanzada la década de los 80. "No me acuerdo si alguna vez tocamos este tema en Buenos Aires", dijo Bruce Dickinson antes de encarar "Infinite Dreams", y podemos confirmar que no. Tema que no sonaba en un recital de Maiden desde 1988, arranca contrastando con el resto del set por su atmósfera mística y contemplativa, solo para avanzar hacia una power ballad con énfasis en "power" y terminar con un grito del cantante que â??de vueltaâ?? borra separaciones entre ayer y hoy. Se vuelve reiterativa la mención en cada texto sobre la banda en vivo, pero no se puede obviar: el estado de Dickinson no entra en los cánones de la normalidad. Uno puede preguntarse cuántas veces puede un ser humano interpretar â??por nombrar una canción cualquieraâ?? "Powerslave" sin que tal cosa se vuelva parte de su rutina, algo que tiene que hacer "por trabajo". Y sin embargo ahí está él, cantando como si tuviera 25 años (tiene 68 y sobrevivió a un cáncer de garganta) y también corriendo, actuando, disfrazándose, performando. Eso sí: se suele elogiar (con razón) el vigor del vocalista, pero no se habla lo suficiente de la tregua con la biología que también pactaron el bajista y socio fundador Steve Harris y el guitarrista Janick Gers, que tienen arrugas solo del lado de afuera y transcurren el show sin dejar un minuto de aportar su cuota a esta sensación de peligro antes mencionada (los otros guitarristas, Dave Murray y Adrian Smith, tienen un perfil un poco más sobrio, mientras que el baterista Simon Dawson -reemplazante de giras de Nicko McBrain- no tiene otra más que mantenerse activo por su puesto de trabajo). Así avanza la lista de temas, con una elección impecable tras otra, incluso en el orden de las canciones. Por ejemplo, "Rime of the Ancient Mariner" es una miniobra de teatro musical de trece minutos, con cambios de clima que incluyen uno de los riffs más duros de su carrera inmediatamente previo a un pasaje onírico, y de ahí saltan a "Run to the Hills" que es corta (para los parámetros de Maiden), concreta, efectiva, ganchera y hitera. En "Seventh Son of a Seventh Son" vuelven a la inquietud (el heavy clásico encastra con climas pinkfloydianos en los que la guitarra de Smith entra como un hacha), y de ahí en más todo es una nueva entrega del disfrute acostumbrado. La visita del monstruo Eddie y el agite de las banderas británica y argentina en "The Trooper" (una necesidad, tras el repudio que tuvieron en 2001 por hacer flamear únicamente el pabellón inglés), otra performance vocal de Dickinson para ponerle un marco en "Hallowed Be Thy Name" (con todo y actuación en pantalla, corriéndole a la parca y pereciendo en la horca para después aparecer con la soga en la mano, vivito y coleando) y el cierre con guiño histórico con "Iron Maiden" (la cual demuestra que la Doncella es una de las pocas bandas de la historia en recibir influencias del punk y del progresivo al mismo tiempo) clausuran el set y dan paso a tres bises con sellos propios. Primero "Aces High" que representa la actuación, el histrionismo. Después "Fear of the Dark", que está ahí porque es una canción increíble y porque siempre conviene cerrar conciertos con un fraseo que pueda ser cantado nota a nota por 50 mil personas. Y finalmente "Wasted Years", que â??para ponerle un moño al concepto expresado en el primer párrafoâ?? reflexiona sobre el paso del tiempo, la nostalgia y la tendencia a perseguir el futuro mientras dejamos de valorar el presente, siempre con optimismo. Así, con promesa de nueva visita en un algún momento no muy lejano (aunque la banda se tomaría un descanso de las giras en 2027), se cerró la primera noche (hoy vuelven al estadio quemero) de otro desembarco en la Argentina de un grupo al que el mote de clásico le va quedando corto: cuando se sube a un escenario, Iron Maiden es el heavy de hoy, aunque cargue con la mochila más gloriosa.
