Especialistas destacan la importancia del movimiento planificado para optimizar el metabolismo, preservar la movilidad y cuidar el corazón sin exigir de más al cuerpo
En exclusiva para Infobae, Ineco brindó claves para reconocerlo y actuar a tiempo
La fecha busca concientizar sobre una afección que representa la primera causa de discapacidad en adultos en la Argentina.
Conocer esas señales es una de las claves, pero también el riesgo individual y acceder a rehabilitación en caso de sufrirlo.
Especialistas advierten sobre la importancia de actuar de inmediato ante los primeros síntomas y sostener la rehabilitación sin fijar límites de tiempo
En una vida marcada por la sobreexigencia, la falta de descanso y la automedicación, el cansancio persistente, los dolores de cabeza y otros malestares no deberían considerarse parte inevitable de la rutina
Estudios recientes muestran un incremento de diagnósticos en adultos jóvenes. Expertos explican cuáles controles conviene realizar, cuándo pedir asistencia médica y por qué la rapidez resulta decisiva
El 30 de septiembre de 2024, Damasia se levantó como cualquier otra mañana. Tenía 30 años, vivía con su novio en la Ciudad de Buenos Aires y nada hacía pensar que ese día su vida iba a cambiar de manera tan abrupta. Caminó hasta el baño sin ninguna dificultad, pero, al sentarse, perdió el control de su cuerpo y cayó hacia un costado. Intentó levantarse, pero no pudo: el lado izquierdo había dejado de responderle."Al principio pensé que me había desmayado. Podía hablar y le grité a Juanchi, mi novio, para que viniera a ayudarme. Él me acostó en el piso, pero veía que por momentos yo perdía el conocimiento y volvía. Se asustó y llamó enseguida a la ambulancia. Yo le decía que no hacía falta, que había sido un desmayo normal", recuerda.Su novio había atravesado años antes una experiencia difícil acompañando a su madre durante una enfermedad. Esa vivencia le permitió reconocer que algo no estaba bien y actuar rápidamente. La ambulancia llegó en pocos minutos y el equipo médico comenzó a evaluarla. Los primeros controles, como la presión arterial y la glucemia, dieron resultados normales. Por un momento, parecía que no había motivos para trasladarla.Pero hubo un detalle que cambió todo. "En un momento me reí y mi novio se dio cuenta de que tenía la sonrisa caída. Les dijo a los médicos: 'Esa no es su cara normal'. Por suerte estuvo muy atento, porque ahí volvieron a revisarme y empezaron a sospechar que podía estar pasando algo más grave".El equipo realizó nuevas evaluaciones y decidió trasladarla al Sanatorio Anchorena, que quedaba a pocas cuadras de su casa. Allí le hicieron una tomografía y confirmaron que estaba atravesando un accidente cerebrovascular (ACV). Para entonces, Damasia ya tenía dificultades para mover el brazo izquierdo y había perdido sensibilidad.Se activaron los protocolos de atención y comenzó el tratamiento. Sin embargo, mientras estaba en la guardia, sufrió un nuevo episodio que agravó su cuadro y obligó a intervenir de urgencia."Hasta ese momento yo estaba bastante consciente. Podía conversar, aunque sentía que el brazo no me respondía. Después del segundo ACV perdí el conocimiento y me llevaron a una intervención para extraer los coágulos que habían llegado al cerebro", relata.Mientras tanto, su familia y sus amigos llegaban al sanatorio sin saber qué iba a pasar. Su novio tuvo que autorizar procedimientos de urgencia y los médicos les advirtieron que las horas siguientes serían decisivas.Damasia pasó por terapia intensiva y, cuando despertó, descubrió que tenía paralizado el lado izquierdo del cuerpo. Había sobrevivido a una situación extremadamente grave, pero todavía quedaba mucho por delante.Durante los días siguientes, los médicos buscaron identificar qué había provocado el ACV. Finalmente, una interconsulta con la neuróloga Julieta Rosales permitió detectar una malformación congénita en la carótida derecha. Fue trasladada a FLENI, donde le colocaron un stent para tratar esa alteración.Al recordar esos primeros días, Damasia reconoce que hubo muchas personas que hicieron posible que hoy pueda contar su historia. Pero destaca especialmente la reacción de su novio y la rapidez con la que se pusieron en marcha las distintas instancias de atención."Tuve mucha suerte con la gente que me encontré en el camino. Mi novio fue fundamental, porque reaccionó enseguida y estuvo atento incluso cuando parecía que no me pasaba nada. Después aparecieron médicos y profesionales que me ayudaron muchísimo. Siento que hubo varios ángeles en todo este proceso", subrayó.Una recuperación que continúa, y una vida que sigue adelanteEl 15 de octubre, apenas dos semanas después del ACV, Damasia ingresó al centro de rehabilitación de FLENI en Escobar. Permaneció internada cerca de tres meses, atravesando un proceso intensivo para recuperar movimientos y habilidades que hasta entonces habían sido parte natural de su vida."Cuando te pasa algo así a los 30 años, no lo podés creer. Nunca te imaginás que te va a tocar. La rehabilitación fue muy intensa y tuve que ponerle muchísima garra. Hay cosas que antes hacía sin pensar y que tuve que volver a aprender", cuenta.Después de Navidad pudo regresar a su casa y comenzar 2025 en un entorno que extrañaba profundamente. Ese regreso representó un paso enorme, aunque pronto comprendió que recuperar su autonomía iba a llevar mucho más tiempo.Hoy, dos años después, continúa con la rehabilitación. Todavía tiene limitaciones y reconoce que hay capacidades que le falta recuperar, pero lleva una vida independiente, trabaja y busca sostener sus actividades sociales y familiares."Hay cosas que hace dos años me parecían imposibles y que hoy estoy haciendo. Quizás no las hago perfectamente, pero las hago. Hay que tener mucha paciencia, confiar en uno mismo y seguir. El cuerpo hace cosas impresionantes", reflexiona.También es consciente de que su recuperación estuvo acompañada por condiciones que no todas las personas tienen a su alcance: una respuesta rápida ante los primeros síntomas, atención médica en una institución preparada para brindarla, acceso a rehabilitación intensiva y una red familiar y afectiva que la sostuvo durante todo el proceso."Sé que tuve muchos recursos, y no hablo solamente de lo económico. Hablo también de las personas que estuvieron conmigo. No todo el mundo tiene esas posibilidades y soy muy consciente de eso", reconoció.Su experiencia también despertó el deseo de acompañar a otras personas que atravesaron un ACV. A través de una terapeuta conoció a Juan, presidente de 'Por una vida libre de ACV', una asociación vinculada a esta problemática, y comenzó a acercarse a sus actividades. Aunque siente que todavía tiene mucho por hacer, quiere contribuir a generar conciencia y compartir lo aprendido.Para Damasia, hablar de lo que le pasó es también una manera de naturalizar una experiencia que transformó su vida. No pretende minimizar las dificultades ni presentar la recuperación como un camino sencillo. Sabe que hay consecuencias que persisten y que todavía está en proceso de adaptarse."Uno nunca vuelve a ser exactamente el mismo que antes. Quizás volvés con algunas limitaciones físicas, pero también creciste en otros aspectos. Yo intento mirar ese lado, aunque sé que puedo decirlo porque tuve suerte y las cosas se fueron resolviendo bastante bien", valoró.Cuando el tiempo es vidaSu historia muestra cuánto puede cambiar el futuro de una persona a partir de lo que sucede en los primeros minutos de un ACV. Reconocer una señal de alarma, pedir ayuda sin demora y llegar rápidamente a un centro preparado para brindar tratamiento puede marcar una diferencia decisiva.En su caso, todo comenzó con una caída inesperada y una sonrisa que su novio supo reconocer como diferente. Hoy, a pesar de las dificultades que todavía enfrenta, Damasia sigue trabajando, compartiendo tiempo con sus seres queridos y construyendo una nueva etapa de su vida. Una vida que, como ella misma reconoce, sigue llena de posibilidades.
