Marcó los años '70 con hits como Bailando en una pata y Balada para un gordo.Después, se destacó como solista y compositor de canciones para telenovelas.
El expresidente llamó al exjefe de Gobierno "una figura fundamental en la transición democrática" del país
La muerte de Armando Zavala, a los 70 años, generó un gran pesar en el sector agropecuario, donde era reconocido por su compromiso con la defensa de los productores y su participación en algunas de las principales discusiones entre el campo y la política, como el conflicto de 2008 por las retenciones móviles. Productor de Salto, en el norte bonaerense, construyó una trayectoria singular: sin ocupar cargos de conducción en las entidades rurales gremiales, se convirtió en un referente para quienes buscaban llevar sus reclamos al Congreso y hacer escuchar la voz del interior productivo. Fundó la Fundación Barbechando, ligada al seguimiento de temas legislativos.A lo largo de su vida hizo de la defensa de sus pares una causa personal. Su recorrido atravesó desde las dificultades financieras que llevaron a productores a perder sus establecimientos en los años 90 hasta el conflicto por las retenciones móviles de 2008 y el debate por la ley de humedales en 2022."Silencio estatal": productores bonaerenses fueron a la Justicia contra el ministerio de Katopodis por las obras hidráulicasSu presencia en el Congreso, su participación en las protestas de 2008 y la iniciativa que dio origen a la Fundación Barbechando formaron parte de una trayectoria que tuvo como hilo conductor la convicción de que el sector agropecuario debía hacerse escuchar."En los 90 decidí ayudar a aquellos productores que tenían dificultades para pagar los créditos a los bancos que, si bien tenían voluntad de pago, atravesaban problemas para hacerlo. Después tuve una presencia activa en el 2008 en el conflicto por la 125 y lo último que hice fue tratar de que se cayera la Ley de Humedales del kirchnerismo en el 2022", recordó en una entrevista con LA NACION en junio pasado. Aliados indispensables: los animales que conocen el camino y guían a miles de vacas para escapar de la inundaciónSu vínculo con el campo venía de varias generaciones. Era la quinta generación de productores agropecuarios de su familia, cuyas raíces se remontaban a Francia, desde donde había llegado su bisabuelo hacia 1870. La primera etapa de la historia familiar transcurrió en tierras de la zona donde actualmente se encuentra Campo de Mayo, en las que desarrollaban la actividad tambera.Cuando esos campos fueron vendidos a los militares, sus antepasados se trasladaron a Salto. Cuando la dueña le vendió a los militares, su bisabuelo, su abuelo y sus tíos abuelos se fueron a comprar a Salto, que en ese momento "era como el otro extremo del país".La familia continuó vinculada a la producción, entre los tambos y la agricultura. Zavala siguió el camino de su padre y desarrolló una empresa con foco agrícola, dedicada, entre otras actividades, a la producción de semillas bajo riego para semilleros, además de la ganadería.Antes de dedicarse por completo al establecimiento familiar, también tuvo una experiencia en el periodismo. Mientras estudiaba veterinaria, comenzó a trabajar en una radio: primero atendía los teléfonos y luego pasó a realizar móviles. La enfermedad de su padre lo llevó a dejar esa actividad y regresar al campo.En los años 90 encontró una de las primeras causas que lo impulsaron a participar de manera activa en la vida pública. Frente a las ejecuciones y los remates judiciales que amenazaban a productores con problemas financieros, comenzó a frecuentar el Congreso para buscar respuestas legislativas y a pedirles a los legisladores proyectos de ley de suspensión de remates por seis meses, 180 días o un año.Su objetivo era conseguir que quienes atravesaban dificultades tuvieran tiempo para reorganizar sus cuentas y evitar perder sus campos. Aquella tarea le permitió conocer el funcionamiento del Poder Legislativo y establecer contactos que más adelante resultarían útiles para acercar los reclamos del agro.Esa experiencia tuvo un nuevo capítulo en 2008, durante el conflicto por la resolución 125, que establecía un esquema de retenciones móviles a las exportaciones de granos. En Salto, Zavala impulsó la instalación de una carpa en la intersección de las rutas 191 y 31, un espacio por el que pasaron políticos y referentes vinculados a la protesta rural. También quedó asociado a la imagen de un megáfono con el que acompañaba las movilizaciones.La disputa llegó a uno de sus momentos decisivos cuando el entonces vicepresidente Julio Cobos votó en contra de la iniciativa oficial en el Senado. Para Zavala, sin embargo, el resultado no significaba que los reclamos hubieran terminado, y "no se podía bajar los brazos porque la lucha continuaba, porque las retenciones continuaban".El conflicto coincidió con una etapa personal especialmente difícil: mientras participaba de las protestas, su mujer permanecía internada en terapia intensiva y en 2012 quedó viudo.De la movilización surgió también una idea que buscaba prolongar la participación de los productores más allá de las protestas en las rutas. Zavala impulsó la creación de una organización que acercara al agro a la política y ayudara a quienes quisieran involucrarse en la actividad pública. Esa iniciativa estuvo en el origen de lo que después se convirtió en la Fundación Barbechando.Así, la entidad lo recordó: "Lamentamos profundamente el fallecimiento de Armando Zavala, miembro fundador de nuestra institución. Gracias Armando por la lucha y defensa del sector ayer, hoy y siempre. Hoy es un día especial para nosotros, ya que se conmemoran los 15 años de nuestra creación".Recordó que la idea original era tratar de promover a productores que querían entrar en la política, acompañarlos y después asesorarlos técnicamente. Su planteo partía de una convicción: para defender los intereses del campo no alcanzaba con expresar el descontento ante una medida, sino que también era necesario