Quienes escribían las cartas temían generar incomodidad y no imaginaban cuánto alegrarían a la otra persona. Los resultados mostraron que ambas expectativas eran equivocadas.
La académica canadiense es considerada una de las voces más originales de la literatura contemporánea en lengua inglesa."Me considero más una artista de la imagen que de la palabra", sostiene.
Han Kang dejó de escribir durante un año. No sabía si volvería.La Nobel de Literatura 2024 habló del silencio que la llevó a entender la ficción.
La periodista uruguaya reunió apuntes personales escritos durante dos décadas y revisó episodios en Siria y Ucrania que había cubierto como cronista, incluida la decisión de no cruzar a Libia por temor
Ofrecían servicios a través de redes sociales. La investigación se lleva en Comodoro Py y la Cámara Federal porteña confirmó el procesamiento de dos acusados
Una forma de escritura que puede responder al deseo de expresar individualidad.
Para algunos, la inteligencia es una habilidad innata. Para otros, puede ser adquirida mediante esfuerzo, constancia y aprendizaje. ¿Cuál de los dos grupos tiene razón? ¿Es posible adquirir inteligencia por cuenta propia? De acuerdo con académicos de la editorial de la Universidad de Harvard, sí. Para estos profesionales existen hábitos, comportamientos, decisiones y actitudes que ayudan a trabajar la inteligencia.En el libro Make it stick: The Science of Successful Learning (La ciencia del aprendizaje exitoso), tres eminencias del área de la psicología y la investigación, Peter C. Brown, Henry L. Roediger III y Mark A. McDaniel, dan recomendaciones para mejorar la capacidad cerebral, la agilidad, la memoria y, como consecuencia de estas, ser más inteligente.En el caso de Mark A. McDaniel, reconocido especialista en el campo de la psicología cognitiva y la educación, este ha dedicado gran parte de su carrera a investigar el concepto de la "práctica espaciada". Se trata de una técnica de estudio que consiste en repartir las sesiones de repaso a lo largo del tiempo, en lugar de concentrar todo el contenido en una única sesión intensiva de última hora. McDaniel demostró en sus escritos que el intervalo de tiempo en el que se practica un concepto o habilidad tiene un impacto significativo en la retención y recuperación de información a largo plazo. Esa misma idea ha revolucionado la forma en que los educadores diseñan sus planes de estudio y ha ayudado a miles de estudiantes a mejorar su rendimiento académico. Por eso el autor considera que "aprender sin esfuerzo es como escribir en la arena: hoy está y mañana ya no". Además de esa cita, en el bestseller que escribió junto con sus colegas deja otras frases destacadas sobre el proceso de aprendizaje:"Uno de los mejores hábitos que un estudiante puede cultivar es la autoevaluación regular para recalibrar su comprensión de lo que sabe y lo que no sabe"."Somos malos jueces para saber cuándo aprendemos bien y cuándo no". "Cuando no nos sentimos productivos nos vemos atraídos por estrategias que parecen más fructíferas, sin darnos cuenta de que los beneficios de estas suelen ser temporales"."Nos sentimos atraídos por las narrativas que mejor explican nuestras emociones. De esta manera, los recuerdos que organizamos de forma significativa son los que mejor recordamos".4 recomendaciones de los expertos para trabajar la inteligenciaPara volverse más inteligente hay que armarse de paciencia. Las técnicas descritas por los tres académicos en la publicación de Harvard University Press destronan aquellos métodos de estudio tradicionales (como subrayar o releer) que, según explican, "crean una falsa sensación de dominio". Para ellos, el aprendizaje duradero requiere esfuerzo y dificultades deseables.Basándose en descubrimientos recientes en psicología cognitiva y otras disciplinas, los tres expertos describen a las siguientes como técnicas efectivas y consolidadas para trabajar el aprendizaje, la memoria y la inteligencia.1. Practicar la recuperaciónReleer apuntes es, según los autores de Make It Stick, una de las estrategias más usadas y menos eficaces. Lo que sí funciona es intentar recordar la información sin mirarla, ya sea con tarjetas, preguntas de autoevaluación o explicando el tema en voz alta. Ese esfuerzo por "sacar" el dato de la memoria lo fija mejor, y los errores cometidos en el intento ayudan a detectar qué falta reforzar.2. Espaciar el tiempo de estudioLas maratónicas horas de estudio previas a rendir un examen pueden funcionar en el corto plazo, pero no necesariamente ser efectivas si lo que se busca es retener ese conocimiento. Los investigadores Henry Roediger y Mark McDaniel, coautores del libro junto con Peter Brown, recomiendan repartir las sesiones en el tiempo y retomar el material cuando ya empezó a olvidarse. Esa pequeña dificultad obliga al cerebro a reconstruir lo aprendido y vuelve el recuerdo más duradero.3. No dedicarse solo al estudio de un tema Practicar un solo tipo de ejercicio hasta el cansancio da la sensación de avanzar rápido, pero limita lo que realmente se aprende. Alternar temas o habilidades dentro de una misma sesión entrena la capacidad de distinguir qué estrategia corresponde a cada problema. Se siente más lento y desordenado, pero el aprendizaje resulta más flexible y se transfiere mejor a situaciones nuevas.4. Elaborar y conectar con lo que ya se sabeExplicar una idea con palabras propias, buscar ejemplos o vincularla con conocimientos previos y experiencias personales es lo que el libro llama elaboración. Cuantos más lazos se tejan entre la información nueva y lo que ya está en la memoria, más sólido y accesible será el nuevo conocimiento, y mayor la capacidad de aplicarlo y combinarlo con otros conceptos.
La música de las esferas lleva a Yamila Bêgné hacia una narrativa marcada por la acción, la ciencia y la justicia por mano propia. La novela explora las tensiones entre lo racional y lo inconsciente, lo femenino y lo masculino, y el amor y el desamor. La escritora también habla sobre el lenguaje, el proceso creativo y la necesidad de desaprender para escribir una nueva novela.
En 1836, Larra diagnosticó por qué España no podía tener una literatura nacional.Su respuesta fue una frase que resume toda una época: escribir en Madrid era llorar.