Desde la apnea del sueño hasta las pausas de movimiento en el trabajo, el especialista detalla en entrevista con Infobae Perú cómo influyen los hábitos cotidianos en el riesgo de ACV y qué medidas recomienda para proteger la salud cerebral
Conrado Estol subió al escenario de Bienestar Fest con una idea que repitió de varias formas: vivir mucho y bien depende menos de la suerte que de hábitos sostenidos y de adelantarse a la enfermedad. Con humor y muchas anécdotas, mantuvo atento a un público que lo siguió hasta el final y que, en medio de su afán por conversar con uno de los médicos más prestigiosos del país, lo llenó de preguntas.Empezó por los vínculos. Recordó el estudio de Harvard que desde 1938 sigue a universitarios y a chicos de un barrio pobre de Boston que arrojó resultados inesperados. "Lo que mejor anticipó una vida larga y feliz no fue cómo estaba el nivel de colesterol a los 50 ni el dinero ni el poder, sino la calidad de los lazos con amigos y familia", informó.Para alcanzar la longevidad son clave los hábitos: en primera instancia Estol destacó el del cuidado de la capacidad cardiorrespiratoria. "Es el mayor predictor de sobrevida", dijo mientras mostraba en una pantalla videos de nadadores y corredores de más de 90 años que lograron ser longevos y sanos gracias al hábito del cardio. Sin ir muy lejos, defendió el trabajo de fuerza para no perder músculo, y mencionó que este cuida también el corazón y los huesos. Otro dato/hábito clave que mencionó fue el de la higiene dental: "Usar hilo dental una vez por semana se asocia con un menor riesgo de ACV". Y un hábito que no podía no mencionar en la ecuación de la longevidad es el de la alimentación. En la mesa, apostó por la dieta mediterránea y por la máxima de Michael Pollan: 'Comer comida, no mucha, y que preferentemente sean plantas'. Y citó a Japón como modelo, con platos chicos y el hábito de "saber frenar al llegar al 80% de saciedad".Con ironía, advirtió sobre las 'soluciones mágicas' que prometen mediante una inyección o producto eliminar/invisibilizar un problema de salud. En esa línea, contó que escribió con un colega una editorial para la revista Stroke que está ilustrado con dos relojes de arena que caen a distinta velocidad según se cumplan o no los "deberes". "Caminar, mantener el músculo y hacer ejercicio son el mejor antidepresivo", aseguró respecto de los 'buenos deberes'. El mensaje en el que más hizo hincapié fue sin dudas que "hay que empezar a entender la salud como la mejor inversión".Otro momento destacado del encuentro fue el mano a mano que tuvo el doctor con el público. Una de las participantes, por ejemplo, contó que sufrió un ACV a los 36 años y que reconoció los síntomas y actuó de inmediato. Frente a esto, Estol recordó el lema característico de los accidentes cerebrovasculares: "actúe con velocidad". Y explicó que el tratamiento se hace en las primeras horas con un fármaco que disuelve el coágulo. "Mi meta es quedarme sin trabajo", confesó frente a este caso.La última pregunta que le hizo el público fue qué entiende él por curación. Respondió que no es solo ausencia de enfermedad, sino bienestar físico, mental y espiritual, y volvió al propósito: "a cualquier edad hay que salir de casa y resistir la inercia del sillón y el Netflix".