participar en los ámbitos donde se toman las decisiones.En 2022 volvió a concentrar sus esfuerzos en una discusión legislativa: el proyecto de ley de humedales. En ese momento trabajó para acercar a diputados y senadores la perspectiva de los productores de las islas del Paraná. "Habíamos organizado distintas reuniones en su momento con senadores y diputados para explicarles la real situación", señaló.Con el tiempo, su actividad lo llevó a mantener contacto con distintos grupos de productores. Participaba en 32 espacios y se definía como un nexo entre el sector y los legisladores, apoyado en el conocimiento que había adquirido durante años de gestiones en el Congreso. pic.twitter.com/Ux6ubkLIPG— Rural San Pedro (@RuralSanPedro) October 27, 2026Él mismo reconocía que esa tarea lo había convertido en un referente, aunque no buscara un lugar formal en las organizaciones rurales. "Me he convertido sin quererlo y sin ser dirigente en un referente del sector", decía. Entendió que "no necesitaba tener un cargo para pelear por los productores".En junio pasado, Zavala había recibido un reconocimiento en la exposición de Agroactiva. Su muerte generó una despedida entre productores que destacaron su compromiso y su presencia en distintos momentos de la historia reciente del agro. En las redes sociales, el productor autoconvocado Dieter Von Pannwitz lo recordó como un amigo y un defensor de los productores de todo el país.Lamentamos profundamente el fallecimiento de Armando Zavala, miembro fundador de nuestra institución.Gracias Armando por la lucha y defensa del sector ayer , hoy y siempre.Hoy es un día especial para nosotros, ya que se conmemoran los 15 años de nuestra creación. pic.twitter.com/89GTNBxUoV— BARBECHANDO ð??¦ð??· (@Barbechando) October 27, 2026"Hoy nos deja físicamente una gran persona, un gran amigo, Armando Zavala, defensor a ultranza de todos los productores agropecuarios del país. El autoconvocado número uno, fundador de Barbechando, el de la carpa en el Congreso en la 125, el del megáfono, parando remates rurales, un grande de verdad que nos deja un legado muy grande de nunca bajar los brazos y luchar por lo que amamos: nuestra tierra, nuestra producción, nuestra Patria", escribió.En el último tiempo, Zavala había dividido su tiempo entre el campo y la ciudad por problemas de salud. Después de más de cuatro décadas de vida rural, delegó buena parte de las tareas productivas en su hermano menor. Pero su alejamiento de algunas responsabilidades cotidianas no modificó el lugar que había construido a partir de sus gestiones y su participación en los debates del sector.Al repasar su trayectoria, solía resumirla con una palabra que consideraba ligada a su propia identidad. "Siempre fui un luchador, mi nombre Armando refleja eso", dijo en diálogo con este medio. La Sociedad Rural de San Pedro dijo: "Despedimos con profundo dolor a Armando Zavala, un dirigente de fuste con quien hemos compartido un largo camino de lucha en defensa de los productores y del gremialismo agropecuario".Agregó: "Su compromiso y su vida dedicada a las instituciones y al trabajo por el sector dejan una huella imborrable".Raúl Víctores, expresidente de la Rural de San Pedro, escribió en un mensaje: "Hoy me toca despedir a un amigo del alma, a un compañero de tantos años de lucha, a ese amigo de fierro que el ruralismo me regaló y que la vida convirtió en hermano. Querido Armando Zavala, Armandito... cuánto camino compartido, cuántas batallas, cuántas injusticias enfrentadas y cuántas veces tuvimos que seguir adelante aun cuando las cosas no eran fáciles".Agregó: "Sé cuánto te dolió muchas veces la incomprensión y la marginación injusta de quienes nunca entendieron la grandeza de tus convicciones. Pero vos nunca dejaste de estar, nunca abandonaste la lucha ni le diste la espalda a una injusticia. Esa fue tu esencia, tu manera de vivir y de honrar la amistad y el compromiso gremial".Y remarcó: "Hoy me duele despedirte, porque no se va solamente un compañero de lucha; se va un amigo querido, de esos que no se encuentran todos los días, de esos que dejan una huella profunda y un vacío imposible de llenar".
Las plataformas IRIS e IBIS generan imágenes tridimensionales para facilitar el cotejo de proyectiles y casquillos. Los equipos incorporados preservan las marcas microscópicas dejadas por cada disparo y permiten comparar evidencias de diferentes expedientes, según el proceso que inicia con una prueba técnica realizada por especialistas
Una puerta que se cierra con más fuerza, un silencio inhabitual o un cambio mínimo en el tono de voz pueden convertirse en señales decisivas para un niño que vive en un hogar imprevisible. Con el tiempo, esa atención puede parecer una capacidad extraordinaria para leer a los demás, pero también puede funcionar como una respuesta de alerta difícil de apagar. ¿Qué es la hipervigilancia emocional?La hipervigilancia es un estado de atención elevada ante posibles amenazas. En un contexto familiar con discusiones frecuentes o cambios bruscos de humor, un niño puede aprender a observar rostros, voces y movimientos para anticipar qué ocurrirá. Esa estrategia ayuda a reducir incertidumbre en el momento, aunque puede mantenerse cuando el peligro ya no está presente. El escritor Daniel Moran relató esa experiencia en un ensayo personal. "Puedo tomarle la temperatura a una habitación en unos cuatro segundos", escribió al describir cómo rastrea expresiones y posturas apenas entra a un lugar. Su testimonio ilustra una vivencia, pero no constituye por sí solo evidencia científica ni permite afirmar que todas las personas con una infancia semejante desarrollan la misma habilidad. La Asociación Americana de Psicología define la hipervigilancia como una vigilancia excesiva del entorno para detectar amenazas. Puede aparecer en distintos cuadros y también como respuesta aprendida a ambientes inestables. No es sinónimo de empatía ni de inteligencia emocional. Una adaptación que puede confundirse con empatía Quien capta rápidamente el