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Una cuarta parte de las solicitudes de incorporación de cambios generadas con IA se consideran de calidad deficiente
La editorial canadiense Bóreal confirmó en un comunicado que el escritor haitiano-canadiense Thélyson Orélien había utilizado herramientas de inteligencia artificial (IA) para escribir su novela C'était ça ou mourir, pese a que el autor lo desmintió en varias ocasiones, y da por terminada su relación profesional con el escritor. La novela había sido lanzada en Francia por el sello Grasset y llegó a figurar entre las obras finalistas de dos prestigiosos premios: el Goncourt y el Renaudot (que fallan el mismo día: el primer martes de noviembre). A finales de septiembre, por las denuncias en contra de Orélien, fue retirada del Goncourt."Nuevos elementos, confirmados en los últimos días, indican que se usó inteligencia artificial en el proceso de escritura de C'était ça ou mourir, pese a que el autor nos había asegurado en repetidas ocasiones que nunca había recurrido a ella para la creación de su novela", informa la editorial en su nota con fecha de ayer. Ya no se reimprimirán más ejemplares. View this post on Instagram La novela fue un éxito de ventas -solo en Francia llegó a vender más de cien mil ejemplares- y había sido contratada en más de veinte países. Llegó a ganar el Premio de Novela de la cadena comercial Fnac. Hace una semana, Bóreal había expresado su apoyo a Orélien. "La editorial no tiene que exigir pruebas a los autores, sino mantenerse a su lado, y eso es lo que hacemos", había afirmado.La polémica surgió después de acusaciones de la cuenta de X Balance ton Claude, que sostuvo haber detectado un uso masivo de IA en la novela. Al negar las acusaciones, Orélien denunció "motivaciones racistas". El libro está protagonizado por un profesor de historia y geografía que huye de la violencia de Puerto Príncipe en Haití y atraviesa varios países de América Latina hasta llegar a Canadá.Ante las dudas y después de que el autor anunciara que no aportaría más información, la editorial inició por su cuenta "un análisis externo exhaustivo de todas las versiones de trabajo de la novela" en la que se hallaron "rastros de etiquetas de inteligencia artificial en los metadatos de algunos documentos". "Seguimos sin saber hasta qué punto se utilizó la IA en la creación de C'était ça ou mourir, y probablemente nunca tendremos una respuesta definitiva al respecto", admitieron los responsables del sello canadiense. "Sin embargo, la cuestión fundamental para nosotros es la confianza entre autores y editores", agregaron.Esta semana, Orélien insistió en que había utilizado la IA solo "en el proceso creativo para la investigación histórica" de su obra. "Se lo he explicado todo a las personas de mi entorno, pero por el momento no creo que mis palabras cuenten para nada -dijo al diario francés Libération-. Pero ni una sola frase de este libro fue creada por una máquina, ni el significado ni la estructura de una historia que sale de mis entrañas".Por otro lado, el autor reconoció que había plagiado artículos y poemas años atrás; achacó el cuestionable método a la imprudencia juvenil. En una carta difundida a mediados de octubre, calificó aquellos episodios de "errores inaceptables".A finales de septiembre, la Academia Goncourt retiró la novela del certamen, después de que análisis realizados con el detector de IA Pangram señalaran una probabilidad del 100% de que contuviera texto generado por computadora. Autores como Marcel Proust, Simone de Beauvoir, Marguerite Duras, Amin Maalouf y Pierre Lemaitre ganaron el Goncourt.Los responsables del Premio Renaudot aún no informaron si la novela de Orélien seguirá entre las finalistas. Mientras tanto, el escritor Jean-Paul Enthoven, en competencia por el mismo premio por Dictionnaire amoureux du bonheur, fue acusado de plagio por el filósofo Frédéric Schiffter. Varios pasajes de la obra de Enthoven presentan "desconcertantes similitudes" con obras publicadas por Frédéric Schiffter hace más de diez años. Enthoven reconoció que no había citado suficientemente al filósofo y prometió que repondrá "las comillas donde deben estar" en una próxima edición.
El autor discutió una idea muy instalada sobre la educación y el conocimiento.Su definición de cultura partía de una capacidad bastante más cotidiana que acumular títulos o lecturas.
RÍO DE JANEIRO (Enviado especial).- Allá arriba, en ese rinconcito azul y amarillo que sobresale en medio de un Maracaná copado por 70.000 hinchas de Vasco, los 4000 de Boca festejan y se abrazan como en los viejos tiempos. Saltan, cantan y descargan toda la tensión de una noche inolvidable. El equipo acaba de meterse otra vez en una final continental. En este caso, en la definición de la Copa Sudamericana. Y lo consiguió en una de esas noches que quedan para siempre.Boca sufrió hasta el final, pero cuando el partido parecía pedir un héroe apareció Leandro Paredes. El capitán, que había entrado en el segundo tiempo, sacó un remate desde afuera del área, encontró la complicidad de Léo Jardim y terminó inclinando una serie que parecía destinada a los penales. Porque para ganar partidos así también hace falta eso: carácter, jerarquía y, por qué no, un poco de suerte.No es un título. Tampoco es la Libertadores. Pero es Boca nuevamente en una definición, después de una noche de esas que explican buena parte de su historia copera. Y justo en el mismo estadio en el que se le escapó la Libertadores de 2023, donde apenas había podido ganar una vez y al que esta vez llegó contra las cuerdas, obligado a remontar el 0-1 sufrido en la Bombonera.Se fue con una de esas victorias que agrandan todavía más esa leyenda. Una clasificación trabajada, sufrida, acaso impensada por momentos, pero también cargada de ese componente emocional que tantas veces acompañó a Boca en sus grandes noches.La fiesta seguirá en las playas de Copacabana, en los bares de Barra da Tijuca y en distintos puntos de una ciudad que, por unas horas, volverá a hablar de Boca.El 21 de noviembre, Boca irá a Barranquilla en busca de la consagración de la Copa Sudamericana. Del otro lado podría aparecer Atlético Mineiro, que goleó 3-0 a City Torque y este miércoles definirá la serie en Uruguay. La final caerá en medio de la definición del Clausura y de la Copa Argentina. Ya habrá tiempo para hacer cuentas, administrar piernas y mirar el calendario. Esta noche, nada de eso importa demasiado. Boca vino a Río con una misión y la cumplió. Sobrevivió a una serie que había empezado torcida y le avisó al continente que está de regreso. De la mano de Rodolfo Arruabarrena, después de tantos golpes y tantas frustraciones, volvió a sentirse a Boca.Boca tardó muy poco en hacer lo que había ido a buscar. Necesitaba un gol que igualara la serie y bajara un poco el ruido de un Maracaná que rugía como en una final. Vasco había preparado un recibimiento con banderas, mosaicos y un cotillón imponente, pero Boca no había viajado a Brasil para ser parte del decorado. Salió bien arriba, movió rápido la pelota y buscó desde el inicio a Sebastián Villa y Leonel Flores, dos puntas lanzados mientras el equipo brasileño todavía intentaba acomodarse.El gol llegó de pelota parada. Lautaro Blanco tiró el córner y Lautaro Di Lollo apareció en el área para ganarle de arriba a Santiago Sosa y vencer a Léo Jardim. El grito de los hinchas de Boca tardó unos segundos en bajar desde lo alto del estadio y se escuchó fuerte. Fue también un mensaje: Boca no había