Para Fabián Elía, el movimiento no era una simple rutina: era su idioma y su manera de habitar el mundo. Durante casi dos décadas el rugby forjó su carácter en la cancha, y con los años esa misma pasión se transformó en kilómetros de maratones y desafíos de aventura. Correr por senderos abiertos y descubrir paisajes nuevos le daba una vitalidad inquebrantable, siempre impulsado por esa búsqueda constante de superarse a cielo abierto.Vivía con la tranquilidad de quien hace todo bien. Activo, independiente y con una disciplina rigurosa, cuidaba su cuerpo con la precisión de un atleta: chequeos cardiológicos al día, análisis médicos constantes y hábitos saludables que avalaban cada línea de largada. Nada en su organismo encendía alarmas ni insinuaba fragilidad.En vísperas de aquella jornada en Ramallo, Fabián se sentía pleno, fuerte y en total sintonía con sus objetivos. La posibilidad de un golpe repentino, de esos que quiebran la certeza en un instante, simplemente no tenía lugar en su horizonte.Desconcierto absolutoLa mañana avanzaba bajo un calor sofocante, pero para Fabián la carrera iba sobre ruedas. Habiendo largado a las siete, su ritmo era parejo, los tiempos se cumplían según lo planeado y su organismo, siempre habituado a la exigencia, respondía con total solvencia. No había cansancio extremo ni señales de alarma; solo el disfrute y la satisfacción de quien domina el terreno y el esfuerzo.Sin embargo, en cuestión de segundos, la certeza dio paso al desconcierto más absoluto cuando su cuerpo dejó de obedecerle. Empezó a trastabillar sin explicación y terminó desplomándose en la tierra. Mientras varios corredores y asistentes se acercaban a socorrerlo mojándolo y ofreciéndole agua creyendo que se trataba de un golpe de calor, la escena se volvía irreal: él sabía que estaba bien hidratado, pero sus piernas ya no encontraban el punto de apoyo."Nunca perdí la conciencia, veía todo lo que pasaba a mi alrededor, pero mi mente no lograba descifrar por qué el cuerpo se me apagaba así. No entendía nada. Sentía una impotencia enorme porque venía impecable físicamente y jamás tuve un aviso previo. Me acuerdo del momento en que llegó la ambulancia; a partir de ahí, la memoria empezó a nublarse en un vacío de recuerdos, marcando el fin de la carrera y el comienzo de algo totalmente desconocido"."Para mí era chino básico"El traslado al hospital de San Nicolás transformó la pista de carreras en una guardia médica donde el diagnóstico cayó sin anestesia: había sufrido un ACV. Para un hombre habituado a la plenitud física y a los controles preventivos impecables, el término sonaba a idioma ajeno. La gravedad de la situación flotaba entre los médicos y su entorno, pero en medio del estupor inicial, su cabeza todavía intentaba asimilar el tamaño del quiebre."Para mí era chino básico, no tenía dimensión de lo que implicaba porque jamás me había tocado enfrentar algo así. Lo único certero era que todo mi lado izquierdo no respondía: el brazo estaba inmóvil y las piernas no me sostenían. Podía escuchar y entender lo que pasaba, pero mis hijas me iban soltando los detalles de a poco, cuidándome, con ese miedo lógico a cómo podía impactarme semejante golpe".La internación en el Centro Hirsch marcó el punto de inflexión. Atrás quedaba la perplejidad del asfalto para abrirle paso a un trabajo interdisciplinario diario, donde kinesiólogos, terapeutas y médicos se convirtieron en su nuevo equipo, devolviéndole en cada sesión la motivación para no rendirse. "Cuando llegué a ese lugar entendí que mi mayor maratón no era contra el reloj ni por una medalla, sino por recuperar mi vida."¿Quién sos para que no te toque?"La verdadera dimensión del golpe no se medía en los pasillos concurridos ni en la rutina diurna llena de terapeutas y visitas, sino cuando se hacía de noche. A las ocho, cuando las luces se apagaban y el silencio ganaba la habitación de la clínica, Fabián quedaba a solas frente al espejo de su propia vulnerabilidad. "Durante el día estás contenido, pero de noche te encontrás solo con tus pensamientos. Al principio me castigaba preguntándome: '¿Qué hago acá? ¿Por qué a mí?', hasta que una noche apareció otra pregunta que me sacudió la cabeza: '¿Y por qué a vos no? ¿Quién sos para que no te toque?'. Fue un quiebre absoluto. Entendí que tenía dos caminos: quedarme en la cama lamentando lo perdido o empezar a pelear con la disciplina y el esfuerzo que me había enseñado el deporte. Tuve miedo y angustia, claro, pero elegí ir para adelante; me juré que no me iba a quedar".Durante la internación Fabián tuvo que desarmar la certeza de los movimientos automáticos y volver a empezar desde cero, como un niño que descubre el equilibrio por primera vez. Cada gesto mínimo que antes pasaba inadvertido â??incorporarse en la cama, sostener el peso del cuerpo o intentar mover una piernaâ?? se transformó en una conquista monumental.¿Cuáles fueron las secuelas más severas?Fabián ingresó con una hemiplejía izquierda completa que le paralizaba el rostro, el brazo y la pierna, acompañada de dificultades para hablar, deglutir y una absoluta dependencia para las tareas cotidianas. En el plano anímico, la angustia era profunda y su estado emocional reflejaba el desconcierto de quien ve su vida pausada de golpe."En ese primer abordaje interdisciplinario tuvimos que actuar rápido en frentes muy concretos: cuidar los aspectos posturales del brazo para evitar que la mano se cerrara y el hombro cayera, adaptar la consistencia de sus alimentos para que comiera seguro y brindarle un sostén cercano desde salud mental", explica el Dr. Julián Ezequiel Inacio Settembrini, médico fisiatra especialista en Medicina Física y Rehabilitación. A lo largo de cinco meses de internación, el equipo estructuró un plan diario intensivo y coordinado. Fonoaudiología trabajó en la articulación de la voz, la deglución y el foco atencional; Terapia Ocupacional se abocó al posicionamiento en cama y silla de ruedas, el uso de órtesis y el despertar del brazo afectado; mientras que Kinesiología fortaleció el hemicuerpo derecho y reentrenó la postura de pie y los primeros pasos con ayudas técnicas, encendiendo de a poco la confianza de volver a andar."Fabián fue un paciente con un optimismo altísimo"El esfuerzo diario empezó a dar sus frutos más visibles al segundo mes, cuando Fabián logró ponerse de pie para realizar transferencias básicas: pasar de la cama a la silla de ruedas y de allí al inodoro, conquistas fundamentales que marcaron el despertar de su independencia. Con ese terreno ganado, al ingresar al tercer mes llegó el momento clave del tratamiento: dar inicio a la rehabilitación de la marcha propiamente dicha, volviendo a poner el cuerpo en movimiento hacia adelante."Fabián fue un paciente con un optimismo altísimo. Su pasado como deportista fue determinante: cada ejercicio y cada meta representaban para él un desafío de superación personal, no una carga. Tuvo siempre una predisposición admirable, una adhesión absoluta a las terapias y una constancia inquebrantable, incluso en los días difíciles, enfocado únicamente en volver a ser autónomo", dice Settembrini.Se aferró al amor incondicional de sus hijasEl pilar sobre el que Fabián apoyó su recuperación llevó el nombre de sus dos hijas, de 29 y 31 años. Ellas tomaron las riendas desde el minuto cero: buscaron el centro de rehabilitación, gestionaron cada decisión clínica y permanecieron firmes al pie del cañón, transformando la angustia inicial en un escudo de contención incondicional que le devolvió las ganas de pelear por volver a casa.Esa entrega implicó para él una deconstrucción profunda y silenciosa. Acostumbrado a liderar equipos en su trabajo y a ser el padre resolutivo que acudía de inmediato ante cualquier necesidad doméstica, debió asimilar de golpe la fragilidad absoluta. La vida invirtió los roles de un día para el otro, obligándolo a deponer el mandato de la autosuficiencia para entregarse, con humildad y gratitud, al cuidado amoroso de quienes antes dependían de él."Pasar de ser el papá que resolvía todo a que mis hijas me organicen los remedios y me lleven al médico fue un golpe durísimo a mi orgullo, pero también la lección más hermosa de amor. Lloré muchas noches en soledad y me pregunté mil cosas, pero decidí no anclarme en el dolor. Motivos para bajar los brazos sobran siempre; lo verdaderamente valioso fue encontrar, en la mirada de ellas y en las ganas de volver a mi hogar, una razón diaria para seguir dándolo todo"."Cuando Fabián llegó conmigo a la modalidad ambulatoria en la sede Belgrano, fruto de su internación él ya se ponía de pie y daba sus primeros pasos. Con nosotros lo que hizo fue afinar lo que tenía, darle continuidad y adquirir mayor confianza en esa primera caminata, usando menos la silla de ruedas y logrando independencia. En los primeros meses tras un daño cerebral se juegan los mayores logros; pudimos afianzar cada avance hasta alcanzar una meseta de estabilidad y mantenimiento donde cada paso ya era una conquista propia", destaca la Dra. Amparo Libreros Rangel, médica fisiatra especialista en Medicina Física y Rehabilitación.Nuevos desafíosLejos de los grandes hitos médicos, la verdadera independencia de Fabián se edifica en los detalles mínimos de su hogar. Cada mañana comienza con un desafío silencioso que para él representa una victoria colosal: levantarse e ir al baño por sus propios medios. A ese logro inicial le siguen rituales cargados de sentido, como cebarse sus propios mates, asomarse al balcón a contemplar el día, coordinar las viandas o sentarse a estudiar junto a su hija menor, que cursa Abogacía, un hábito compartido que mantiene su mente despierta y en constante ejercicio.Frente a los pisos blancos de su departamento, donde no tolera una sola marca, se equipó con una aspiradora para limpiar despacio, tramo a tramo, combinando las tareas domésticas con el uso de barras de apoyo para ponerse de pie y trabajar el equilibrio. Complementando la labor de los dos kinesiólogos que lo asisten en su casa, cada rincón higienizado y cada movimiento autogestionado le devuelven la certeza tangible de que vuelve a tener las riendas de su propia vida.Si pusieras frente a frente al Fabián que largó esa carrera en Ramallo con el de hoy, ¿en qué cambió tu manera de entender la fortaleza física y mental?Yo siempre amé la vida, pero antes había muchas cosas que daba por sentadas. Levantarme, caminar, correr, trabajar, hacer deporte. Todo me parecía natural. Hoy aprendí que nada de eso es tan sencillo como uno cree. Antes podía correr kilómetros y kilómetros y siempre estaba pensando en el próximo desafío. Hoy mi desafío puede ser levantarme solo, caminar unos pasos o ir al baño sin ayuda.¿Cuál es la mayor lección que este episodio te obligó a aprender?Aprendí la importancia de la paciencia y de la disciplina. La disciplina siempre estuvo presente en mi vida por el deporte, pero ahora tiene un sentido diferente. Es levantarte todos los días y hacer los ejercicios, aunque estés cansado o, aunque los resultados no lleguen tan rápido como quisieras. Y, sobre todo, que no hay que compararse permanentemente con quien uno era antes. Esa vida ya pasó. Hay que valorar lo vivido, pero entender que hoy estamos escribiendo una página nueva.
El Precongreso ICBA 2026 reunió a especialistas nacionales e internacionales para analizar avances en detección temprana, inteligencia artificial, terapias adaptadas a cada paciente y redes de atención que buscan reducir las demoras ante emergencias cardiovasculares
Conrado Estol no necesita presentación formal: tiene más de 1,8 millones de seguidores en instagram y es un referente indiscutido en salud, bienestar y longevidad.En una charla con LA NACION el médico, pionero en el desarrollo del primer tratamiento de accidentes cerebrovasculares y fundador de la primera Unidad de ACV en la Argentina, anticipó algunas de las claves que compartirá en el Bienestar Fest. Se trata del festival de bienestar más importante de bienestar en la Argentina, organizado por LA NACION y OSDE, que tendrá lugar el 24 y 25 de octubre en el Hipódromo Palermo.Para acceder a más información sobre la agenda, venta de entradas y sorpresas del Bienestar Fest hacé clic acá.-¿Por qué hoy se dice que el ACV no es un accidente sino la expresión de un proceso que lleva años desarrollándose?-El ACV no aparece de un día para otro. Es el resultado visible de procesos biológicos que se acumulan durante décadas. Dos personas pueden tener la misma edad cronológica y, sin embargo, una presentar arterias, niveles de inflamación y modificaciones químicas en el ADN propias de alguien mucho mayor. Es decir, el cuerpo puede estar envejeciendo a ritmos diferentes.-¿Cómo se mide esa diferencia entre personas de la misma edad?-La ciencia ya puede hacerlo a través de lo que se conoce como edad biológica. Se calcula mediante relojes epigenéticos, que analizan cambios en el ADN asociados al envejecimiento, y también con estudios directos de las arterias. Esto permite estimar qué tan rápido envejece el organismo más allá de la edad indicada en el documento.-¿Qué relevancia tiene esto para el riesgo de ACV?-Es fundamental. Dos personas de la misma edad pueden tener probabilidades completamente distintas de sufrir un ACV. Lo que determina el riesgo no es cuántos años pasaron, sino cuánto envejeció el cuerpo por dentro. Lo mismo ocurre con las enfermedades cardiovasculares, la demencia e incluso algunos tipos de cáncer.-¿Ese proceso de envejecimiento biológico puede modificarse?-Sí. Y esa es una de las noticias más importantes. Un gran estudio internacional, Interstroke, que analizó a casi 27.000 personas en 32 países, mostró que alrededor del 90% de los ACV se explican por apenas diez factores de riesgo modificables. Esto demuestra que la genética influye, pero no es el principal determinante. Los hábitos de vida y el acceso oportuno a tratamientos tienen un peso mucho mayor.-¿Cuáles son los principales hallazgos que deberían cambiar nuestra forma de cuidar la salud? -Hay al menos cuatro datos muy contundentes que deberían cambiar la forma en que cuidamos nuestra salud: La enfermedad empieza décadas antes de dar síntomas. Estudios de imágenes en adultos de entre 40 y 54 años, totalmente sanos, encontraron placas en las arterias en más del 60% de los casos. La hipertensión es el enemigo silencioso más barato de detectar: afecta a más de mil millones de personas en el mundo, casi la mitad no sabe que la tiene, y todas las personas pueden comprar un tensiómetro. El estado físico (la capacidad cardiorrespiratoria) es el predictor individual más fuerte de mortalidad que existe hoy, por encima del cigarrillo, la hipertensión o la diabetes. Y el mayor beneficio se obtiene en el salto de "no hacer nada" a "hacer algo", no en entrenar como atleta. La soledad no deseada ya se considera un factor de riesgo cardiovascular: se asocia a un aumento de alrededor del 30% en el riesgo de ACV, comparable al de un hábito de fumar significativo.