enojo de otra persona puede evitar un conflicto, ofrecer ayuda o modificar su conducta. Desde afuera, esa rapidez puede interpretarse como sensibilidad. Sin embargo, la motivación importa: la empatía busca comprender la experiencia ajena; la hipervigilancia intenta protegerse de una consecuencia posible. Moran reconoce otro límite: "Una lectura es solo una conjetura". La frase señala que observar señales no garantiza interpretarlas correctamente. Una persona cansada puede parecer enojada; un silencio puede responder a concentración y no a rechazo. Cuando el sistema de alerta completa la información con experiencias anteriores, aumenta el riesgo de malentendidos.También puede aparecer una responsabilidad excesiva por el clima emocional. Algunos niños asumen tareas propias de adultos, median entre familiares o intentan mantener la calma del hogar. La investigación sobre parentificación estudia ese cambio de roles y sus posibles efectos posteriores, entre ellos dificultad para poner límites y tendencia a priorizar necesidades ajenas. ¿Qué efectos puede tener en la adultez?En la vida adulta, la capacidad de observar matices puede ser útil en trabajos y vínculos. El problema aparece cuando exige monitoreo constante, genera ansiedad o lleva a evitar desacuerdos necesarios. La persona puede revisar cada mensaje, interpretar una demora como rechazo o sentirse responsable de reparar el ánimo de todos. Esa conducta puede coexistir con una buena comprensión emocional. No hay una división absoluta entre habilidad y síntoma. La pregunta práctica es si la atención ofrece información flexible o si obliga a actuar como si cualquier cambio anunciara peligro. ¿Qué es la hipervigilancia emocional?Los patrones tampoco son inevitables. Las experiencias posteriores, los vínculos seguros y el aprendizaje de límites pueden modificar respuestas. La psicoterapia puede ayudar cuando la alerta interfiere con el descanso, las relaciones o la capacidad de tolerar la incertidumbre. ¿Cómo bajar la alerta sin perder sensibilidad?Un primer paso consiste en separar observación de interpretación. Notar que alguien habla más bajo es un dato; concluir que está enojado con uno es una hipótesis. Preguntar de manera directa, cuando el vínculo lo permite, reduce la necesidad de adivinar. También ayuda registrar las señales del propio cuerpo. Tensión muscular, respiración corta o urgencia por complacer pueden indicar que se activó una respuesta aprendida. Pausar antes de intervenir permite evaluar si existe un riesgo real o si la situación recuerda a un conflicto anterior. Poner límites no elimina la empatía. Una persona puede reconocer el malestar ajeno sin asumir la tarea de resolverlo. Esta distinción es especialmente importante cuando la infancia enseñó que la seguridad dependía de mantener estable el humor de otra persona. La idea de una conciencia superior sobre las emociones simplifica una experiencia compleja. Algunas personas desarrollan observación fina, otras evitan el conflicto y otras alternan ambas respuestas. La psicología ofrece conceptos para comprender esos patrones, pero no una regla universal basada únicamente en haber vivido discusiones familiares. Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA
El 21 de octubre de 2015 marcó el día exacto en que Marty McFly y el Doc Brown llegaron al futuro imaginado por la saga en 1989. Décadas después, esa fecha aún es un punto de referencia para medir aciertos y qué falta en aquella visión
La función separa las conversaciones protegidas del historial y de las búsquedas, pero no cifra su contenido de punta a punta
"Si el tipo fue un galán, cómo no va a tener un amor (risas). Renunciar al amor es renunciar a la vida, de algún modo", le confió Antonio Grimau a LA NACION, hace un tiempo. El actor era un enamorado del amor, aunque de perfil muy bajo. A toda costa intentaba mantener su vida privada en la intimidad, pero siempre estaba acompañado. Su primer gran amor fue la actriz Leonor Manso. Se conocieron tomando clases de teatro cuando la aspiración de ser grandes actores era todavía un sueño para ambos. Estuvieron juntos durante diez años, construyendo cada pilar de su carrera artística y sosteniéndose en esas primeras oportunidades. En 1974 nació su hijo Lucas Antonio Rebolini Manso, hijo único de la pareja que falleció en 2010. View this post on Instagram Trabajaron también juntos en varias oportunidades y la primera se las dio Hugo Moser. "Alfonso De Grazia, que estaba haciendo Matrimonios y algo más, me dijo que Hugo Moser estaba buscando a una pareja de actores desconocidos para una tira de media hora. Yo estaba desanimado porque pateé los canales durante dos años y nunca pasó nada, pero fui. Y fue terrible porque paró la grabación del programa para tomarme una prueba. Había 12 primeros actores, entre ellos Susana Giménez. Yo tenía mucha vergüenza (risas), porque era muy tímido. Enseguida Alfonso me dijo: '¿Vos no tenés una compañera que es actriz? Andá a buscarla'. Sí, claro, era Leonor. Nos habíamos conocido en el Instituto de Arte Moderno, unos años antes, y vivíamos a cuatro cuadras de Canal 13, así que fui a buscarla. Le insistí porque estaba lavando ropa, se arregló y volvimos al canal. Fue increíble porque me acerqué a Moser, le dije que había traído a mi compañera por sugerencia de Alfonso, la miró y dijo 'queda contratada'. Ni prueba de nada le hizo. Fue mágico. Juntos hicimos Un cachito de vida, por tres meses", le detalló el actor a LA NACION.Se separaron a finales de los '80 y siempre mantuvieron un buen vínculo. "Tengo una estupenda relación con Leonor... Tanto, que hace pocos años hicimos Danza macabra, y fue una hermosa experiencia. El trabajo no nos unió tantas veces, pero sí algunas, por suerte... En el Día de la Madre llamo a cada una de las mujeres que me dieron un hijo. Las devoluciones siempre son tan amorosas que me siento orgulloso y emocionado. Es un reconocimiento de alguien que estuvo al lado de ellas muchos años", contaba Grimau.El actor atravesó un gran dolor