ido solamente a empatar la serie. Quería ganar el partido.El 1-0 cambió todo. Vasco quedó obligado a salir y el partido se abrió de golpe. Los dos tenían motivos para mirar el arco de enfrente y durante varios minutos jugaron como si el mediocampo no existiera. Rodolfo Arruabarrena y Pedro Emanuel pedían calma desde afuera, pero adentro no había tiempo para respirar. Boca atacaba con espacios. Vasco respondía. Y el Maracaná, que había empezado a puro grito, empezó a jugar también su propio partido.Después de un par de avisos por lado, los dos entendieron que había que bajar el ritmo. Milton Delgado empezó a seguir más de cerca a Alan Lescano, Miguel Merentiel tapó mejor la salida de Santiago Sosa y Boca empezó a manejar los tiempos con más inteligencia. Vasco, en cambio, comenzó a apurarse y también a quedar más expuesto.Así llegaron las mejores chances de Boca: Villa primero, con un remate que tapó Léo Jardim, y Merentiel después, tras una asistencia del colombiano que lo dejó con espacio y tiempo para definir.El buen primer tiempo de Boca hizo olvidar rápido la ausencia de Leandro Paredes, que ingresó, llamativamente, justo en el momento más caliente del partido, cuando Vasco apuraba con el buen ingreso de Brenner Marlos y Marino Hinestroza. El capitán, que jugó con apenas 11 días de recuperación de un desgarro, se paró casi como líbero y Boca perdió así un hombre en el medio, una señal que también invitó a Vasco a venirse.Justo antes del cooling break, que podía servirle a Boca para acomodar las piezas, llegó el descuento de José Luis Rodríguez, que encontró una pelota suelta en el área y sacó un latigazo cruzado. A partir de ahí, casi todo fue de Vasco. Pero Boca aún no había usado su milagro. Y lo encontró en el cierre, con ese disparo de Paredes desde 25 metros que Léo Jardim terminó metiendo en su propio arco.Resistiendo, aguantando y encontrando la forma de torcer la historia cuando todo parecía escrito: a lo Boca.Lo mejor de Vasco da Gama vs. Boca
"En un simple viaje en ascensor puede caber un universo entero". Así comienza la sinopsis de Una travesía en ascensor (Editorial Autores de Argentina), el nuevo libro del escritor argentino Gabriel Abolsky. Publicado en septiembre de 2026, combina relatos de ficción con humor y reflexiones sobre el comportamiento humano.En diálogo con LA NACION, el autor detalló cómo fue su proceso de escritura y qué lo inspiró a la hora de sentarse a crear su primer libro. "No busco que todo sea verídico, sino verosímil: que el lector acepte las reglas del relato y me conceda esa suspensión de la incredulidad", señaló.Abolsky, oriundo de Buenos Aires, también adelantó lo que le depara el futuro de cara a nuevas obras: "Este es el primero de cuatro. El segundo ya está en la editorial, y tengo que terminar de corregir el tercero y el cuarto para enviarlos. Todos son cuentos cortos, pero con características diferentes". â??¿Cómo surgió la idea de escribir "Una travesía en ascensor"? ¿Tuviste una experiencia concreta que disparó la escritura? â??El punto de partida fue una idea más que un episodio concreto: quería escribir sobre la elasticidad del tiempo subjetivo. Hay acontecimientos intensos que recordamos como si hubieran transcurrido en cámara lenta; en cambio, una espera larga e intrascendente puede borrarse de la memoria como si no hubiera pasado nada y el tiempo hubiese volado. Me interesaba llevar esa diferencia al extremo. â??¿Los relatos nacieron como historias independientes o desde el comienzo lo imaginaste como un libro que los compilara?â??Desde el principio lo imaginé como un libro. Los primeros 27 cuentos son recuerdos que desfilan ante mí con una lentitud exasperante durante los diez segundos que tarda en cerrarse la puerta del ascensor. El último invierte el mecanismo: allí aparece la ansiedad de que el tiempo pase rápido. Son relatos independientes, pero con cierta continuidad de conceptos, personajes y trama. Quería que fueran amenos y que, de vez en cuando, dejaran alguna idea para pensar.â??¿Por qué elegiste el ascensor como imagen central?â??Me gustó el contraste entre el ascensor, un vehículo que hace viajes rutinarios y breves, y la idea de una travesía que evoca aventuras, caminos e incertidumbre. En esos pocos segundos de un recorrido cotidiano puede desplegarse una experiencia subjetiva inmensaâ??¿Cómo te diste cuenta de que el libro estaba terminado?â??Primero tuve que darme cuenta de que estaba escribiendo un libro. Al principio enviaba un cuento diario a un pequeño círculo de amigos y familiares. Un día mi padre me escribió: "Hoy no mandaste ninguno, extraño el cuento diario". Ahí me imaginé lo que habrá sentido Scheherazade (personaje de Las mil y una noches): había creado una expectativa y tenía que seguir contando. Entonces le pedí a la escritora Silvina Marsimian que corrigiera mis textos y me enseñara técnicas del oficio, por si algún día se convertían en un libro. Me di cuenta de que ese libro estaba terminado cuando los cuentos nuevos empezaron a pedirme otros temas y otro tono. La escritura continuó, pero ya era otro proyecto. El segundo libro, de cuentos con un humor algo más oscuro, está en edición; también estoy trabajando en una colección de ficción histórica y otra sobre engaños y golpes bajos.â??¿Cuánto hay de observar la realidad y cuánto de ficción en los personajes y las situaciones que aparecen en el libro?â??Hay de todo. Algunos relatos son anécdotas 99% reales; otros son 100% inventados. No busco que todo sea verídico, sino verosímil: que el lector acepte las reglas del relato y me conceda esa suspensión de la incredulidad. Confieso que las apariciones de [Jorge Luis] Borges, el Dalai Lama, los Beatles y Richard Feynman son ficticias, pero, por fortuna, hasta ahora ningún lector me pidió pruebas.â??¿Cuál es tu método para escribir? ¿En quién te inspirás?â??A veces parto de la frase inicial. Por ejemplo: "Nuestro perro no sabía que era perro. Nunca lo supo", de "El pacto". Otras veces parto del remate, como en "Chantas": "Yo me quedo con el astrólogo. Nos da el mismo resultado que el asesor financiero pero nos cobra la décima parte". Empiezo a escribir cuando ya tengo la idea bastante formada. En los cuentos cortos que hago, prefiero saber hacia dónde voy; no me gusta que el texto navegue sin brújula. Después viene el trabajo de ajustar y revisar. Una vez me preguntaron cuánto tardo en escribir una página. Respondí que dependía del tamaño de letra que estuviera usando. Hablando en serio, escribo rápido porque la idea ya está formada en mi cabeza. Según Silvina, eso se nota en los diálogos, que resultan ágiles y naturales.â??¿Qué tipo de lector sos? ¿Qué libros o autores sentís que dejaron marca en tu forma de escribir? â??Leo libros de temas variados, aunque no todos los termino. Pero los abandono con tranquilidad porque me tomo en serio un consejo de Borges: "Si un libro les aburre, déjenlo; no lo lean porque es famoso, no lean un libro porque es moderno, no lo lean porque es antiguo". Por ejemplo, no sé cuántas veces intenté leer Ulises, de James Joyce, en inglés y en castellano. Siempre lo abandoné a las pocas páginas. Entre mis influencias literarias están Borges, Bioy Casares, Cortázar y Horacio Quiroga, a quienes dediqué algunos cuentos; también Abelardo Castillo, Fontanarrosa, Sarmiento, Poe, Elías Canetti, Dostoievski y Kafka, entre otros. Pero no solo me influyeron escritores: también creadores como Chaplin, Monty Python y Benny Hill, que me enseñaron mucho sobre el humor, el ritmo y la sorpresa.