-Si la evidencia es tan clara, ¿por qué tantas personas no actúan a tiempo?Porque la medicina tradicional suele ser reactiva. En muchos casos se espera a que aparezca una enfermedad o una alteración en los estudios para intervenir. Es poco frecuente indicar tratamientos o estrategias intensivas de prevención a personas que todavía se consideran sanas. Así se instala un modelo en el que médico y paciente se limitan a controles periódicos mientras el daño progresa silenciosamente.-¿Qué propone entonces la medicina de longevidad aplicada a la prevención cardiovascular?Propone cambiar el foco. En lugar de esperar al síntoma, busca medir hoy qué tan rápido está envejeciendo una persona a través de estudios de arterias, biomarcadores y herramientas como los relojes de edad biológica. A partir de esa información se puede actuar antes de que la enfermedad se manifieste.-¿Por qué el concepto de edad biológica puede ser una herramienta tan poderosa?Porque traduce el riesgo en algo concreto y personal. Decirle a alguien de 65 años que su organismo funciona como el de una persona de 75 suele generar mucho más impacto que hablar de un "riesgo elevado" de manera abstracta. Esa información puede convertirse en un fuerte estímulo para adoptar cambios de hábitos o iniciar tratamientos preventivos.-¿Cuál debería ser el objetivo final?La meta no es simplemente vivir más años, sino vivirlos mejor. Se trata de retrasar el envejecimiento biológico, mantener la salud durante la mayor cantidad de tiempo posible y reducir el período de enfermedad al final de la vida. El reloj cronológico no puede detenerse. El biológico, al menos en parte, sí puede modificarse.
La neuróloga Irene Katzan explica que la tensión emocional puede afectar la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el control de afecciones previas
Conrado Estol no necesita presentación formal: tiene más de 1,8 millones de seguidores en instagram y es un referente indiscutido en salud, bienestar y longevidad.En una charla con LA NACION el médico, pionero en el desarrollo del primer tratamiento de accidentes cerebrovasculares y fundador de la primera Unidad de ACV en la Argentina, anticipó algunas de las claves que compartirá en el Bienestar Fest. Se trata del festival de bienestar más importante de bienestar en la Argentina, organizado por LA NACION y OSDE, que tendrá lugar el 24 y 25 de octubre en el Hipódromo Palermo.Para acceder a más información sobre la agenda, venta de entradas y sorpresas del Bienestar Fest hacé clic acá.-¿Por qué hoy se dice que el ACV no es un accidente sino la expresión de un proceso que lleva años desarrollándose?-El ACV no aparece de un día para otro. Es el resultado visible de procesos biológicos que se acumulan durante décadas. Dos personas pueden tener la misma edad cronológica y, sin embargo, una presentar arterias, niveles de inflamación y modificaciones químicas en el ADN propias de alguien mucho mayor. Es decir, el cuerpo puede estar envejeciendo a ritmos diferentes.-¿Cómo se mide esa diferencia entre personas de la misma edad?-La ciencia ya puede hacerlo a través de lo que se conoce como edad biológica. Se calcula mediante relojes epigenéticos, que analizan cambios en el ADN asociados al envejecimiento, y también con estudios directos de las arterias. Esto permite estimar qué tan rápido envejece el organismo más allá de la edad indicada en el documento.-¿Qué relevancia tiene esto para el riesgo de ACV?-Es fundamental. Dos personas de la misma edad pueden tener probabilidades completamente distintas de sufrir un ACV. Lo que determina el riesgo no es cuántos años pasaron, sino cuánto envejeció el cuerpo por dentro. Lo mismo ocurre con las enfermedades cardiovasculares, la demencia e incluso algunos tipos de cáncer.-¿Ese proceso de envejecimiento biológico puede modificarse?-Sí. Y esa es una de las noticias más importantes. Un gran estudio internacional, Interstroke, que analizó a casi 27.000 personas en 32 países, mostró que alrededor del 90% de los ACV se explican por apenas diez factores de riesgo modificables. Esto demuestra que la genética influye, pero no es el principal determinante. Los hábitos de vida y el acceso oportuno a tratamientos tienen un peso mucho mayor.-¿Cuáles son los principales hallazgos que deberían cambiar nuestra forma de cuidar la salud? -Hay al menos cuatro datos muy contundentes que deberían cambiar la forma en que cuidamos nuestra salud: 1. La enfermedad empieza décadas antes de dar síntomas. Estudios de imágenes en adultos de entre 40 y 54 años, totalmente sanos, encontraron placas en las arterias en más del 60% de los casos. 2. La hipertensión es el enemigo silencioso más barato de detectar: afecta a más de mil millones de personas en el mundo, casi la mitad no sabe que la tiene, y todas las personas pueden comprar un tensiómetro. 3. El estado físico (la capacidad cardiorrespiratoria) es el predictor individual más fuerte de mortalidad que existe hoy, por encima del cigarrillo, la hipertensión o la diabetes. Y el mayor beneficio se obtiene en el salto de "no hacer nada" a "hacer algo", no en entrenar como atleta. 4. La soledad no deseada ya se considera un factor de riesgo cardiovascular: se asocia a un aumento de alrededor del 30% en el riesgo de ACV, comparable al de un hábito de fumar significativo.-Si la evidencia es tan clara, ¿por qué tantas personas no actúan a tiempo?Porque la medicina tradicional suele ser reactiva. En muchos casos se espera a que aparezca una enfermedad o una alteración en los estudios para intervenir. Es poco frecuente indicar tratamientos o estrategias intensivas de prevención a personas que todavía se consideran sanas. Así se instala un modelo en el que médico y paciente se limitan a controles periódicos mientras el daño progresa silenciosamente.-¿Qué propone entonces la medicina de longevidad aplicada a la prevención cardiovascular?Propone cambiar el foco. En lugar de esperar al síntoma, busca medir hoy qué tan rápido está envejeciendo una persona a través de estudios de arterias, biomarcadores y herramientas como los relojes de edad biológica. A partir de esa información se puede actuar antes de que la enfermedad se manifieste.-¿Por qué el concepto de edad biológica puede ser una herramienta tan poderosa?Porque traduce el riesgo en algo concreto y personal. Decirle a alguien de 65 años que su organismo funciona como el de una persona de 75 suele generar mucho más impacto que hablar de un "riesgo elevado" de manera abstracta. Esa información puede convertirse en un fuerte estímulo para adoptar cambios de hábitos o iniciar tratamientos preventivos.-¿Cuál debería ser el objetivo final?La meta no es simplemente vivir más años, sino vivirlos mejor. Se trata de retrasar el envejecimiento biológico, mantener la salud durante la mayor cantidad de tiempo posible y reducir el período de enfermedad al final de la vida. El reloj cronológico no puede detenerse. El biológico, al menos en parte, sí puede modificarse.