cuando su hijo Lucas falleció con apenas 36 años y en circunstancias dudosas, porque había estado desaparecido unos días hasta que encontraron su cuerpo. "No me gusta hablar de esto, pero cuando perdí a mi hijo Lucas yo estaba haciendo El anatomista y (José María) Muscari me propuso suspender las funciones por el tiempo que necesitara. Le pedí una semana y no lo hice por el espectáculo sino por mí. Necesitaba meter la cabeza en el laburo que, otra vez, me salvó la vida. Y me salvó de una adolescencia muy dura con tantas pérdidas familiares. La vida es una de cal y una de arena".En los '80, Antonio conoció a Zonia Tela, artista plástica. Ajena a la vida pública, vivieron su amor durante casi una década y tuvieron una hija, Luciana Rebolini, que nació en 1984 y actualmente vive en Merlo, provincia de San Luis, trabaja como coach ontológico y es mamá de las cuatro nietas del actor: Brisa, Valentina, Zoe y Olivia. Eran la luz de sus ojos y viajaba a verlas cada vez que sus compromisos de trabajo se lo permitían. "No voy a San Luis tanto como quisiera, pero pasamos las fiestas juntos, siempre", decía. View this post on Instagram Otro gran amor de Antonio Grimau fue Cristina Sánchez, con quien estuvo durante 15 años y fueron padres de Antonia, en 1997. Estudiante de traductorado de inglés, Antonia era quien estaba más cerca de su padre porque, además, vivía muy cerca. De Cristina se sabe poco, pero en un tiempo se hablaba mucho de la gran diferencia de edad de casi 30 años. Un romance imaginarioEn una época se rumoreó que Cristina Alberó y Antonio Grimau tenían un romance secreto. Sin embargo, los dos lo desmintieron. Sí fueron una de las parejas icónicas de nuestra televisión y sus besos en las novelas emocionaban a todos. "Con Cristina hicimos Trampa para un soñador, Quiero gritar tu nombre, teatro en Buenos Aires, temporada en Mar del Plata y gira en Miami, donde se veían mucho nuestras novelas. Aprovechamos el éxito. E hicimos La ternura hace un par de añosâ?¦. Tenemos muy buena relación. Sé que en el imaginario de la gente estaba que fuimos pareja en la vida real, pero eso no sucedió. Aunque sí somos muy amigos", aclaró el actor en LA NACION.
Un día como hoy, cien años atrás, el 16 de octubre de 1926, Buenos Aires sumaba a su paisaje una obra colosal realizada íntegramente en París que atravesó una guerra, demoras, dificultades en los pagos y un océano: el Monumento al General Alvear, del escultor francés Antoine Bourdelle. En su centenario, un libro y una muestra invitan a redescubrir esta pieza y las otras dos grandes creaciones del artista presentes en el espacio público porteño: el Heracles arquero y el Centauro herido."Lo peor del arte es cuando usa el lenguaje para no decir nada"La publicación Una ciudad, un siglo, un escultor. Buenos Aires, 1926-2026. Émile-Antoine Bourdelle es el resultado de una investigación de Dolores Lavalle Cobo, quien durante seis años recabó documentos en archivos de Francia y Argentina, y digitalizó un importante fondo con imágenes y la correspondencia (más de 250 cartas) entre Bourdelle, referente de la escultura francesa de comienzos del siglo XX, y Rodolfo Alcorta, quien supervisó la realización del Monumento desde la capital francesa. "Esto permite reconstruir diez años de trabajo, dificultades y sacrificios detrás de la creación del Monumento a Alvear y aporta nuevos elementos sobre el legado del escultor", explica la autora y también directora de la muestra fotográfica sobre este material que se exhibe en el enrejado de la Embajada de Francia. Como punto de conexión entre las tres esculturas de Bourdelle en Buenos Aires, que son monumentos nacionales y conviven a la intemperie junto al Museo Nacional de Bellas Artes, la autora destaca "el dinamismo que expresan". Y suma: "No son obras estáticas: algo está a punto de suceder. En el Monumento a Alvear (1926), el héroe está con la mano en alto, por dar una señal a sus tropas; en el Centauro herido (1920), vemos la figura mitológica en su agonía y su lucha por resistirse para no caer a tierra, con expresión de dolor y sus piernas doblegadas. En Heracles arquero (1938), el protagonista dispara la flecha, pero su rostro y su cuerpo continúan en tensión", resume la impulsora del proyecto.Rodolfo Alcorta (1874-1967) fue una figura central en la adquisición de las obras del artista francés. "Emociona la pasión por el arte en ambos; es un encuentro entre dos mundos opuestos: Bourdelle, el bohemio que se aburrió en la Academia de Bellas Artes y abandonó los estudios para buscar su estilo. Alcorta, un aristócrata argentino, médico, quien le revela que los hombres de su posición con frecuencia deben contener el gusto por el arte, dándole a entender que es el arte y la medicina lo que lo apasiona. Se convierten en grandes amigos y Alcorta se dedica a la pintura e incluso expone en los Salones de París", narra Lavalle Cobo.Alcorta había sido designado por el Gobierno argentino para supervisar las obras del Monumento a Alvear, conjunto escultórico de 18 metros de alto y más de 160 toneladas. Su pedestal de granito rosa francés llegó a la Argentina en 1920, dividido en 135 cajas, que viajaron en veinte vagones de tren desde París hasta el puerto de Amberes antes de embarcarse rumbo a Buenos Aires. Las figuras de bronce arribaron a fines de 1923, después de salir de la fundición Rudier y de ser exhibidas en el Salón de las Tullerías de París.Según recoge la correspondencia, la realización estuvo marcada por los efectos de la Primera Guerra Mundial, con falta de artesanos en el taller, aumento de los costos y dificultades para conseguir los materiales, ya que las canteras francesas habían sido afectadas por la invasión alemana y Bourdelle (1861-1929) se negaba a comprar piedra "a quienes habían derramado la sangre de sus compatriotas". La inflación llegó a triplicar el presupuesto inicial y obligó a renegociar el contrato durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen. Lavalle Cobo explica que la crueldad de la guerra modificó la concepción