El escritor canadiense Thélyson Orélien negó que una máquina haya creado frases de C'était ça ou mourir. Sin embargo, reconoció haber plagiado textos y pidió disculpas. La polémica llevó a la Academia Goncourt a retirarlo de su lista de aspirantes al prestigioso premio francés.
El autor dejó una particular reflexión sobre la literatura durante una entrevista televisiva en 1999, cuando ya era reconocido por Los detectives salvajes.Qué quiso decir con una frase en la que contrapuso el placer de leer con el esfuerzo y el sufrimiento que implica escribir.
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En un momento en que la adopción de la IA se extiende cada vez más, la pregunta ya no es si esta tecnología va a transformar el trabajo. Eso ya está ocurriendo y empieza a hacerse visible en las tareas cotidianas de millones de personas. El desafío ahora pasa por entender qué habilidades humanas debemos seguir cultivando, dónde se está concentrando el verdadero valor económico de la IA y qué tareas conviene no delegar por completo, porque todavía requieren criterio, supervisión y responsabilidad humana.Douglas Levin conoce esa transformación desde distintos ángulos: fundó Black Duck Software -una plataforma líder en seguridad de código abierto, cumplimiento de licencias y gestión de código, que fue adquirida por Synopsys por unos US$565 millones-, estuvo en puestos de alta dirección de Microsoft y, actualmente, es investigador ejecutivo en Harvard Business School y asesor académico en la Facultad de Derecho de Stanford. Su trabajo enfocado en inteligencia artificial, ciberseguridad, blockchain y estrategia tecnológica le permite analizar el impacto de estas tecnologías no solo desde una perspectiva técnica, sino también desde el punto de vista de los negocios, las organizaciones y la educación.Durante su visita a la Argentina, dictó clases sobre cómo construir y escalar compañías AI-native en el IAE Business School y conversó con LA NACION sobre el presente y futuro de la IA. Para competir con Meta. OpenAI presentó Dots y los nuevos agentes fallaron repetidamente- Se habla muchísimo de quién tiene el mejor modelo de IA. ¿Estamos enfocándonos en el lugar equivocado? ¿Dónde creés que se está concentrando realmente el valor económico de la IA en este momento? - Personalmente, me preguntan constantemente qué herramienta de IA uso y cuál es el mejor modelo. Y la respuesta es que el escenario cambia todo el tiempo. La IA está actualizándose constantemente, por lo que la vida útil de cualquier tecnología es muy corta. Creo que lo importante es probar distintos tipos de tecnología y encontrar un buen mix de inteligencias artificiales. La experimentación es un principio fundamental en la IA, tenés que investigar constantemente cosas nuevas, porque hoy Claude puede ser la mejor, pero mañana ChatGPT puede superarlo y así sucesivamente. Además, algunos modelos son mejores en ciertas tareas: yo pienso que Claude es un poquito mejor escribiendo que OpenAI y considero que OpenAI es mejor en matemática que Claude. Por otro lado, creo que el valor económico se concentra en la supervisión humana, lo que suelen denominar human in the loop. También son importantes los workflows de trabajo, esos procesos o tareas concretas dentro de una organización que pueden ser reemplazadas o automatizadas con IA. Y, por último, la IA que se use también es importante, ya que habrá funciones que algunos modelos tendrán y otros no, por lo que hay que mantenerse actualizado con las capacidades que van lanzándose al mercado.- Recientemente hubo muchos ataques de agentes de IA, desde Hugging Face hasta los incidentes de OpenAI a Medicare en Australia. ¿Qué pensás de esto? ¿Creés que los agentes de IA se podrían descontrolar? - Ha habido una gran variedad de incidentes, la mayoría vinculados a los LLM que han salido de sus límites y que penetraron en empresas cuyas defensas no estaban preparadas para tecnologías de estas características. Estos agentes extraen datos, han sido diseñados para alimentarse justamente de ellos; los integran en su sistema y los utilizan para volverse cada vez más inteligentes.Pero hay una pregunta que aún no ha sido respondida y tiene que ver con si esto fue intencional o no. En la mayoría de los casos, las empresas expresaron que fue un accidente; sin embargo, fueron diseñados para intentar extraer tantos datos como sea posible; al mismo tiempo, al decir que no fue voluntario, evitan demandas o juicios. Otra pregunta que surge en este contexto tiene que ver con la posibilidad de que estos agentes puedan crear daños existenciales. ¿Penetrarán laboratorios nucleares, crearán armas biológicas o usarán sistemas de defensa para atacar a las empresas? Aunque todavía no se ha visto algo así, son posibilidades a futuro y la pregunta que hay que hacerse es si podemos poner límites a ese tipo de comportamientos. En esta fase, con el nivel actual de IA generativa en que nos movemos, previo al de la AGI (Inteligencia Artificial General) o la superinteligencia, las medidas de protección que existen permiten colocar a estos agentes en un lugar que los limite. - ¿Creés que podemos llegar a una inteligencia artificial general o a una superinteligencia? - Sí, en dos o tres años tendremos AGI, no hay dudas sobre ello. Algunos creen que ya estamos en un estadio de AGI, por la independencia que tienen actualmente los agentes, pero la superinteligencia es algo muy diferente. Se trata de una etapa donde sistemas de IA pueden programar a otros sistemas de IA muy grandes. Alarma mundial. Así es el código "moralmente vinculante" que firmaron Trump y los gigantes de la IA- ¿Creés que eventualmente la IA podría volverse consciente?- No puedo responder eso, pero sí sé que hay empresas como Neuralink -compañía de Elon Musk- y muchas otras que están intentando poner inteligencia artificial en el cerebro y creo que eso será un primer paso. La conciencia tiene muchos elementos; uno es el conocimiento de uno mismo; otro es la conciencia de otras cosas en y alrededor de uno mismo; luego, está el autodeterminarse. - Muchos ejecutivos de empresas de IA han alertado por el avance de esta tecnología y las posibilidades de exterminio de la humanidad. ¿Qué pensás de estas predicciones? ¿Creés que la IA tiene el potencial de eliminar a la humanidad?