La historia de la televisión argentina también puede contarse desde los pasillos de Canal 7. Por allí circularon los artistas que hicieron reír a varias generaciones. Como Carlitos Balá, que llegaba hasta el estudio en bicicleta. Se cruzaban con los periodistas que transmitieron momentos decisivos del país. Entre ellos, Mónica Gutiérrez, que nunca olvidará los cuatro días que vivió encerrada en el canal mientras duró la crisis carapintada de Semana Santa. Y con los chicos que llegaban cada día para conocer a sus ídolos. Algunos, como Topa, se quedaron para siempre...Ayer, sábado 17 de octubre, esas historias volvieron a cruzarse durante la celebración por los 75 años del nacimiento de la televisión argentina. La fecha reunió a la emisora con su pasado y marcó, además, un cambio de identidad: la señal, que desde 2009 era conocida como TV Pública, recuperó su nombre histórico.El pasillo principal de Canal 7, desde ayer rebautizado "Avenida Jaime Yankelevich" en honor al fundador de la televisión en la Argentina, se convirtió en un museo que refleja retazos la historia del canal.Se recrearon escenografías (con los muebles originales) de programas icónicos. En el mismo espacio conviven el escritorio donde comenzó Hola, Susana, el mostrador que usaba la empleada pública de Antonio Gasalla en El palacio de la risa, el living de Almorzando con Mirtha Legrand, el consultorio de Diego Peretti en En Terapia, el inolvidable chupetómetro de Carlitos Balá (lleno de chupetes antiguos), la figuras del entrañable Capitán Piluso y su compañero Coquito. Todas las puestas en escenas rodeadas por las cámaras más antiguas del país.Vestuario también exhibe algunas de sus "joyas" históricas. Como los vestidos que usaron Susú Pecoraro (amarillo con encaje) y Marta Bianchi (violeta con detalles negros) en Hombres en pugna (1980). O un imponente vestido de princesa que lució Soledad Silveyra en 1982 en La Cenicienta.Más allá, un espacio reúne los distintos nombres y logos que identificaron a la señal en sus 75 años de historia.Anoche la celebración fue "a puertas abiertas", sin eufemismos. Muchos vecinos que paseaban por la avenida Figueroa Alcorta se sorprendieron por la propuesta y entraron al canal para disfrutar de la fiesta cerca de los artistas.Para toda la vidaA las 19 comenzó la transmición del programa especial, en vivo, de tres horas, con el nombre "75 Años, toda la vida". La apertura fue una pieza audiovisual que conectó los orígenes del canal con el presente a través de sus espacios más emblemáticos.En el estudio había un clima de reencuentro. Desfilaron por la pantalla artistas argentinos de todos los tiempos. Y también familiares de grandes figuras como Carlitos Balá, Alberto Olmedo y Juan Carlos Calabró, quienes recibieron un merecido homenaje.Laura Balá tenía un recuerdo que parecía hecho a medida de esos pasillos. "Papá entraba al canal en bicicleta, llegaba pedalenado hasta el estudio, hasta su camarín", contó a LA NACION. Y recordó emocionada cuando lo acompañana durante las jornadas de grabaciones. "La última vez que pisé este canal fue en 1989, con él", dijo. También, destacó el cuidado que tenía hacia su público: mientras armaban los decorados, entre grabaciones, una maestra jardinera entretenía a los chicos para que la espera no los agotara. Hacia la mitad de la noche, la celebración se trasladó a la vereda de Figueroa Alcorta, donde se inauguró un Paseo de las Estrellas al estilo Walk of Fame de Holywood. Y se descubrieron las primeras estrellas dedicadas a las grandes personalidades vinculadas con el canal.Allí, el frío imponía sus propias condiciones: las hermanas Calabró, Ileana y Marina, reservaron para la cámara el pequeño acto de valentía de descubrir sus vestidos en la noche helada."