de Bourdelle sobre la figura del héroe militar. "Eso se va a expresar en la figura ecuestre y las alegóricas: se percibe en el paso de los primeros bocetos, con personajes de rasgos románticos y posturas distendidas, a figuras erguidas, en actitud defensiva, con gestos de alerta y facciones más severas", detalla. El artista francés nunca visitó la Argentina. Diseñó el conjunto a partir de planos y se ocupó no solo de las figuras sino también del pedestal, la plaza, las escaleras y los desagües. "Su tarea no se limitó a colocar un jinete arriba de un caballo", subraya la autora. De haber trabajado con figuras de tamaño natural, la escultura ecuestre habría quedado desproporcionada frente a la dimensión del pedestal: por ello, solo la cabeza del animal mide 1,65 metros de alto y el conjunto ecuestre, 5,5 metros.La inauguración del Monumento se realizó durante la presidencia de Marcelo T. de Alvear, nieto del general homenajeado y miembro de la comisión que había impulsado el proyecto. A él se dirigió Bourdelle en una carta: "Simplemente he resaltado en el monumento las páginas nacionales que los Alvear han escrito. En lo alto del monumento, por la mano del Brigadier General que saluda al porvenir, toda mi labor se eleva y lo saludo en el tiempo y en el espacio".El archivo reunido en la investigación será entregado a las autoridades nacionales para contribuir a la preservación y difusión del patrimonio. "El escultor documentó todo el proceso creativo: los bocetos, el modelado en arcilla, el moldeado en yeso, la fundición en bronce y hasta el embalaje en cajas al despacharlo a la Argentina", menciona la autora. Lavalle Cobo aclara que el Monumento a Alvear no fue restaurado recientemente, aunque sí objeto de una intervención en la que los bronces verdes fueron pintados con grafito negro, lo que generó reclamos y motivó la visita de especialistas del Museo Bourdelle, tras la cual se revirtió la intervención. El Heracles arquero, por su parte, fue puesto en valor por profesionales del MOA con asesoramiento de la institución francesa, después de ser objeto durante años de actos de vandalismo. "El libro y el archivo son una invitación a mirar nuestro patrimonio con otros ojos", resume la investigadora.Dónde ver las esculturas a la intemperieMonumento al General Alvear: Plaza Julio de CaroCentauro Herido: Plaza Rubén Darío Heracles arquero: Plaza Rubén Darío - Jardín de las Esculturas
El histórico traslado de los presos de Villa Devoto al complejo penitenciario de Marcos Paz marca el inicio del cierre de la cárcel porteña. Novelas, ensayos y testimonios conservan la vida cotidiana detrás de esos muros tanto en dictadura como en democracia.
Hace veinte años, un teléfono guardaba una agenda de contactos y algunos mensajes de texto. Muchos ni siquiera tenían clave, y los que la tenían pedían cuatro números que casi nadie se molestaba en activar. Si la policía secuestraba uno de esos aparatos en un allanamiento, el problema era logístico, había que leer lo que había adentro y anotarlo. Nunca fue un problema constitucional. Dos cosas cambiaron eso, y ninguna de las dos ocurrió en un tribunal ni en el Congreso. La primera fue el cifrado. Hace poco más de una década, los fabricantes empezaron a cifrar por defecto el contenido de los teléfonos, de modo que sin la clave del usuario los datos no se leen aunque se tenga el aparato en la mano. Por primera vez en la historia del proceso penal, un objeto secuestrado quedó fuera del alcance del Estado. La segunda fue la biometría. Cuando se agregó el sensor de huellas y después el reconocimiento facial, la intención comercial era clarísima y bastante modesta: que el usuario dejara de escribir cuatro números cada vez que quería mirar la pantalla. Nadie en ese proceso estaba pensando en el artículo 18 de la Constitución Nacional. Sin embargo, ahí se trazó una frontera jurídica. En la Argentina no existe ninguna norma que regule el desbloqueo forzado de un dispositivo. Ni el Código Procesal Penal de la Nación ni su par federal dicen una palabra al respecto, de modo que los tribunales tuvieron que resolver por analogía. El precedente más utilizado es un fallo de la Corte Suprema conocido como "H., G.S." (1995), que resolvió una extracción compulsiva de sangre en una investigación por apropiación de menores durante la dictadura. Allí quedó escrita la fórmula que hoy sostiene los desbloqueos forzados, lo prohibido es compeler física o moralmente a una persona para obtener comunicaciones o expresiones que debieran provenir de su libre voluntad, y eso no incluye los casos en que cabe prescindir de esa voluntad, entre ellos aquellos en que la evidencia es de índole material. Aplicada al teléfono, esa fórmula parte al aparato en dos. Si se abre con una clave, la protección opera, porque exigirle a alguien que la diga es obligarlo a exteriorizar algo que solo existe en su memoria. Si se abre con la huella o el rostro, el imputado pasa a funcionar como objeto de prueba y la protección desaparece. Mismo teléfono, misma información adentro, distinta suerte constitucional según por dónde se entre. La asimetría no termina ahí. El desbloqueo biométrico no requiere ninguna conducta del imputado. Basta con sostenerle el teléfono delante de la cara y la medida se ejecuta mientras la persona se niega, sin que su negativa produzca efecto alguno. La garantía fue pensada para proteger aquello que el acusado tiene que hacer o decir, y estos dispositivos ya no necesitan que haga ni diga nada. Se construyó para impedir que el Estado doblegara la voluntad de una persona, y hoy no hay ninguna voluntad que doblegar. La justicia federal argentina viene autorizando esta clase de desbloqueos desde 2019, con ese mismo fundamento. El resultado es que dos personas imputadas del mismo delito, en el mismo expediente, tienen hoy distinto nivel de protección constitucional según qué eligieron cuando configuraron su celular. La que puso un código no puede ser obligada a aportarlo. La que activó el reconocimiento facial puede