- Es importante entender las circunstancias en las que los CEO están hablando de estas amenazas existenciales. En primer lugar, estos ejecutivos no quieren ser juzgados o regulados por los gobiernos y, por eso, tienen que reconocer públicamente que no están dispuestos a crear estos eventos apocalípticos. En otras palabras, están cubriéndose a sí mismos, tratan de protegerse. En segundo lugar, hay que tener en cuenta que las compañías de IA más importantes, especialmente Anthropic, están planeando salir a la Bolsa. Como parte de ese proceso, se debe hacer un reporte público de potenciales riesgos, para protegerse en caso de que algo así ocurra. De todas formas, más allá de las circunstancias que los rodean, vale decir que estas posibilidades son reales. En definitiva, cuando uno analiza todo en conjunto, se podría decir que existe la posibilidad de un daño existencial, pero que es más probable que ocurran accidentes de menor escala, filtraciones de datos e incidentes aislados. - ¿Cómo pensás que seguirá cambiando el trabajo con la creciente adopción de la IA?- Desde la irrupción de esta tecnología en el mundo laboral, la gente experimenta productividad. Muchos usuarios usan la IA, no como un buscador de internet, sino en un nivel muy avanzando: están creando imágenes con IA, concretando tareas que antes demoraban días o semanas, y que hoy resuelven en horas. Con eso dicho, hay algunas industrias que son claramente más productivas, donde estamos viendo cambios en los modelos de negocios. Un buen ejemplo es el mundo del marketing y la comunicación, donde la gente está adoptando IA generativa, usando productos y aplicaciones para apoyarse en sus tareas, por lo que su productividad está creciendo. Por su parte, las empresas están compensando cada vez más a las personas productivas que usan IA y, especialmente, a aquellas que se han entrenado en esta tecnología. Esto continuará diferenciando a los empleados y, con el tiempo, habrá firmas que tengan más y más concentraciones de personas que se han capacitado y usan esta tecnología, y menos cantidad de gente que no la usa. "Estamos haciendo campañas 100% prompteadas, sin prender cámaras". El detrás de escena de una industria que se reinventa- ¿En qué industrias pensás que tiene especial potencial la IA? - La primera industria que ha palpado los beneficios de la IA son los ingenieros que desarrollan software en compañías de tecnología. Fueron también los primeros en desplazar grandes cantidades de personas de su empresa, por la ganancia en productividad que percibieron.Aunque no es la única industria que ha advertido las ventajas de la IA; existen muchas firmas legales que se han convertido en empresas nativas de IA, ubicadas en Nueva York, Boston, Silicon Valley y San Francisco. Tienen menos abogados trabajando, porque están siendo reemplazados por IA; modelos de lenguaje que pueden hacer contratos, firmar acuerdos, escribir textos más rápido y, hasta en algunos casos, mejor. Obviamente, siempre se puede discutir la cuestión de calidad; además, vale decir que siempre se necesitarán abogados, pero con la IA se precisarán menos. Creo que el campo de tecnología se beneficiará especialmente de la productividad de la IA, aunque los empleados no van a desaparecer. Las empresas seguirán teniendo miles de empleados, pero ya no cientos de miles.- ¿Qué capacidad o habilidad humana estamos delegando en las herramientas automatizadas, que corremos el riesgo de perder?- Cada vez escribiremos menos y menos; la IA reemplazará la escritura. Los idiomas son algo muy hermoso, que han permitido crear poesía y tantas obras. En lugar de eso, vamos a hablar cada vez más con una computadora o un celular, que transformará lo que le digamos en texto escrito. De hecho, ni bien salió a la luz ChatGPT, uno de los primeros usos que la gente le dio fue escribir poesía. - Hemos hablado de las tareas que recomienda no delegar nunca a la inteligencia artificial. Si tuviera que señalar algunas habilidades que vale la pena cultivar especialmente en esta nueva era, ¿cuáles serían? - Soy un convencido de que es importante preservar las habilidades de escritura. Muchas veces me levanto a la madrugada y escribo para mi blog con una pluma con tinta, porque quiero preservar esa habilidad. Luego envío a modelos de IA mi trabajo, para que mejore mi gramática y ortografía, pero siempre empiezo escribiendo yo, a mano. - Desde tu trabajo en Harvard, ¿hacia dónde dirías que está avanzando la inteligencia artificial?- Harvard cuenta con 13 escuelas y la mayoría de ellas consideran que las inteligencias artificiales generativas son partners, no están pensadas para reemplazarnos en las actividades. El trabajo académico puede ser muy exigente, pero el camino es usarla como un medio que te ayude a mejorar tu tarea, no como algo que te reemplace. Algunos profesores tienen una mirada distinta y no permiten usar la IA en clase; otros sí la permiten, pero advierten que van a ser muy críticos a la hora de evaluar. Más allá de las posturas de los profesores, los estudiantes son inteligentes, saben qué es apropiado hacer y, además, la mayoría de ellos quiere tener la mejor educación posible. Saben que usar una IA en algunos casos puede ser tramposo, por lo que buscan utilizarla como un copiloto, un ayudante o editor, pero no en reemplazo de sus tareas de estudiantes. - ¿Hay alguna cuestión en relación a la IA que te preocupe especialmente y que pienses que habría que prestarle atención? - Pasé mucho tiempo trabajando con estudiantes creando startups, y no solo con alumnos, también en la comunidad de emprendedores, tanto en Boston como en Cambridge y también en Palo Alto, porque también doy clases en la Universidad de Stanford, y justamente me preocupa algo de este sector: las empresas que son exitosas con la IA están levantando cientos de millones de dólares, pero las startups y las pequeñas empresas enfrentan dificultades para financiarse. En este sentido, pienso que habrá una especie de depuración, con muchas empresas que desaparecerán del mercado en los próximos meses y años, porque no lograrán conseguir financiamiento. Y esos pequeños emprendimientos son nuestro futuro.