El infarto pasará a integrar desde mañana la lista de enfermedades de notificación obligatoria en la Argentina, una vez que la decisión del Ministerio de Salud de incorporarlo al sistema de vigilancia epidemiológica se publique en el Boletín Oficial. Dos meses atrás, la cartera sanitaria había sumado la insuficiencia cardíaca y el accidente cerebrovascular (ACV), dos enfermedades para las que el país carecía de registros desagregados por jurisdicción.El anuncio lo hizo hace instantes el ministro Mario Lugones durante la apertura del 52° Congreso Argentino de Cardiología, en la ciudad de Buenos Aires. Mencionó también la creación del Plan Nacional de Abordaje Integral de la Salud Vascular."La notificación obligatoria del infarto nos va a dar, por primera vez, un registro nacional real. Y, con su incorporación a la Stroke App, la misma herramienta que hoy coordina la respuesta ante un ACV va a coordinar también la respuesta ante un infarto: un único sistema para dos emergencias en las que cada minuto cuenta", dijo el funcionario. Esa app a la que se refirió es parte de un protocolo de intervención unificado, que arranca con el llamado inicial del paciente; su uso apunta a reducir los tiempos actuales de atención, diagnóstico y administración de las terapias recomendadas, como se informó en mayo pasado. Se está utilizando en una prueba piloto en los hospitales Posadas, El Cruce, de la red PAMI y el municipio de Tres de Febrero, según indicaron a LA NACION. Ahora, la obligatoriedad de que los profesionales notifiquen los casos de infarto al sistema nacional de vigilancia sanitaria sigue a la incorporación a ese listado, desde agosto pasado, del ACV y, también, la insuficiencia cardíaca, que se mantiene como la principal causa de muerte en los argentinos, de acuerdo con la actualización oficial de las estadísticas vitales, la semana pasada, sobre enfermedades no transmisibles. Aparece cuando se va dañando la capacidad del corazón de bombear sangre adecuadamente y, a diferencia de lo definido para el ACV, lo que los centros deben informar son las internaciones y reinternaciones por descompensaciones."La notificación obligatoria de estas tres patologías permitirá contar con información sistemática, monitorear sus características epidemiológicas y evaluar los tiempos de atención y los resultados sanitarios", ampliaron desde Salud tras el anuncio en la nueva edición del congreso que anualmente organiza la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC). "Esos datos serán fundamentales para orientar decisiones y mejorar la respuesta del sistema de salud frente a enfermedades que generan una proporción", continuaron.En tanto, la implementación del plan para "reducir la mortalidad prematura, la enfermedad y la discapacidad" por trastornos vasculares proyectado para los próximos cuatro años integrará diferentes programas que ya tenía dispersos la cartera nacional con los que dispongan las provincias, según mencionó Lugones. Ese programa apunta a "dejar de pensar al cerebro y al corazón como dos órganos que requieren dos políticas separadas", indicó. "La enfermedad vascular es un problema único y necesita una misma lógica de respuesta en todo el territorio nacional", continuó. Por el momento, las "principales líneas" trazadas de su contenido y que deberán seguir conversando con los ministros provinciales incluyen "fortalecer la prevención y el control de los factores de riesgo" (hipertensión, diabetes, obesidad y enfermedad renal crónica), desarrollar redes para la atención de eventos agudos -este es el mayor obstáculo del sistema sanitario argentino, como demuestra el avance de las redes de atención del ACV- y mejorar la continuidad de los cuidados, incluida la rehabilitación", definieron. Los dos últimos siguen siendo las principales deudas pendientes de la atención de las complicaciones cardiovasculares una vez que los pacientes reciben el alta. "Si queremos cambiar los indicadores de salud de los próximos 20 años, tenemos que empezar por cambiar hoy los hábitos de quienes van a ser adultos dentro de 20 años. Un sistema que solo atiende la emergencia corre siempre detrás de la enfermedad", señaló Lugones ante el auditorio de especialistas en problemas cardiovasculares.Noticia en desarrollo
Un amplio estudio demostró que la aterosclerosis avanza en forma silenciosa y precoz. Proponen ampliar el uso de técnicas de imagen para detectarla.