ser llevada por la fuerza a mirar hacia la cámara frontal. Ninguna de las dos tomó esa decisión pensando en un proceso penal, como tampoco ninguna fue advertida de que estaba renunciando a algo. Dicho de otro modo, la frontera entre lo que está protegido y lo que no lo está no la fijó el legislador ni la Corte Suprema. La fijó un equipo de diseño de producto que buscaba ahorrar dos segundos por desbloqueo. Una garantía cuyo alcance depende de una preferencia de configuración es una garantía que quedó desactualizada, y eso no se corrige con más fallos, porque ningún juez puede reescribir el artículo 18 al ritmo con que se actualizan los teléfonos. En los expedientes, el problema se ve todos los días. En la causa por los audios de la Agencia Nacional de Discapacidad, los teléfonos secuestrados fueron girados a la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP), y de todos los investigados uno solo aportó su clave. A los demás nadie los obligó, porque ninguna norma lo permite, y la investigación quedó supeditada a lo que un laboratorio pudiera hacer con aparatos de última generación. En la causa por el desvío de propofol del Hospital Italiano, conocida como "Propofest", el asunto se presentó del otro lado. La Policía de la Ciudad allanó el departamento de uno de los anestesiólogos imputados y el acta dejó asentado que entregó "espontáneamente" los códigos de desbloqueo de su teléfono y su tablet. Su defensa sostiene que la orden judicial autorizaba requisar y secuestrar, pero nada decía sobre interrogarlo acerca de cómo se abrían sus dispositivos, y le atribuye una frase que resume el problema mejor que un tratado: "De haber sabido que podía no hacerlo, jamás lo hubiera hecho". El planteo de nulidad fue rechazado en primera instancia y en Cámara, con reserva del caso federal. Ahí está el punto ciego de todo esto. Sin reglas escritas, la suerte de la prueba digital se define en los dos minutos que transcurren entre que alguien escucha "necesitamos el código" y contesta. De madrugada, en su casa, con desconocidos adentro, sin abogado y sin saber que esa respuesta va a discutirse durante años. Otros países ya escribieron las suyas. El Reino Unido tiene desde el año 2000 una ley que permite ordenar formalmente la entrega de una clave de descifrado, y negarse es allá un delito autónomo. Francia siguió un camino parecido. Alemania y los Países Bajos se ocuparon del otro tramo, el del cuerpo, y admitieron el desbloqueo biométrico con condiciones expresas que hoy están por escrito. Por el contrario, Estados Unidos sigue sin criterio uniforme. La buena noticia es que acá no habría que inventar demasiado. El propio artículo 18 resolvió un problema equivalente hace más de ciento setenta años cuando dispuso que una ley determinara en qué casos y con qué justificativos puede allanarse un domicilio, y de ese mandato salió el régimen que hoy conoce cualquier operador judicial: orden de juez competente, resolución fundada, indicación precisa del lugar y del objeto de la medida, y control posterior sobre lo que efectivamente se hizo. Ese molde ya está probado. Falta trasladarlo al aparato que llevamos en el bolsillo, que hoy guarda mucho más que la casa.
El duro ambiente de las Islas Malvinas no se diferencia del que tenemos en la Patagonia. El mar argentino está sobre la plataforma continental, al igual que las islas, archipiélago. Todo está unido, todo es una sola cosa.Tanto la historia como el derecho internacional público, así como la misma geografía, indican claramente que las Islas son argentinas y han existido hechos, tanto de personas particulares como de sectores, que son de gran importancia para tener en cuenta a la hora de esgrimir nuestros derechos.Fusariosis, la próxima amenaza para los trigos en un año con evento El NiñoEl sector rural, al menos el ganadero, siempre fue un factor importante. Antes del conflicto armado de 1982 que el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte mantuvo con la República Argentina por las islas, era muy común el intercambio laboral rural entre la Patagonia y las islas, y sería muy útil que los antiguos patrones y/o peones de aquel tiempo dejaran por escrito sus experiencias para que sirvan de fuente para el futuro y, si ya han dejado este mundo, sus herederos deberían conservar estos testimonios.El famoso hecho protagonizado por el gaucho Rivero se debió a una inconformidad por temas laborales: le pagaban con vales y querían seguir pagándole de esa manera, y no en dinero metálico de oro o plata, como estaba convenido, aparte de otros temas laborales y elementales para la vida humana, muy a pesar de que la gente de ese tiempo era muy fuerte y estaba acostumbrada a los rigores. Sabemos que los gauchos entrerrianos por el sur realizaron hazañas, como es el caso del gaucho Rivero (1808-1845) y Facón Grande, José Font (1883-1921).El Dr. Miguel Ángel Zavala Ortiz (1905-1982), que nació en Villa Mercedes (San Luis), fue canciller del presidente Arturo Humberto Illia y, por los méritos y gestiones del embajador ante la ONU (1966-1970), José María Ruda, se logró la Resolución 2065 de la ONU, el 16 de diciembre de 1965, que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó por 94 votos a favor, ninguno en contra y 14 abstenciones. La Resolución 2065 encuadraba el caso de las Islas Malvinas en la Resolución 1514 (1960), sobre la concesión de la independencia a países y pueblos coloniales. De más está decir que el fenómeno Malvinas es más un territorio colonial que un pueblo colonial. Solo basta hacer una comparación elemental para ver qué ha pasado en el mundo sobre esta materia. Aclaremos también que Malvinas es la denominación aceptada por la ONU.Tanto se esforzó patrióticamente el Dr. Miguel Ángel Zavala Ortiz en el mundo diplomático que la muerte lo sorprendió en pleno conflicto, el 20 de mayo de 1982, cuando flameaba nuestra bandera en nuestras islas. ¿Qué mensaje nos dará este hecho? Había dicho, al lograr la Resolución 2065, que era "... el resultado de una voluntad argentina