En la calle Alcalá 96 una placa recuerda que en la séptima planta vivió el poeta sus últimos tres años
Esta disciplina asocia esa forma de escritura a mano con el deseo de diferenciación y la creatividad. Un experto reveló todos los detalles
La autora publicó su primera novela en 2021, después de cuatro décadas de espera y nueve rechazos editoriales. Ventisca y Las almas feroces la consagraron con historias que exploran conflictos íntimos y sociales.En el Filba 2026, explicó por qué no considera que el policial sea el centro de su literatura y volverá a presentarse el domingo.
Al observar un apunte manuscrito, resulta frecuente hallar párrafos donde las letras mayúsculas y minúsculas se alternan sin seguir las normas gramaticales convencionales. Esta particularidad, lejos de ser un error atribuible a la velocidad o a la falta de práctica en la era digital, esconde significados profundos sobre el comportamiento humano. Según los expertos, esta forma irregular de escritura funciona como una marca personal que permite deducir facetas del carácter, la estabilidad emocional y la identidad de los individuos.La grafología, disciplina que analiza los trazos para descifrar la personalidad, sostiene que este rasgo constituye un indicador claro de una ruptura con lo tradicional. Quienes adoptan esta modalidad de escritura manifiestan una incomodidad implícita hacia las estructuras rígidas y las normas impuestas. En el plano psicológico, esto se traduce en una necesidad de diferenciación, perfilando a menudo a sujetos con inclinaciones creativas, artísticas o inconformistas que buscan nuevos lenguajes expresivos. El acto de escribir, que involucra funciones cognitivas complejas para ordenar y sintetizar ideas, se convierte así en un canal de desahogo.El grafólogo Federico Carelli explicó en su canal de YouTube que esta mezcla señala una tendencia a la rebeldía o una búsqueda constante de diferenciación. Los especialistas coinciden en que este hábito demuestra creatividad y originalidad, lo que denota una mentalidad innovadora y flexible. Asimismo, la alternancia de cajas refleja una agilidad mental sobresaliente, donde la mano intenta seguir el ritmo acelerado de las ideas que fluyen en la mente. No obstante, existe una carga emocional significativa detrás del trazo; este estilo aparece frecuentemente en contextos de ansiedad, prisa, euforia o conflictos internos, y opera como una vía de escape inconsciente para las tensiones acumuladas.Este rasgo no debe analizarse como un indicador absoluto ni patológico. La ciencia sostiene que la escritura es un acto expresivo dinámico que depende del estado de ánimo momentáneo del autor. Por tanto, los cambios abruptos en la grafía podrían ser, en ciertos casos, señales de una identidad en construcción o de un desequilibrio emocional temporal. Sin embargo, no siempre existe una explicación psicológica compleja. En muchos escenarios, la práctica simplemente responde a la imitación de modas populares en redes sociales o a la influencia del entorno comunicativo cercano.Desde una perspectiva profesional, la consulta sobre si es necesario corregir esta práctica tiene una respuesta negativa generalizada. La grafología no clasifica esta irregularidad como algo intrínsecamente negativo; solo se interpreta como un rasgo de atención si se combina con otros patrones erráticos o conductas compulsivas. Si bien no requiere cambios en el ámbito privado, los expertos sugieren evaluar la adecuación del estilo si este interfiere en contextos formales como documentos oficiales o actas, donde el orden es esencial para la comunicación efectiva y la legibilidad necesaria en el ejercicio de las tareas profesionales y administrativas cotidianas.Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.
La actriz reavivó la controversia musical con una contundente publicación en X, mientras se prepara para una nueva etapa de su carrera
Una historia familiar (Random House, $34.999), la nueva novela del escritor Daniel Guebel (Buenos Aires, 1956), tiene un introito jamesiano en que el narrador alude al pacto entre tía y sobrino que, gracias a la desobediencia, da origen al libro: "Esta es una historia de muertos que arden en mi memoria, la belleza esquiva y atroz de los difuntos, y la contó hace unos veinte años mi tía Blanca". El relato abarca exilios (desde Lanóvetz o Krémenets hasta Santiago del Estero, y de Buenos Aires a Nueva York), matrimonios, enfermedades, nacimientos y empresas de una familia judía, a lo largo del siglo XX."Durante una cena, Blanca contó una historia que empezaba con sus abuelos huyendo de Europa, seguía con ellos y con sus padres en la Argentina y luego se desarrollaba en Estados Unidos -dice Guebel a LA NACION-. Era una historia de amor y dolor y locura y muerte, una historia de resignaciones e incomprensiones. Lo extraño era que cuanto más sufrimientos incluía su relato, más distanciada parecía de lo que contaba. Percibí la cualidad de esa distancia como un valor, y en la versión final del libro ya no es Blanca quien narra sino una tercera persona que la incluye como protagonista y a la vez conserva su voz". Cuando su tía leyó una versión del libro, le pidió a Guebel ("un escritor respetable", lo definió) que no la publicara hasta que murieran todos los mencionados. "En ese pedido estaba a la vez el pudor o la vergüenza de parecer una chismosa, cuando nada en su actitud la hacía parecer eso, pero sobre todo quería evitar que la leyera el demente de su cuñado, a quien le tenía terror -explica Guebel en referencia a Ariel, uno de los personajes más desopilantes de Una historia familiar-. El miedo no es sonso. Respeté su pedido, pasaron los años y el tiempo de la espera terminó. Sentí la publicación como una despedida afectuosa, aunque Blanca detestara el libro, o le doliera".También se acaba de publicar Todo lo que usted siempre quiso saber sobre su escritor argentino favorito y nunca se atrevió a preguntar (Interzona, $ 26.900), compilación que hizo con Nancy Giampaolo de anécdotas sobre Borges, Bioy Casares, Puig, Fogwill, Piglia, Aira y Laiseca contadas por Esther Cross, Luisa Valenzuela, Luis Gusmán, Daniel Link, Gonzalo Garcés y Ariel Magnus, entre otros confidentes.-¿Una historia familiar integra una serie con tus otros libros sobre el judaísmo?