Durante el Precongreso ICBA 2026, la doctora Ana Casanegra, especialista en medicina vascular de Mayo Clinic, detalló a Infobae sus hallazgos y claves sobre el tratamiento de la estenosis carotídea y la importancia de incorporar hábitos sanos desde la infancia
Conrado Estol no necesita presentación formal: tiene más de 1,8 millones de seguidores en instagram y es un referente indiscutido en salud, bienestar y longevidad.En una charla con LA NACION el médico, pionero en el desarrollo del primer tratamiento de accidentes cerebrovasculares y fundador de la primera Unidad de ACV en la Argentina, anticipó algunas de las claves que compartirá en el Bienestar Fest. Se trata del festival de bienestar más importante de bienestar en la Argentina, organizado por LA NACION y OSDE, que tendrá lugar el 24 y 25 de octubre en el Hipódromo Palermo.Para acceder a más información sobre la agenda, venta de entradas y sorpresas del Bienestar Fest hacé clic acá.-¿Por qué hoy se dice que el ACV no es un accidente sino la expresión de un proceso que lleva años desarrollándose?-El ACV no aparece de un día para otro. Es el resultado visible de procesos biológicos que se acumulan durante décadas. Dos personas pueden tener la misma edad cronológica y, sin embargo, una presentar arterias, niveles de inflamación y modificaciones químicas en el ADN propias de alguien mucho mayor. Es decir, el cuerpo puede estar envejeciendo a ritmos diferentes.-¿Cómo se mide esa diferencia entre personas de la misma edad?-La ciencia ya puede hacerlo a través de lo que se conoce como edad biológica. Se calcula mediante relojes epigenéticos, que analizan cambios en el ADN asociados al envejecimiento, y también con estudios directos de las arterias. Esto permite estimar qué tan rápido envejece el organismo más allá de la edad indicada en el documento.-¿Qué relevancia tiene esto para el riesgo de ACV?-Es fundamental. Dos personas de la misma edad pueden tener probabilidades completamente distintas de sufrir un ACV. Lo que determina el riesgo no es cuántos años pasaron, sino cuánto envejeció el cuerpo por dentro. Lo mismo ocurre con las enfermedades cardiovasculares, la demencia e incluso algunos tipos de cáncer.-¿Ese proceso de envejecimiento biológico puede modificarse?-Sí. Y esa es una de las noticias más importantes. Un gran estudio internacional, Interstroke, que analizó a casi 27.000 personas en 32 países, mostró que alrededor del 90% de los ACV se explican por apenas diez factores de riesgo modificables. Esto demuestra que la genética influye, pero no es el principal determinante. Los hábitos de vida y el acceso oportuno a tratamientos tienen un peso mucho mayor.-¿Cuáles son los principales hallazgos que deberían cambiar nuestra forma de cuidar la salud? -Hay al menos cuatro datos muy contundentes que deberían cambiar la forma en que cuidamos nuestra salud: 1. La enfermedad empieza décadas antes de dar síntomas. Estudios de imágenes en adultos de entre 40 y 54 años, totalmente sanos, encontraron placas en las arterias en más del 60% de los casos. 2. La hipertensión es el enemigo silencioso más barato de detectar: afecta a más de mil millones de personas en el mundo, casi la mitad no sabe que la tiene, y todas las personas pueden comprar un tensiómetro. 3. El estado físico (la capacidad cardiorrespiratoria) es el predictor individual más fuerte de mortalidad que existe hoy, por encima del cigarrillo, la hipertensión o la diabetes. Y el mayor beneficio se obtiene en el salto de "no hacer nada" a "hacer algo", no en entrenar como atleta. 4. La soledad no deseada ya se considera un factor de riesgo cardiovascular: se asocia a un aumento de alrededor del 30% en el riesgo de ACV, comparable al de un hábito de fumar significativo.-Si la evidencia es tan clara, ¿por qué tantas personas no actúan a tiempo?Porque la medicina tradicional suele ser reactiva. En muchos casos se espera a que aparezca una enfermedad o una alteración en los estudios para intervenir. Es poco frecuente indicar tratamientos o estrategias intensivas de prevención a personas que todavía se consideran sanas. Así se instala un modelo en el que médico y paciente se limitan a controles periódicos mientras el daño progresa silenciosamente.-¿Qué propone entonces la medicina de longevidad aplicada a la prevención cardiovascular?Propone cambiar el foco. En lugar de esperar al síntoma, busca medir hoy qué tan rápido está envejeciendo una persona a través de estudios de arterias, biomarcadores y herramientas como los relojes de edad biológica. A partir de esa información se puede actuar antes de que la enfermedad se manifieste.-¿Por qué el concepto de edad biológica puede ser una herramienta tan poderosa?Porque traduce el riesgo en algo concreto y personal. Decirle a alguien de 65 años que su organismo funciona como el de una persona de 75 suele generar mucho más impacto que hablar de un "riesgo elevado" de manera abstracta. Esa información puede convertirse en un fuerte estímulo para adoptar cambios de hábitos o iniciar tratamientos preventivos.-¿Cuál debería ser el objetivo final?La meta no es simplemente vivir más años, sino vivirlos mejor. Se trata de retrasar el envejecimiento biológico, mantener la salud durante la mayor cantidad de tiempo posible y reducir el período de enfermedad al final de la vida. El reloj cronológico no puede detenerse. El biológico, al menos en parte, sí puede modificarse.
El herpes zóster, conocido popularmente como "culebrilla", suele asociarse con una erupción dolorosa en la piel y con una de sus complicaciones más frecuentes, la neuralgia posherpética. Sin embargo, en los últimos años distintas investigaciones comenzaron a poner el foco en otro fenómeno menos conocido. Existe una relación entre haber atravesado un episodio de zóster y una mayor probabilidad de sufrir eventos cardiovasculares y cerebrovasculares, entre ellos un infarto agudo de miocardio o un accidente cerebrovascular (ACV).Los datos muestran que durante los primeros tres meses posteriores al herpes zóster la posibilidad de presentar un evento cerebrovascular es 34% mayor. En el caso del infarto, otro estudio encontró una probabilidad 35% mayor durante los primeros 30 días. La asociación es más marcada cerca del episodio de zóster y luego tiende a disminuir. En el Día Mundial del Corazón, que se celebra hoy, los expertos destacan que esa probabilidad varía según la salud general y la edad del paciente, y destacan el rol de la vacunación como herramienta de prevención. El primer dato surge de una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2017 en PLOS One, una revista científica internacional de acceso abierto, que reunió 12 estudios y datos de alrededor de 7,9 millones de personas. El segundo corresponde a una investigación publicada en 2023 en Open Forum Infectious Diseases, revista científica de la Infectious Diseases Society of America, que analizó más de 2,1 millones de pacientes del sistema de salud de veteranos de Estados Unidos. Entre ellos, casi 72.000 habían tenido herpes zóster. Ambos trabajos son observacionales, por lo que muestran una asociación estadística.