ininterrumpida".A esto debemos agregar las palabras de Domingo Faustino Sarmiento: "La bandera blanca y celeste. Dios sea loado. No ha sido jamás atada al carro triunfal de ningún vencedor de la tierra".El conflicto armado nos dejó más de 600 combatientes muertos (649) por las Malvinas, más quienes murieron posteriormente por esa causa.Es destacable el hecho de que se salvaron más de 700 (concretamente 770) tripulantes y marinos del crucero ARA General Belgrano; es decir, se logró salvar a más personas de las que murieron en toda la guerra, una guerra no declarada.Podrían haber muerto muchos más, o todos los tripulantes y marinos del crucero, ya que fue providencial el avistaje a tiempo desde nuestros aviones. El estado de nuestros combatientes, con el frío y el mar embravecido, era terrible.Existe mucha bibliografía sobre este tema. Hasta hace poco nos acompañó en este mundo el capitán de navío, veterano de guerra de Malvinas (RE), Washington Bárcena, quien realizó una compilación de los testimonios de los tripulantes del destructor ARA Bouchard que él comandó; la publicó en un libro, y son asombrosos los peligros que afrontó su nave, tanto en el ataque al crucero ARA General Belgrano como en el rescate de nuestra gente. ¡Loor a todos ellos!Los rescatistas, sin excepción, son héroes y los rescatados merecen, de toda la humanidad, no solo los honores, sino también la gratitud. El ser humano padecía; la humanidad padece en estos casos. Las balsas que tenían poca gente contenían muertos; las balsas que tenían mucha gente contenían vivos, apenas vivos, pero vivos al fin.Ciertamente, aquí hay mucho de héroes, pero también hay mucho de martirio. La República Argentina es responsable de lo que pasó con su gente. El servicio militar era obligatorio; lo hacía el que quería, pero también lo hacía el que no quería.Muchos veteranos padecieron mucho en su regreso. El primer legislador nacional que logró una ley importante (Ley 23.109) en beneficio de ellos fue el entonces senador Oraldo Norvel Britos (1933-2023), de Villa Mercedes. De más está decir, ya que nombramos a esa localidad, que allí está la V Brigada Aérea, en Villa Reynolds, que tuvo una destacada actuación en el conflicto armado.La tierra de las Malvinas es la misma que la de la Patagonia. La ganadería y su gente de trabajo en el campo tienen ciertos códigos, cierta memoria, cierta huella gaucha que acaso contribuya a la unión esperada. El productor agropecuario de las islas, como el de la Patagonia, y su gente deberían dar pasos, si es que ya no los han dado, para unir sus intereses. Por algo hay que empezar.
Fueron 21 años de una relación con vaivenes y un final de novela que se guardará para toda la vida.Hizo un gol de penal, disfrutó con su familia y le habló a los hinchas, que lo ovacionaron.
La OFAC sancionó el 29 de septiembre de 2026 a 21 personas y 25 empresas vinculadas a Los Mayos, la facción del Cártel de Sinaloa que encabeza Ismael Zambada Sicairos, el Mayito Flaco
En diálogo con Radio 750, el fundador del periódico Penguin News, que se edita en las Islas desde 1978, relativizó las declaraciones de Trump y no descartó una "convivencia pacífica" a futuro. Qué dijo de la bandera con la que posaron los jugadores argentinos durante el Mundial.
La mandataria destacó que su voz, su música y su compromiso social dejaron una huella en varias generaciones
Andrea Legarreta y la producción de Hoy recordaron la carrera, la vida familiar y el duelo que el actor mantuvo desde la muerte de su esposa, Maleni Morales, en 2020
El especialista señala cuáles son dos las dos características que determinan la calidad de una amistad
Construir es una necesidad, pero también tiene un costo ambiental. La construcción es una de las actividades que contribuyen a las emisiones globales y uno de sus materiales fundamentales, el concreto, es responsable de aproximadamente el 7% de las emisiones mundiales de dióxido de carbonoFrente a una industria que durante décadas se apoyó en métodos y materiales tradicionales, dos jóvenes arquitectos se hicieron una pregunta: ¿se puede construir de otra manera y reducir, al mismo tiempo, su impacto ambiental?Los protagonistas de esta historia son Máximo Tettamanzi, graduado de Arquitectura en la Universidad de Buenos Aires, y Alyina Ahmed, arquitecta nacida en India y criada en Dubái.Aunque crecieron en extremos opuestos del mundo, sus caminos se cruzaron gracias a una beca para cursar un máster en la Architectural Association School of Architecture de Londres â??donde estudió Zaha Hadidâ??. Allí, al momento de elegir el tema de su tesis, decidieron enfocarse en un desafío concreto: cómo reducir la huella de carbono de la construcción.Durante su investigación se toparon con una disyuntiva que llamó su atención: ¿por qué en Emiratos Árabes Unidos, un territorio cubierto de desierto, se usa arena de otros países â??en especial de Malasia e Indonesiaâ?? para construir?"Es una paradoja, ya que Emiratos Árabes es mayormente desierto", señala Maximo Tettamanzi. Sin embargo, la explicación está en la composición del material. La arena del desierto está expuesta a erosión eólica, por lo que sus partículas son redondeadas. En cambio, la arena importada proviene de los ríos y está erosionada por el agua, lo que le da una forma irregular "estrellada" que permite que la mezcla se compacte correctamente."Cuando hacés concreto, la arena tradicional abraza la mezcla y se traba en las puntas. La del desierto no logra agarrarse y cuando se seca se desarma", explica. Es por eso que, aunque ese país está rodeado de arena, es inservible. O así lo parecía. Con una inversión de US$8000, que consiguieron a través de dos subsidios, comenzaron una investigación que los llevó a experimentar con aditivos. El objetivo fue estabilizar la mezcla y volver utilizable la arena del desierto. Probaron innumerables combinaciones, pero ninguna funcionaba.Hasta que llegó la pandemia.El confinamiento terminó impulsando el proyecto. Alyina Ahmed regresó a Dubái para pasar la cuarentena