-¡No escribí libros sobre judaísmo! Si un editor decidiera cambiar el título de El hijo judío por El hijo italiano, o español, o húngaro, no cambiaría nada. En este libro incorporé voces con entonaciones que cruzan ecos de un dialecto materno, la presencia del castellano y el eco del inglés americano al que Blanca y su familia se fueron acostumbrando. Pero todo eso en un estilo sosegado, al modo en que hablan los viejos, donde aparece más la resignación que el enojo o la rebeldía.-¿El Daniel que aparece mencionado en la novela sos vos? ¿Y qué dijeron tus familiares al leer la novela?-Sí, soy yo, una sola mención. Mi madre no quiso leerla. Está grande y prefiere escuchar las entrevistas a Ricardo Darín. Mi hermana me dijo que la había leído de un tirón. ¡A alguien le tenía que gustar!-¿Por qué decidiste contar una historia de inmigrantes con ese tono proverbial? -Escribir es hacer hablar a fantasmas y al mismo tiempo preguntarse quién habla, a quién escucha uno. Grabé la historia y seguí el hilo de oro del relato, tejido con la entonación de Blanca; lo que dijo, lo que retaceó, lo que contaba como si no lo entendiera. La voz por encima de todas las cosas. Y no hay un por qué, hay historias que te asaltan y hay historias que uno persigue como una sombra en un callejón. -¿El humor te permite decir algo distinto sobre hechos trágicos o dramáticos, como cuando se hace referencia a los campos de concentración del nazismo?-De joven creí que mi destino era ser un nuevo Dostoievski, pero desde hace un tiempo prefiero ser la máscara de Buster Keaton. ¿Alguien se acuerda? Tragedia y comedia desfilan ante la misma cara impasible, para que el efecto se produzca en quien mira, en quien lee.-¿Cómo convive el estilo de escritura "refranera", con máximas y sentencias de esta novela, con otros estilos más "cultos" de otras obras tuyas? -¡Cómodo como chancho desparramado en su chiquero! Tiendo a pensar mis libros como un conjunto, como un sistema de expansiones, ampliaciones y contrastes. Que parezca haber un salto incomprensible entre uno y otro, que el lector se pregunte quién es ese escritor y qué tiene en la cabeza. Y la respuesta ideal sería: un cosmorama. Un burbujeo de pelotitas de ping pong en un pelotero. Un batido de microgalaxias. Mi sueño es cumplir dos imposibles: uno, escribir y firmar todos los libros del mundo y que contengan todas las variedades posibles. El otro, escribir un libro que los condense todos. -¿Preferís la novela al cuento?-Para nada. Culpemos a la supremacía insoportable de Borges por la asimetría. Escribir novelas sirvió para apartarme un poco del peso de su ley. Pero ningún escritor dominante es solo prohibición, también es desafío. De hecho, me gustaría publicar mañana mismo un libro de cuentos donde detecto la intención de ir más allá de "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius". ¿Lo conseguí? Veremos. Quizás hice una precuela imperfecta de esa genialidad, un borrador desechado por el autor original y editado setenta años después de la versión definitiva. La literatura es rara y todo es posible, hasta leer la interna peronista a la luz de los debates del Concilio de Nicea.-¿Te considerás un escritor de una determinada tradición?-Mi literatura es como una chica fácil, se entrega a todas las tentaciones. ¡Ninguna exclusividad! Por mis libros diría que soy más bien cervantino y miliunanochesco; Cervantes era un orientalista español. Pero la verdad es que aspiro, sin intoxicarme, a absorber todas las tradiciones posibles y centrifugarlas en mi propia maquinita.-¿Creés que hay un rebrote de antisemitismo?-Hay antisemitismo, y hay antiislamismo y xenofobias varias que surcan el planeta y cuentan a los terraplanistas y fanáticos políticos y religiosos entre sus militantes más distinguidos. La especie humana es primitiva y salvaje, menos desarrollada que las hormigas y las abejas, y regula sus crisis y controla su natalidad mediante el expediente espantoso de la guerra. Ahora vivimos un ciclo de brutalidad creciente, de masas crecientemente empobrecidas que claman por soluciones simples para problemas complejos. Por eso el odio a un color de piel distinto, a un vecino, al pobre, al inmigrante. La cotización de los verdugos viene en alza.-¿Tenés una opinión sobre lo que le pasó en Granada a Ariana Harwicz o sobre las cancelaciones de artistas judíos por el conflicto en Gaza? -El caso Harwicz muestra la inextricable relación entre las palabras y los hechos. Un cálculo estimativo indica que las acciones de Israel en Gaza derivaron en la muerte de 70.000 habitantes. Eso es un hecho. La Corte Penal Internacional acusa a Netanyahu de aplicar la hambruna como método de guerra, además de asesinato, persecución y otros actos inhumanos, y la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU declara que esas acciones configuran un genocidio. Esas son palabras sobre hechos. Hablando al respecto, Harwicz, que hace cosas con las palabras, dice que aplicar la palabra "genocidio" a esas acciones, mmmhhhâ?¦ y deja el resto de su respuesta en suspenso, lo que parece sugerir que en su opinión los hechos calificados son, por lo menos, una exageración. Esa posición no elimina los hechos, solo los niega, y deriva en la "desinvitación". Del genocidio a la "desinvitación" hay una cadena loca que enlaza hechos de naturaleza y gravedad completamente distintos y que no tienen la menor equivalencia. Dicho esto, me parece una idiotez haberla "desinvitado" a cambio de ponerla, por ejemplo, en debate con un escritor gazatí, si es que queda alguno. La desinvitación suena a resurrección inquisitorial.-¿En otras décadas los escritores tomaban partido por todo como pasa ahora? -Los escritores no solo toman posiciones sobre todo o sobre partes del todo, sino que también construyen las formas de la realidad, imprimiendo modificaciones de la conciencia de los lectores a mediano y largo plazo. Basta con ver ahora, desde las cúspides del poder de los tecnomagnates, la combinación de ciencia ficción con oscurantismo religioso. Plataformas públicas como diarios, televisión, radio, streamings, redes sociales derraman cataratas de noticias que se neutralizan entre sí por el efecto de la sucesión; hasta el horror forma parte de la industria del entretenimiento. En ese sentido, los festivales son un menú gourmet para público de minorías en el marco general de esa industria. Me temo que la presencia intensa y continuada de los escritores en esos eventos termina resultando inversamente proporcional al tiempo que le dedican a su escritura. Preferiría pensar en escritores como ascetas lujuriosos, escribiendo en islas de orgullosa soledad. -¿Te das por aludido en la batalla cultural del Gobierno?