¡Para papito!", dijo Iliana cuando descrubrió la primera estrella, dedicada a su padre. Coca, su madre, no pudo acompañarlas, justamente, por las bajas temperaturas.Ginette Reynal, que en uno de sus pasos por Canal 7 trabajó en El Mundo de Antonio Gasalla, estuvo junto a Carlos Gasalla cuando descubrió la estrella dedicada a su hermano. Y no pudo contener la emoción.A su alrededor, el público comentaba lo mismo que comenta en cada una de sus apariciones públicas: "Es igual". Y sí, efectivamente, el parecido entre Carlos y Antonio es asombroso.Reynal tuvo un comentario optimista sobre la televisión: "Cumplir años es la manifestación más cabal de que hay vida", expresó. Y recordó cuánto se divertía durante las grabaciones del programa: "Había que cortar porque la tentación era generalizada".Carmen Barbieri fue contundente cuando le preguntaron por sus recuerdos en Canal 7. "Todos los mejores, es mi casa", respondió. Contó sobre las interminables jornada sde grabaciones de Mesa de noticias, que empezaban por la mañana y terminaban de madrugada. "Almorzábamos, cenábamos acá", recordó.Para Mónica Gutiérrez, el canal fue su primer hogar en Buenos Aires. Condujo el noticiero central y realizó coberturas que recuerda al detalle. En charla con LA NACION rememoró cuando permaneció cuatro días dentro del canal haciendo la cobertura del alzamiento carapintada de 1987. Dormía, de a ratos, durante las pausas en la transmisión, en un sillón que era parte de una escenografía del Estudio 6."La gente estaba muy interesada en que el canal siguiea con sus luces prendidas porque eso indicaba que la democracia continuaba y nos traía comida", recordó.Enrique Macaya Márquez encontró una definición perfecta para ubicar a Canal 7 en su extensísima carrera: "Para mí, Canal 7 fue un eslabón de oro en una cadena de éxitos posteriores", dijo a LA NACION.Topa descubrió su particular -y entrañable- relación con Canal 7: hoy graba su programa en el mismo estudio que visitó con su madre y sus abuelos como espectador, que es el mismo donde debutó artísticamente en Festilindo. "Venía a ver los programas, sin saber que también me estaba formando", contó a LA NACION.Sobre su debut en Festilindo, también revivió una anécdota que descubrió muchos años después. Al conversar con su amiga Érica Rivas, ambos advirtieron que habían participado de la misma emisión del programa. Y pudieron comprobarlo viendo la grabación en VHS, que Topa todavía conserva.Uno de los momentos más emotivos fue el homenaje a Luis Landriscina, aunque el cariño empezó a hacerse notar antes de que lo "microfonearan". Sentado en el estudio, recibía a colegas y admiradores que se acercaban para saludarlo y pedirle fotos. "Maestro", lo llamaban. Muy acompañado y en complicidad con su amigo Fernando Bravo, se lo vio emocionado por el reconocimiento.En un momento de la noche, corrió el rumor sobre la inminente llegada al canal de Gustavo Yankelevich, junto con sus nietos, para participar en el homenaje a Jaime Yankelevich, el fundador de la televisión en la Argentina. Desde ayer y para siempre, el pasillo central de Canal 7 lleva su nombre.Si bien generó gran expectativa, la aparición nunca se concretó: el histórico director de contenidos de Telefe participó a través de un video que envió desde Uruguay.José María Quijano, coordinador ejecutivo de Canal 7, destacó el trabajo detrás del festejo y el entusiasmo de los empleados del canal que habían preparado el recorrido histórico a través de las escenografías durante dos meses. "Este canal es esto, es historia", dijo.Para la etapa que recién comienza con el regreso del nombre Canal 7, planteó un desafío concreto: "Con poco presupuesto, hacer algo digno, competitivo y que la gente nos vuelva a elegir".Hacia el final de la transmisión, otro runrún animaba las conversaciones entre la gente del canal: el especial por los 75 años venía mejor de lo que esperaban en materia de rating... Los números que llegaban a través de los celulares acercaban un nuevo motivo para el entusiasmo. Anoche, la nostalgia también pareció encontrar su público del otro lado de la pantalla.
La especialista Juliana Bereny explicó cómo dejar el país transforma la identidad, modifica los vínculos y obliga a afrontar las pérdidas emocionales, incluso cuando la nueva vida cumple con las expectativas
El caso de Sokol y De Llano constituye "la columna vertebral" de la historia producida por Vix
Una deliciosa propuesta que transprota al espectador al mundo del radioteatro de los años '60, cuando irrumpe la televisión. "quería hablar de cómo estos actores se acomodan a ese cambio", dice la autora y protagonista. Leer más