con su familia y convirtió el garage de su casa en un laboratorio improvisado. Empezó a probar con arena que sacaba de su jardín hasta que finalmente consiguió una fórmula que funcionó. "La mezcla se estabilizó y dejó de romperse", recuerda Tettamanzi, y agrega que el siguiente paso fue verificar con el laboratorio la resistencia del material y, sobre todo, si era comparable a la fuerza del concreto tradicional.Después de una espera que pareció eterna, recibieron las respuestas que esperaban: el material cumplía con los estándares necesarios. Académicamente, su máster estaba resuelto, pero el proyecto acababa de empezar. "Aprobamos la tesis, nos fue muy bien, pero nos quedamos enganchados con la idea y entusiasmados con la solución", resume.El hallazgo ofrecía un doble beneficio sustentable. Por un lado, reemplazaba arena importada por arena local, reduciendo costos logísticos y el impacto ambiental del transporte y la extracción fluvial. Por otro lado, la fórmula permitía disminuir un 50% la cantidad de cemento que se utiliza en la mezcla, uno de los materiales más contaminantes de la industria.En ese momento, se dieron cuenta de que su proyecto iba más allá del plano académico, ya que habían creado un material que realmente podría trascender.Más allá de una tesisLos jóvenes continuaron desarrollando la idea impulsados más por convicción que por una estrategia comercial. Es por eso que debían buscar validación externa para comprobar que el material tenía un lugar real en la construcción y así poder llevar el emprendimiento al próximo nivel. Aplicaron a incubadoras, a business acceleration programs y a exposiciones internacionales. Y en todos lados la respuesta era satisfactoria: "Nos aceptaban y eso nos entusiasmó cada vez más", relata el arquitecto.Lejos de conformarse con su mezcla, decidieron sumar un nuevo emprendimiento. En Emiratos Árabes, donde los recursos naturales son escasos, abundan principalmente dos elementos: la arena y las palmeras.Las palmeras producen dátiles, uno de los alimentos más consumidos de la región que genera grandes cantidades de residuos, ya que el carozo se descarta.A partir de esos desperdicios, Alhaan Ahmed, el hermano de Alyina, desarrolló un material para crear superficies: recolectó los carozos, los tostó, molió y los mezcló con distintas resinas, para luego aplicarlo a superficies y generar placas rígidas."Nos dimos cuenta de que teníamos puntos en común y que nos podíamos potenciar mutuamente. Por eso, en 2022, decidimos asociarnos", comenta. Así nació ARDH Collective. El nombre combina la palabra "ardh", que significa tierra en árabe, con la idea de un colectivo dedicado a investigar soluciones sustentables para la construcción y el diseño.El momento de la validaciónEn 2023 la validación externa se materializó: fueron invitados a Dubái Design Week, una de las ferias de diseño más importantes de Medio Oriente. "Muy humildemente armamos una instalación de bajo presupuesto que nos sirvió mucho para darnos a conocer y hacer networking", recuerda.Lo que no se esperaban era el nivel de repercusión que tendría el proyecto. El interés por la mezcla sustentable fue tal, que recibieron una invitación a Shark Tank Dubái: un programa de televisión en el que emprendedores presentan ideas a inversores."Había tres sharks interesados en invertir", cuenta Tettamanzi. Sin embargo, decidieron rechazar las propuestas. "Nuestro proyecto todavía estaba muy verde y las condiciones implicaban ceder gran parte de la empresa".Dos productos, un mismo objetivoEn 2025, con un negocio cada vez más tangible, fueron invitados nuevamente a la Design Week. Aunque la mezcla de concreto con arena del desierto ya estaba aprobada, todavía no la habían materializado. Es por eso que aprovecharon la exposición para finalmente aplicarla a un producto, en este caso muy relacionado con la cultura árabe. Crearon ladrillos decorativos, utilizados principalmente en fachadas, logrando patrones geométricos que filtran la luz y generan privacidad. "Funcionan como un tamiz: desde adentro podés ver hacia afuera, pero desde afuera hacia adentro se mantiene cierta intimidad", describe.No fue el único producto que presentaron en la feria. También llevaron el Date Form â??las láminas creadas con carozos de dátilesâ??, que pueden utilizarse como revestimientos o superficies para mobiliario, similares a paneles de melamina.Aunque actualmente usan la mezcla para crear ladrillos decorativos, el producto tiene un potencial mayor: "Es muy aplicable, por eso nuestro próximo desafío es testarlo para verificar su uso en otros niveles; para eso necesitaríamos asociarnos con una consultora o un grupo de ingenieros".¿Cómo será el rascacielos que reemplazaría a la segunda Torre Gemela de Nueva York?El futuro de la construcciónHablar sobre que la construcción es contaminante es sencillo. Lo difícil es cuestionar esta premisa, globalmente asumida, y buscar soluciones.Los ladrillos fabricados con arena del desierto son una solución mundial â??ya que la lógica del proyecto es trabajar con recursos localesâ?? y representan una idea capaz de modificar la manera en que se piensa la construcción."Lo que nosotros hicimos fue cambiar la mezcla a raíz de investigación y esfuerzo. Otras personas podrían llegar a equivalentes en otras partes del mundo y ojalá que suceda, porque ayudaría a reducir las emisiones", reflexiona.Actualmente, después de cinco años de su creación, el proyecto "evolucionó de una escala incipiente, con ingresos de algunos miles de dólares, a una operación que hoy se mueve en rangos de facturación anual de entre seis a siete cifras".Aunque no niega una posible expansión, el foco ahora está puesto en Emiratos Árabes Unidos. "Primero queremos consolidarnos en Dubái y expandirnos a otros emiratos. Hay muchísimo por hacer a nivel local", concluye.
Casi ocho de cada diez personas con jaqueca sufren una etapa de recuperación que se puede extender hasta 48 horas. Cuáles son las señales que pueden indicar que el episodio aún no concluyó