-A todos los gobiernos los urge la necesidad de inventar ficciones para subsistir, y cada gobierno fabrica sus epopeyas. La batalla cultural es la propia de este. Su problema es que cada día tiene menos soldados.-¿Cómo surgió la idea del libro de Interzona con Nancy Giampaolo? ¿Forma parte de tu proyecto de escribir libros con otros, como pasó con Sergio Bizzio y con las clases que dieron con Luis Chitarroni en el Malba?-Surgió de casualidad. Nancy y yo conversábamos acerca de anécdotas sobre escritores y el asunto derivó en la idea armar un libro. Con Sergio Bizzio escribimos El día feliz de Charlie Feiling, una novela corta que evoca un día de verano compartido con nuestro amigo. Los felices fuimos Sergio y yo, escribiéndola. Y hace un par de semanas hablamos de la posibilidad de escribir una segunda parte. Las charlas que dimos Luis Chitarroni y yo fueron un período dichoso, hablar de literatura entre nosotros, la alegría de la deriva y el disparate. El caos, el libro que reúne esas conversaciones, es el resultado de la edición que hice luego de que muriera Luis. Fue una ceremonia espectral de despedida, meses escuchando las grabaciones, su tono de voz. Esta entrevista, finalmente, es acerca de la voz de los muertos.-¿Cómo es tu experiencia en las clases y cursos que das sobre literatura?-Este año lo estoy dedicando a una especie de lectura razonada de los textos clásicos que me formaron como escritor, en los que pienso siempre y a los que acudo como lo hace un creyente cuando repasa los nombres de su santoral. En las cuentas de mi rosario ya pasé por Las mil y una noches, El Satiricón, El Quijote, Hamlet, Tristram Shandy, y el 1° de octubre, en la Librería del Fondo (Costa Rica 4568), hablo de Las relaciones peligrosas y Rojo y negro.-¿Te sentís parte de la "generación de plata" de narradores argentinos con Chitarroni, Feiling, Bizzio, Cross, Chernov, Aira, Pauls, Martoccia y Caparrós, entre otros? -Sí, claro. Es una bendición o una fatalidad. -¿En qué trabajás actualmente? ¿En Random House van a sacar la Biblioteca Daniel Guebel? -Cada tanto les paso el cepillo a algunos libros inéditos y estoy continuando La mujer del malón, que publiqué hace un par de años. En Random ni pregunto ni pido. Espero que no crean que lo hago por tu intermedio. -¿Alguna de tus obras va a ser adaptada al formato audiovisual?-Que yo sepa, no. Si conocés a alguien que quiera hacerlo pasale mi teléfono.
Gabriel Rolón pasó por el ciclo Otro Día Perdido (eltrece) donde habló sobre distintos aspectos de su vida profesional y personal. Durante la entrevista, el escritor y psicólogo contó cómo es su particular proceso de escritura y explicó por qué, en su caso, avanzar pocas páginas no significa necesariamente estar trabajando poco.Uno de los aspectos que llamó la atención fue la dinámica que mantiene con su pareja, Cynthia, quien también se dedica a la escritura. Según relató Rolón, en algunas oportunidades ambos tuvieron que trabajar de manera simultánea y con fechas de entrega similares, situación que los llevó a comparar cuánto había avanzado cada uno."Cynthia me dice '¿Cuántas páginas tenés escritas?' y yo le digo '16â?². Digo '¿Y vos?' Me dice '120â?²", contó entre risas. Sin embargo, la diferencia inicial en la cantidad de páginas no se mantiene durante todo el proceso. Semanas después, el intercambio puede cambiar por completo: "'Che Cynthia, ¿cómo venís?' 'Bien, bien, ya tengo 180'. ¿Y vos? '305â?², le digo".El particular método de escritura de Gabriel RolónMás allá de la cantidad de páginas, Rolón explicó que su manera de trabajar comienza mucho antes de sentarse frente a una computadora. Para él, una buena parte de la escritura ocurre mentalmente, durante un período en el que puede pasar semanas desarrollando una idea antes de trasladarla al papel."Yo los libros los escribo en la cabeza y me quedo y me quedo y casi no avanzo, no avanzo y estoy semanas y semanas y por ahí escribo un renglón, dos renglones. Cuando lo tengo en la cabeza, a máquina escribo rápido", reveló.El psicólogo señaló que esta metodología también depende del género que esté abordando. En el caso de las novelas, especialmente cuando se trata de thrillers psicológicos, necesita mantener una estructura más precisa para que todos los elementos de la historia tengan continuidad. "En un thriller, lo que decís en el primer renglón se tiene que sostener en el último", contó.En cambio, para otros trabajos prefiere permitirse un proceso menos estructurado, basado en la investigación y la incorporación de nuevas ideas. "Dejar fluir, pensar, estudiar y leer mucho en el medio, a ver qué me estimula", aseguró.Antes de la psicología, Gabriel Rolón quería ser actorDurante la entrevista, Rolón también recordó una etapa menos conocida de su vida. Antes de dedicarse a la psicología y convertirse en uno de los escritores y divulgadores más reconocidos del país, tuvo la intención de desarrollar una carrera artística. "Lo primero que hice yo cuando terminé la secundaria fue inscribirme en el Instituto Nacional de Arte Dramático. Yo quería ser actor", expresó.Gabriel Rolón sorprendió al revelar lo que estudió cuando salió del colegioLa música, sin embargo, ya ocupaba un lugar importante en su vida. En aquel momento, además de estudiar actuación, tenía formación como profesor de guitarra y había estudiado canto y armonía.Al hablar sobre su vínculo con la música, el escritor dejó en claro que se trata de una actividad que lo acompaña desde hace décadas y que ocupa un lugar central en su vida: "La música es mi gran pasión. Es la que me acompañará, me acompaña desde que nací y estará conmigo hasta el último de mis días. Yo podría dejar de hacer cualquier cosa menos música".
La musicalidad, la métrica y la corrección aparecen como elementos centrales en la mirada del escritor, nieto de Juan Filloy según contó en Ronda de Escritores (RDEsc). Leer más
La escritora, dramaturga y directora presentó en Ronda de Escritores (RDEsc) Una puerta en el medio de la nada. Notas sobre el deseo de escribir, un libro que indaga en el acto de escribir como experiencia vital. Leer más
Detrás de cada ley hay "legisladores, asesores, técnicos y funcionarios identificables", dice el autor, pero advierte que "la inteligencia artificial empieza a alterar esa escena". El problema es confundir eficiencia técnica con legitimidad normativa Leer más