¿Qué podría explicar entonces esta relación? El herpes zóster aparece por la reactivación del virus varicela-zóster, que después de la varicela permanece latente en el sistema nervioso. Para Luis Cicco, médico cardiólogo, una de las claves está en la respuesta que genera el organismo frente a esa reactivación. "Cuando se despierta, se reactiva y corre por los nervios, produciendo la conocida infección en la piel, que puede ser muy dolorosa. Todo esto genera un proceso de defensa, que es la inflamación, y se liberan sustancias que pueden afectar sistémicamente, es decir, a todo el cuerpo", explica.Una revisión científica publicada en 2024 en Vaccines, una revista científica internacional especializada en investigación sobre vacunas e inmunización, señala a la inflamación como uno de los mecanismos que podrían explicar la asociación con el infarto. La infección desencadena la liberación de sustancias proinflamatorias que pueden afectar el sistema vascular y favorecer la coagulación. En personas con aterosclerosis, ese escenario podría contribuir a desestabilizar una placa y favorecer la formación de un trombo capaz de obstruir una arteria coronaria y desencadenar un infarto. En el caso del ACV aparece un segundo mecanismo particularmente interesante. El virus podría afectar directamente la pared de las arterias cerebrales. "El herpes zóster no produce solamente una inflamación sistémica transitoria. El virus varicela-zóster, cuando se reactiva en los ganglios sensitivos, puede desplazarse por las fibras nerviosas hasta las arterias cerebrales e infectar directamente su pared. Es lo que llamamos vasculopatía por virus varicela-zóster", explica Alejandro Andersson, director del Instituto de Neurología de Buenos Aires.No se trata solamente de una hipótesis teórica. La revisión publicada en Vaccines en 2024 señala que en estudios post mortem se detectaron ADN y antígenos del virus varicela-zóster en arterias cerebrales, hallazgos que respaldan la existencia de esta vasculopatía. El virus puede desplazarse desde los ganglios sensitivos hasta los vasos cerebrales y generar inflamación y cambios en su estructura. En arterias infectadas se observaron, entre otras alteraciones, engrosamiento de la capa interna, daño de la lámina elástica y pérdida de células musculares de la pared vascular."El virus parece alcanzar primero la capa externa de la arteria, la adventicia, y luego propagarse hacia la media y la íntima. Allí genera inflamación y un verdadero remodelado de la pared vascular", describe Andersson. Esos cambios pueden terminar estrechando el espacio disponible para que circule la sangre. "Como consecuencia, la luz de la arteria puede estrecharse y aumenta la posibilidad de formación de trombos y de un ACV isquémico", agrega.Para el neurólogo, sin embargo, probablemente no exista una única explicación. "A esto se suma el estado inflamatorio y protrombótico general que acompaña a la infección, con disfunción vascular, que probablemente también contribuya al aumento transitorio del riesgo", sostiene. Esa combinación ayudaría también a comprender por qué los estudios encuentran una asociación temporal tan marcada. "El riesgo es mayor en las primeras semanas y meses después del zóster y luego va disminuyendo. La asociación parece particularmente marcada en el zóster oftálmico, probablemente por la conexión del trigémino con la vasculatura intracraneana", afirma.De todas maneras, Andersson introduce una aclaración importante. "Esto no significa que todo ACV que aparece después de un zóster sea una vasculopatía directa por el virus. Probablemente convivan dos mecanismos: la infección directa de la pared arterial y el efecto inflamatorio y protrombótico sistémico de la infección. A la vez, un estudio en pacientes con herpes zóster oftálmico encontró que quienes comenzaron tratamiento antiviral precozmente, dentro de las primeras 72 horas, presentaron menos eventos cerebrovasculares posteriores". Quienes tienen antecedentes de enfermedadLa evidencia también sugiere prestar especial atención a las personas que ya presentan enfermedad cardiovascular. Un estudio poblacional publicado en 2018 en Journal of Dermatology, revista científica de la Asociación Japonesa de Dermatología, utilizó registros del sistema nacional de salud de Corea del Sur y analizó más de 20.000 pacientes con herpes zóster. Entre quienes habían atravesado cuadros graves que requirieron hospitalización se observó posteriormente una mayor incidencia de infarto, ACV isquémico e insuficiencia cardíaca. Ese trabajo encontró además una asociación en sentido inverso. Las personas que habían sufrido previamente alguna de esas enfermedades cardiovasculares también presentaban mayor probabilidad de ser hospitalizadas posteriormente por zóster."No tiene la misma relevancia en una persona sana que en una que ya tiene factores de riesgo cardiovascular o antecedentes claros de enfermedad cardiovascular", advierte Guillermo Luis Cozzarin, jefe del Servicio de Cirugía Cardiovascular del Hospital Sirio Libanés. Hipertensión, diabetes, colesterol elevado y tabaquismo son algunos de los factores que deben tenerse especialmente en cuenta. Cicco coincide en ese punto. "Las infecciones favorecen la activación inmunológica y eso pone en riesgo lugares donde ya existe enfermedad cardiovascular subyacente, muchas veces desconocida", sostiene.¿Qué debería hacer entonces una persona con riesgo cardiovascular que atraviesa un episodio importante de herpes zóster? Para Cozzarin, además del seguimiento médico, es fundamental conocer las señales que justifican una consulta inmediata. "Si un paciente de más de 50 o 60 años, con antecedentes cardiovasculares o varios factores de riesgo, sufre un cuadro importante de herpes zóster, hay que darle pautas de alarma claras", sostiene. Dolor en el pecho, falta de aire o sudoración inusual pueden advertir sobre un problema cardiovascular.También conviene reconocer rápidamente las señales compatibles con un ACV. Cozzarin menciona "la inmovilidad de alguno de los miembros, la dificultad para hablar o la pérdida de la visión, aunque sea temporaria". Frente a cualquiera de estas manifestaciones, señala, se debe buscar atención médica inmediatamente.En el Día Mundial del Corazón, el concepto de prevención cardiovascular comienza a ampliarse más allá de los factores tradicionales. Controlar la presión arterial, el colesterol y la diabetes, no fumar, mantener una alimentación adecuada y realizar actividad física continúan siendo pilares. Cicco suma la prevención de determinadas infecciones dentro de ese abordaje integral. "Hoy los cardiólogos vemos en la vacunación un gran aliado", afirma. Y concluye: "La vacunación del adulto debe ser hoy un pilar del cuidado preventivo de la salud cardiovascular".
En el Día Mundial del Corazón, especialistas advierten que el herpes zóster puede afectar la salud cardiovascular durante los meses posteriores a la enfermedad
Investigadores italianos analizaron datos de más de 1,3 millones de personas y hallaron que las dificultades persistentes para descansar se asocian con mayor posibilidad de eventos cerebrovasculares. Cuál es la causa
Los xantelasmas son pequeñas placas que aparecen en los párpados por acumulación de lípidos. Un estudio de casi 36.000 adultos encontró diferencias que persistieron durante hasta diez años. Leer más